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Título: Ordet
Autor: bronte
Fecha: 02/08/2005

Ordet

Consulta de bronte

Nuestra amiga Bea nos escribe este mail desesperado: Tengo una crisis cinéfila por culpa de una película; "Ordet" de Dreyer. Llevaba años oyendo hablar maravillas a críticos sesudos y no tan sesudos, a conocidos, profes y demás fauna humana. Pues salí del cine pensando que tal vez soy el único ser viviente sobre la faz de la tierra que encuentra esta peli de estupidez supina aplastante, un puñetero y bochornoso coñazo vamos...llevo días pensando que tal vez entre fotograma y fotograma hay algún mensaje oculto que sólo captan las mentes privilegiadas, y como la mía no pasa del primer estadio, pues no lo pillé y me perdí el sentido global de la "obra maestra"

En fin, ¿soy más rara que un perro verde o Dreyer es realmente un plasta?

Pues, querida Bea, en principio te animo a que leas mi crítica sobre "Ordet", y una vez que la hayas leído, confirmarte que eres un perro verde con lunares colorados. Después de este gran chascarrillo para romper el hielo, decirte que es medianamente entendible que "Ordet" te haya parecido un "rollo", aunque yo discrepe contigo. Esta película se aleja tanto de los estándares actuales de cine a los que estamos hoy acostumbrados, que si a uno le coje a contrapié es posible que sienta deseos de bailar sobre la tumba de Dreyer. Pero míralo desde este punto de vista. Con mayor o menor fortuna, Dreyer aborda un problema que a todos interesa, de una manera tremendamente honesta. Porque la fe no es sólo un ítem religioso. La fe es un componente fundamental en todo ser humano. Es el factor que sigue manteniendo la inocencia en nosotros y que hace que sigamos creyendo en lo que somos. De ahí que está sea una película que fascina por igual a personas religiosas y no religiosas. Porque en el fondo está hablando de un mecanismo muy poderoso de supervivencia. ¿Qué tenemos que agradecerle a Dreyer? En principio que para tratar este tema no se ha valido de luces parpadeantes que aparecen en el horizonte de la toma, ni de coros celestiales que remarcan que por ahí hay algo que no pertenece a este mundo. Muy al contrario ha querido hablar de la fe desde la pura vivencia humana, sobre las maneras que existen para vivirla.

Otro de los argumentos que sustentan que te haya parecido una película aburrida puede ser quizás lo discutible de su guión como obra literaria. La propia obra de teatro de Kaj Munk, pese a ser una de las figuras clave de la dramaturgia danesa, deja mucho que desear, y no hay más que ver como es un autor muy poco representado. La estructura, lo que se llama la carpintería teatral (trasvasada al guión cinematográfico), está repleta de desequilibrios, y diálogos excesivamente cargantes y retóricos, que pueden hacer que a un espectador del siglo XXI, acostumbrado a las fórmulas cinematográficas, de tan rodadas, casi perfectas, le parezca que todo lo que está viendo carece de sentido. Eso sin contar con los parlamentos dedicados a cómo se debe vivir la religión, que sin lugar a dudas puede ser un tema muy poco interesante para gran parte de la audiencia.

De todas maneras, todo esto no creo que sea lo importante. En mi humilde opinión, todo el componente disquisitivo sobre la filosofía de la religión que muestra "Ordet", es casi anecdótico. Las críticas a la religión oficial o a la actitud de la ciencia sobre lo "sobrenatural" no es lo que hace a "Ordet" ser "Ordet".  Lo realmente importante de esta película es la capacidad de empatía que genera en el espectador, con tan reducidos pero brillantes medios. Lo realmente impactante en "Ordet" es que hasta los más descreídos desean que el milagro acontezca, en primer lugar por aliviar el dolor de esa familia a la que ya casi se pertenece pese a lo distante de su representación, y en segundo lugar por el mero placer de contemplar el prodigio. Por el mero placer de "creer". Lo importante de "Ordet" no es la parte intelectual, pese a que se pongan en ello muy de acuerdo muy sesudos estudiosos (así que no creas haber perdido ningún mensaje oculto). Lo importante de verdad es la parte emocional. Lo que uno siente al verla, pese a lo honestidad de su tratamiento. Por eso lo sobresaliente de la película. Porque la propia manera en que está hecha es su propio mensaje. Una vez más, el medio es el mensaje. La fe no se piensa, se siente. Cuando repasaba esta película para contestar a tu consulta, he de reconocer que una vez más se me humedecieron los ojos ante el beso apasionado de Inger y Mikkel. Porque cuando ese beso tiene lugar, nos está invitando a pensar y nos hace "creer" que por muy miserable que sea nuestra situación, el simple hecho de tener auténtica fe (que no tiene porque ser religiosa), puede hacernos recuperar la felicidad perdida.