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Título: Carta
Autor: malabesta
Fecha: 24/07/2004

Carta

Consulta de malabesta

Ciprianillo nos pregunta largo y tendido:

"Les escribo esta carta al borde del pasmo cinéfilo, al comprobar que últimamente nos encontramos en secano.

Los estrenos que se ofrecen son para dormir.

Yo no tengo nada contra el cine europeo, incluido naturalmente el español, pero no me interesa.

Por otra parte el que nos llega de allende los mares está más pasado que un tomate puesto al sol durante los tres meses que dura el estío.

Porque, de todas las películas que se estrenan ¿cuántas se salvan?

La televisión podría ser un escape.

Pero ¿cuántas nos ponen en ese sucedáneo?

Buenas, pocas y a altas horas de la madrugada.

Después todo son chorradas intragables. Que si la casita de las pesadillas, que si los vídeos de la estupidez, que si los programas reality shows de la estulticia, que si las crónicas chillonas del planeta rojo...

No, no hay a donde ir.

Así que aunque no apetezca ninguno de los rollos que proyectan en las salas, te encomiendas a la suerte y te pones a la cola de la taquilla a soltar la pasta.

Y entras, te acomodas, empieza la película y al mismo tiempo que oyes el diálogo (poco y malo) de los actores, percibes el horror de lo que supones tienen que ser ratas infiltradas entre las sillas.

Racaracaracaracaracaraca..... sin parar...

Al mismo tiempo te entran en tropel por el pabellón auditivo ruido de plásticos, de papeles, de cosas raras, como si ese montón de bichos de cloaca colados sin entrada estuviesen construyendo nidos para procrear e inundar la tierra...

Y uno piensa ¡qué horror! ¡la invasión de los ultracuerpos de cuatro patas! ¡Estamos perdidos!

Y echa a correr despavorido dándose trastazos con las paredes en busca de la salida, antes de que la avalancha humana te aplaste en la huída.

Sales demacrado, lívido, con la palidez amarillenta que produce el pánico irracional.

Y entonces, un acomodador sonriente y comprensivo te coge de la mano como a un niño y te introduce de nuevo en la gruta oscura del espanto mientras te dice amablemente que no tengas miedo, que son los asistentes a la sesión no se han llevado el cocido, pero que unos se comprado unos cubos enormes de palomitas, otros unas bolsas muy graciosas de gusanitos alimenticios y otros los aros de la suerte consistentes en maíz frito con aceite vegetal que saben chupi...

Y con el corazón más calmado uno vuelve a sentarse para ver ya no sabe qué.

Pero dada la castaña por la que ha pagado ingenuamente en taquilla, y el susto morrocotudo que se ha llevado con el racaracaracaracaracaraca..... decide que lo mejor es marcharse a paseo o a freír espárragos que también es algo muy clásico, como clásico es el cine verdadero que todavía es posible ver rescatado por el DVD.

Me gusta el cine.
Leo siempre su página, devoro sus críticas y me parecen muy acertadas sus opiniones.

Ustedes son los que mas entienden del llamado en su tiempo Séptimo Arte.

Por eso y ante mi dilema les pregunto:

¿Qué puedo hacer?"

Pues para aliviar la grave situación de estulticia que atravesamos, a mí sólo se me ocurren dos cosas: la una es liarse la manta a la cabeza (sobre todo si es blanca y negra y con pelotitas colgando), armarse de valor y de todo explosivo que haga pum y borrar de la faz de la Tierra a todos esos malnacidos maledicentes.

La otra es la lectura recursiva y constante de esta página, fuente de alegrías e ingresos, y pinchar todo banner que se precie, que así además también nos alegramos nosotros.