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Título: Amén
Autor: bronte
Fecha: 02/05/2005

Amén

Consulta de bronte

Carlos F. A. me manda una "contracrítica" de "Amén" deseando que me guste. Vaya por delante que en esta página siempre son bienvenidas las colaboraciones inteligentes de los lectores, o las colaboraciones de los lectores inteligentes. Como gustéis.

El comentario aportado por el amigo Carlos, se podría resumir en los siguientes puntos:

1-La película está basada en la obra de teatro de los sesenta, "El vicario" del autor alemán Rolf Hochhuth. Según el texto enviado a esta redacción, en esta obra residiría el inicio de la supuesta leyenda negra de Pío XII sobre su pasividad ante los crímenes del nazismo.


2-Que la película desarrolla una veta ideológica, en la que de acuerdo con la orientación comunista de su director, Costa-Gavras, se muestra a los representantes del Vaticano como patéticos, histéricos, intolerantes y bobalicones (cada una de estas cualidades otorgada a diferentes personajes). Tal caracterización, nerviosa y injustificada, a la par que poco rigurosa con la historia (según el texto) vendría dada por el rechazo de Costa-Gavras a la figura de Pío XII, debido a la oposición de este Papa con respecto al comunismo.


3-Que el hecho de que el Padre Fontana, interpretado por Matthieu Kassovitz, se autosacrifique entregándose a los nazis, es la veta demagógica del director, ya que esta sería la opinión de Costa-Gavras sobre lo que la Iglesia tendría que haber hecho en aquel momento: ofrecerse como víctimas voluntarias del holocausto nazi.

En primer lugar, estoy en desacuerdo con cifrar la polémica alrededor de Pío XII, a raíz únicamente de la obra de Hochhuth. Ya por aquel entonces se sabía que Pío XII había bendecido los cañones de Mussolini antes de ser enviados a Abisinia, y la misma actitud del Vaticano fue lo suficientemente controvertida como para no necesitar una obra de teatro que empeorara la cosa. Es de suponer que nadie duda de los intentos personales y de la postura contraria al holocausto del Vaticano, pero aquí de lo que se trata fue del posicionamiento de neutralidad. Muchos de los defensores de Pío XII justifican su silencio aduciendo que cada vez que alzaba la voz, eran los católicos en los campos de concentración los que recibían las consecuencias. Sin embargo, y aunque en España aún no nos hayamos enterado, las políticas de apaciguamiento son inútiles. No fue el silencio de Pío XII, ni la ingenuidad de Chamberlain, ni el diálogo de Daladier los que acabaron con los nazis: fueron las bombas de los americanos. Que el Papa hubiera sido más contundente en su condena, sin lugar a dudas hubiera creado mucha más consciencia ante el conflicto. La polémica y la película, no hablan tanto de lo que hizo, sino de lo que no hizo. Y lo que no hizo es algo criticable no sólo por ateos y agnósticos, sino también por católicos. El Papa sólo es infalible en cuestiones de fe.

Por otro lado, se puede estar de acuerdo en que los personajes vaticanos están dibujados de manera negativa y poco rigurosa, pero es que no nos encontramos ante una tesis doctoral en historia: se trata de una película, y como materia dramática, necesita de estos "retoques" para poder poner el énfasis en el mensaje del director (sin llegar a los extremos desquiciados de Loach). En este caso es la crítica al Vaticano, que no a la Iglesia. Porque la Iglesia, según dicen, son todas las personas que la componen, y se pueden ver personajes positivos en el filme, pertenecientes a la misma. No seré yo quien diga que el izquierdismo de Costa-Gavras llega a ser comunismo, ideología que sin lugar a dudas sonará al ciudadano contemporáneo como del siglo pasado o incluso antepasado (y nunca mejor dicho), pero tampoco es cuestión de afirmar que Einsestein no aportó nada al mundo del cine. No toda crítica a la Iglesia tiene que provenir de las filas comunistas, pese a que de todos sea bien conocida la anti-religiosidad y por lo tanto el anticlericalismo furibundo inherente al comunismo. Es verdad que Costa-Gavras se ha mostrado recurrentemente algo laxo con regímenes comunistas como el castrista, pero comunista o no, sigo creyendo que el director compone una narración con cierta vocación de equilibrio, pues, insisto, se pueden ver personajes religiosos positivos.

En tercer lugar, me parece arriesgado sostener que el director hubiese deseado que la Iglesia se hubiera ofrecido como víctima voluntaria del holocausto, aunque es evidente que sostiene una postura anti-clerical, no sólo en esta película, sino a nivel vital. Aún así, lo que es innegable es que el autosacrificio entra dentro del imaginario del cristianismo (entendido como doctrina). Y de manera extrema, se puede concebir la auto-inmolación para la redención de los pecados, como fin último de cualquier cristiano. Por lo tanto el desarrollo psicológico del Padre Fontana no sólo es impecable a nivel dramático, sino incluso a nivel ontológico. No es el éste el primer personaje que vemos que acude a la auto-inmolación, y aún es más, es este un recurso típico en las historias occidentales, pues el sacrificio forma parte de nuestra cultura. Auto-citándome, el propio Martin Niëmoller dejó que los nazis le llevaran preso. Optar por esa presunción que el texto remitido indica, será siempre una opción personal que yo no comparto.

Finalizo esta consulta en la confianza de que algún día también se hagan películas sobre los crímenes terribles de Lenin, los asesinatos masivos de Ho-Chi-Min para poder colectivizar la tierra, el genocidio comunista de Pol-Pot, o el momento en el que Ernesto Che Guevara instituyó los campos de concentración en Cuba y de cómo ordenó fusilar a más de 1000 personas en La Loma de los Coches, entre otras perlas. Por variar, vamos.