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Título: Almodóvar
Autor: bronte
Fecha: 20/02/2004

Almodóvar

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G.G.G me envía el siguiente mail:

" Soy un fan de Almodóvar y me gustaría que me dijeras que te parecen dos de sus últimas películas, Hable con ella y Todo sobre mi madre. "

Y la verdad es que me pone en un aprieto. Vaya por delante que en digeridopor.com, nos alegramos eufóricamente de los éxitos de los cineastas españoles sea en la entrega de los Oscar, sea en el reparto de medallitas en un perdido cuartelillo de los boyscouts en Kuala Lumpur. Y puede que suene a pitorreo, pero cuando algún compatriota es reconocido por esos mundos de Dios, organizamos una fiesta en casa con confetti y matasuegras. Palabra. Dicho esto, y teniendo en cuenta que yo me debo a mi público, haré una confesión que a muchos sonrojará. Yo no he visto "Hable con ella". Sí, lo reconozco. Y es que a mí Almodóvar hace tiempo que dejó de interesarme.

Después de ver la última escena de "Todo sobre mi madre", eché mano de la nitroglicerina y creí que era imposible alcanzar mayor patetismo en una pantalla de proyección. Y sí, me refiero a esa escena, vergüenza no sólo de señoritingos, sino hasta de bucaneros y gentuza en general, en la que se podía ver a Tony Cantó como el travestido transexual más ridículo de la historia del planeta Tierra. Pero que nadie crea que fue ese último fotograma el que me hizo huir melena al viento, corriendo a refugiarme en un capítulo cualquiera de los "payasos de la tele" que tenía por ahí grabado mi vecino el del quinto, y sin lugar a dudas mucho más lleno de dignidad y vergüenza que "Todo sobre mi madre". No... fue el conjunto entero de aquella película, lleno de personajes pugnando en artera competencia por ver cual era el que consumaba el mayor despropósito. A mí esa monja que se lía con un transexual... sinceramente, creo que Almodóvar tocó techo con aquella "boutade".

Me acuerdo de los tiempos en que Pedrito era igual de extravagante, y nos presentaba unos personajes igualmente estrafalarios, deliciosamente "frikis", pero al servicio de historias corrosivas y llenas de frescura e ingenio... ¡Qué años aquellos!. Jamás podré olvidar la gloriosa "¿Qué he hecho yo para merecer esto?", la que sin duda, cuando pasen eones, será recordada como su mejor película. Pero desde que ha decidido utilizar su torrente imaginativo, especialista en crear realidades dislocadas, al servicio de la sensiblería y de la ñoñez, a mí me ha sentado muy, pero que muy mal a la acidez de estómago.

La filmografía de Almodóvar tiene truco, y a ello me he referido en otras críticas de esta misma maravillosa página sobre cine. Si analizamos la historia dramática de nuestro país, lo que a los españoles nos gusta ya desde el siglo XV, es justamente ver personajes hiperdesarrollados en algún aspecto de su personalidad, a ser posible en un aspecto jocoso. Porque nos encanta lo grotesco cuando se ríe de lo cotidiano que vivimos todos los días. Es la marca del español. Nos gusta la realidad con una vuelta de tuerca más. Ya se dio cuenta de ello Valle Inclán, y ahora se ha dado cuenta Almodóvar. Pero lamentablemente, ha preferido quedarse en el aspecto sentimentaloide, y esta mezcla explosiva de frikismo y merengue, hará que sus películas (al menos las últimas) envejezcan muy mal, y si no, al tiempo.

Y ahora, déjenme que dedique este último párrafo a explicar porque no fui a ver "Hable con ella". En primer lugar, porque no apetecía nada. Y en segundo, por toda la polémica suscitada alrededor de la carnicería de seis toros para rodar la "obra maestra". Personalmente, pertenezco a ese grupo humano que considera que la tortura no es arte, y viceversa, y teniendo en cuenta de que ya aporté mi diezmo, en forma de impuestos transformados en subvención para el rodaje de esta película, no ví la necesidad de contribuir nuevamente con más dinero a un proyecto para el que tuvieron que pasarlas canutas seis toros a los que el cine español les importa un comino.
Desde Digeridopor.com, muchos éxitos para Almodóvar. Pero eso sí, que no vuelva a humillarnos a los laicos con el rosario de los santos, que bastante trabajo nos va costando quitarnos el sambenito.

N.d.A.: A raíz de la petición de un lector, finalmente vi "Hable con ella" y aquí está la crítica resultante.