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Título: Zoolander
Autor: malabesta
Fecha: 27/05/2004

Zoolander

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M.N. reincide en sus preguntas, interesándose esta vez por "Zoolander". Aquí va la respuesta.

"Zoolander" es uno más de los productos de lo que ya empieza a ser la factoría Stiller-Wilson, aunque el peso lo lleve Stiller y Wilson más bien ponga su cara y alguna que otra colaboración esporádica al guión. Así que más o menos tiene todos sus rasgos. Humor grueso, personajes absurdos en general y salen los dos a la vez en la pantalla.

Lo que sí se puede decir es que es, hasta la fecha, la mejor de sus películas. Quizá sea por que es la que menos pretensiones parece tener, o quizá por ser en la que no sale Robert DeNiro, nunca lo sabremos. El caso es que presenta muchas virtudes que se han ido desvayendo con el tiempo. La primera y más importante es que Owen y Ben parece que se lo pasan pipa trabajando (debiera decir "trabajando") juntos, y al fin y al cabo se nota, en momentos de la película en los que se ve que ceden al puro gag que parece bastante improvisado. Para muestra, el botón de la escena en la que aporrean un Mac como si monos fuesen, o el duelo de modelos del que hablaremos después.

El tono de la película también es mucho más paródico que el resto de las producciones, atacando sin miedo al mundo de la moda y sus adalides, que recordemos que manejan una sociedad secreta dedicada al negocio del magnicidio (en la película al menos). Por supuesto deja al mundo del modelismo (el de los cochecitos no) por los suelos, y añade una buena dosis de actores, actores/modelos, cantantes/actores y cantantes que rondan por la peli autoparodiándose en mayor o menor medida, como Billy Zane, Cuba Gooding Jr. o Natalie Portman o el mismísimo y cantante/actor/modelo/escritor/compositor/botijero que es David Bowie, mítico juez del duelo de modelos, en una de sus ya escasas apariciones en el cine.

Juzgando el todo, la película mantiene un tono bastante divertido y entretenido en todo su metraje, con momentos un poco peores y otros que alcanzan casi la brillantez, como es el del susodicho duelo. Si no fuese suficientemente surrealista que dos modelos se batan en un duelo de pasarela, lo es más que lo hagan con música de Michael Jackson (que no aparece en la peli; parece ser que no es muy dado a la autoparodia), imitando su manera de bailar y tantos otros estilos igualmente absurdos (como el mítico robot que nos atormentó en los 80 desde "Tocata"). Si todo ello no fuese poco surrealista, repito, encima el juez es David Bowie, y todo el cotarro está enfocado imitando un poco a los "Rocky" y tantas otras películas de boxeadores, con cada uno de los modelos escupiendo en sus esquinas y haciendo honor a tantos otros clichés del genero. Pero el punto cumbre alcanza cuando, Owen Wilson, tras un momento de meditación trascendental gana la competición sacándose los calzoncillos sin hacer lo propio con los pantalones y usando una sola mano. Esto de sacarse los calzoncillos es todo un running gag anglosajón, que por estas tierras no acaba de cuajar, pero allí lo meten a todas horas y con gran éxito, parece. Lo podemos ver en ésta, en "Top Secret" y en algún capítulo de "Mr. Bean" (por citar algunos ejemplos), siendo Rowan Atkinson el único que lo hace sin recurrir a dobles ni a artilugios mecánicos o informáticos.

En fin, sin duda la mejor película de la carrera Stiller hasta la fecha. Ya puestos, y viendo lo que se nos avecina suyo, parece que seguirá siendo la mejor por una temporada.