Biografías

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Biografía de Sensillo

Sensillo

El origen de Sensillo es misterioso y aciago. Una fría noche navideña, es encontrado dentro de un canasto, a las puertas del conocido monasterio jesuita del barrio de Móstoles. Contaba entonces con la tierna edad de treinta años.

Criado en la austeridad monacal, la angustia producida por la idea de no poder vivir como un playboy millonario agria su carácter y empieza a forjar su vocación de crítico de cine. Tras un polémico artículo sobre las Sagradas Escrituras, de las que llega a decir que tienen muchos fallos de guión y unos personajes mal desarrollados, es expulsado antes de que pueda terminar sus estudios en el Trivium y medio.

Las dificultades no quiebran su voluntad, y con férrea determinación se abandona a la bebida. Da comienzo así una rica etapa en su vida profesional, en la que no escribe una línea pero forja su espíritu de escritor maldito. Podría haber continuado así el resto de sus días, pero su conciencia social y la promesa de un bocadillo de salami le conducen a un plató de televisión, como invitado a un programa de telerrealidad. Profundamente impresionado por la experiencia, Sensillo da comienzo a su etapa de figurante de cine, ante la promesa de más bocadillos. Con tesón y muchos embutidos y comida rápida, consigue engordar casi 50 kg para un papel. La Academia de Cine Español se rinde ante la magistral interpretación de sus nalgas, doblando el trasero de un actor de gran renombre.

Empeñado en devolverle a la sociedad todo lo que había recibido de ella en forma de reconocimiento y subvenciones, Sensillo viaja hacia atrás en el tiempo para impedir que Rambo ayudase a los soviéticos a invadir Afganistán. De regreso al presente, descubre con sorpresa las manifestaciones del "No a la guerra" y la desaparición de la Mirinda. En posteriores viajes temporales no consigue otra cosa sino frustrar la carrera de Stallone al gobierno de California. De la Mirinda sigue sin haber ni rastro.

Se conoce de al menos tres realidades alternativas en las que habita Sensillo, y por lo menos media docena en la que su probabilidad de existencia no es nula. En uno de esos mundos, el número de sensillos no cesa de aumentar. En la peor de las causalidades posibles, Sensillo critica desde las páginas de un diario digital hasta las películas que nadie quiere ver.

Corre el año 2057. El cine español es mucho mejor que el americano, pero el público se sigue inclinando por éste último. La culpa es de la publicidad y de las malvadas distribuidoras. Se necesitan volver a duplicar las subvenciones públicas. Alguien dice una palabrota al recibir uno de los premios innombrables. En el mundo del cine español, hay una terrible anomalía en la estructura del espacio-tiempo. Hay poderes en la naturaleza con los que no se puede jugar. Me siento tan pequeñito...