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Título: Munich
Autor: bronte
Fecha: 11/02/2006

Munich

Consulta de bronte

"Munich" ha sido una película que ha despertado controversia. También en "Digerido Por". De ahí que publiquemos una selección de e-mails dirigidos a esta redacción a raíz de este filme.

El muy concreto Shin Akuma, nos dice:

"Hola
Te escribo porque creo que has sido muy injusta en tus comentarios sobre "Munich". Creo que llevas razón cuando dices que la progresía europea siente una simpatía (fuera de lógica) por la causa palestina, pero no en el resto de comentarios...
A continuación, te listo los puntos de discordia:
1-No creo que Munich pretenda adjudicar las culpas del conflicto al estado de Israel. Simplemente, deslegitima la ley del Talión, y lo hace a través de las vivencias de un personaje que pasa de la más ferviente convicción patriótica a la duda. Y no va más allá, porque en ningún momento se minimiza la atrocidad de los atentados palestinos, simplemente se intenta hacer ver que el fuego no se apaga con fuego (cartas bomba en respuesta a los asesinatos selectivos) y que cuando se paga con la misma moneda uno alcanza la catadura moral de los carniceros a los que se pretendía ajusticiar.
2-No se pasan por alto los atentados palestinos. Para ello basta con apreciar la crudeza con la que se retrata la matanza de Munich o el fanatismo del comando terrorista palestino con el que comparten habitación (confraternizan con ellos sin problemas, la habitación como metáfora de la tierra ejemplifica que la convivencia es posible; aunque sí algo de optimismo es infantil...) y con quienes los protagonistas se deben tirotear, demostrando que ambos grupos son marionetas al servicio de intereses económicos y en pos de derechos atávicos (que yo no voy a discutir, pero que se alejan mucho de buscar el bienestar de los ciudadanos que tienen que vivir allí y ahora). Si se ve más matanza por parte del grupo del Mossad es porque la historia se centra en las peripecias de un agente israelí. Es un caso análogo al de otras películas en las que se aprecian las matanzas bajo óptica árabe.
3-Dices que los hechos son una dramatización de la realidad. Bueno, una muestra de que la realidad supera a la ficción la encontrarás en una entrevista que hizo "Der Spiegel" a Muki Bezer y Amnon Biran, responsables de la operación Cólera Divina en la realidad (un extracto de la cual se puede leer en El País del 28-1-06). En la entrevista relatan hechos como el asalto en Beirut, justificando las muertes de inocentes y aportando detalles curiosos (por ejemplo, uno de los agentes travestidos era Ehud Barak). Bueno, una dramatización sí que hay, porque Muki Bezer dice no arrepentirse en absoluto de lo hecho...
4-Dices que los palestinos no reconocen a Israel. Eso no es cierto, Al Fatah reconoce el derecho a existir de Israel, y gran parte de los votantes de Hamás también lo hacen.
La culpa de que los más radicales lleguen a asumir el poder en ambas naciones probablemente se deba a los actos terroristas del bando contrario,
hecho que llevaría a pensar que el Likud y Hamás se necesitan mútuamente si pretenden perpetuarse en el poder...
5-Creo que la película está muy bien rodada, con un ritmo adecuado que combina momentos de altísima tensión (secuencias de acción trepidantes y
desarrollo de la trama de los espías) con otros más dados a la introspección y al desarrollo de las ideas que transmite el film. Un gran acierto es la
inclusión de los personajes de la familia de vendedores de información, que se lucran traicionando a aquéllos que la compran, bajo el amparo de los más poderosos e hipócritas estados que sólo intervienen cuando se puede sacar tajada. Quizás le sobren algunos minutos de la parte final, en los que la historia de Avner se tambalea un poco y no termina de cerrar algunas incógnitas.
No pasará a la historia como una obra maestra pero, en mi opinión, es una muy buena película.
Por último, yo no me identifico con ninguno de los dos bandos, además ignoro muchísimo de este conflicto, pero Munich me pareció ecuánime."


Hola, ante todo, gracias por ser tan fiel lector de la página. Leo con atención sus agudas puntualizaciones y las mismas contesto:

1-Es muy discutible que "Munich" no pretenda adjudicar las culpas del conflicto al estado de Israel. Si no lo hace explícitamente, sí que lo hace de manera implícita cuando no desmiente la idea de que "Israel robó el terreno a los palestinos", meollo de la cuestión. Lo que sí hace patentemente la película es hacer a Israel responsable de la posible solución, como bien sostengo en mi crítica, descargando de ello a los palestinos. Si no fuera así, no cabría la forma en que las dudas éticas de Avner están presentadas. Usted mismo se refiere a ellas. Con respecto a su frase "cuando se paga con la misma moneda uno alcanza la catadura moral de los carniceros a los que se pretendía ajusticiar", es justamente a lo que se refiere mi escrito cuando digo que "Intenta hacer buena la idea de que terrorismo y antiterrorismo son la misma cosa". ¿Realmente lo son? En absoluto parece que sean lo mismo, diga lo que diga "Munich".

2-No he dicho nunca que se pasen por alto los atentados palestinos. Pero convendrá conmigo en que la representación dramática de los palestinos autores intelectuales de la masacre es de todo menos sútil a la hora de hacer que el espectador empatice positivamente con ellos. Uno es un pacífico profesor traductor de "Las mil y una noches", haciendo algo tan loable como dar una charla en una calle; otro es un amante padre de familia, tan dulce con su pequeña hija pianista (haga el esfuerzo de imaginar una situación más hogareña); y el último es un simpático hombre, capaz de entablar conversación con cualquier desconocido e incluso sonreír entrañablemente ante la fogosidad amatoria de una pareja occidental (por si alguien se había creído que no gastan sentido del humor). Pero vámonos incluso al personaje palestino más desgarrado, el perteneciente al comando terrorista. No sólo lo presentan físicamente agraciado, siendo capaz de llevar una razonada conversación sobre el conflicto, sino que incluso se le da cierto aire romántico a su discurso. Cuando éste muere, el espectador no puede por menos que sentir una cierta lástima (al igual que Avner) después de todos los esfuerzos que los responsables del filme han hecho porque los palestinos caigan simpáticos. No cómo los judíos de esta película, que son todos bastante usureros, las cosas como son. Es verdad que la matanza de Munich aparece representada con crudeza. Pero la respuesta de Israel ha sido interpretada por usted como "la ley del Talión" y no de ninguna otra manera. ¿No será porque esa es exactamente la manera en que Spielberg ha querido mostrarla? ¿Acaso no cree usted que esos mismos hechos podrían haber sido presentados asimismo bajo el epígrafe "legítima defensa"? Y no digo que hubiera que haberlo hecho, cuidado. Sólo que la película no es "inocente".

3-La película está basada en una novela, y nunca en documentos o investigaciones históricas. La mejor prueba de que "Munich" es política-ficción, la tiene usted en que, creo podemos asegurar, ningún miembro del Mossad mostraría tal ineptitud en su trabajo, como el artificiero de este grupo, que me dará usted la razón, montaba las bombas con las recetas de "La botica de la abuela". Eso no quita que esté inspirada en la realidad. Si no apareciera ningún dato mínimamente coincidente con lo que pasó, sería preocupante el título.

4-Claro que el problema está en los radicales. Aunque también habría que ver dónde están realmente los radicales. Le recuerdo a usted que aunque y según su link, el 75% de de los votantes de Hamás están a favor de reconocer el derecho a la existencia de Israel, parecen bastante pobres las credenciales democráticas de este grupo. Aunque usted ya lo ha dicho, según este link, Sami Abu-Zuhri, portavoz de Hamás, ha dicho claramente que su formación jamás (y nunca mejor dicho) reconocerá al estado de Israel. Ante una amenaza terrorista tan cercana que repite inamoviblemente que jamás reconocerá el estado de Israel, Spielberg sostiene que lo mejor es dejar de responder. ¿También es ésta su opinión?

5-Yo también creo que la película está muy bien rodada, con un ritmo adecuado que combina momentos de altísima tensión con otros más dados a la introspección y al desarrollo de las ideas que transmite el filme. Discrepo, sin embargo, en que la inclusión de los dobles espías sea un acierto. Tanta intriga banaliza en cierto modo una historia tan seria, y la convierte en una de "polis y cacos".

Para finalizar, si "Munich" le pareció ecuánime, y realmente usted cree que no se posiciona de ningún modo, sólo le pido que recuerde el personaje de Daniel Craig, el miembro más duro de "Cólera de Dios" y el mismo que dice cosas de este jaez: "a mí sólo me importa la sangre judía", y piense usted en que de todos los actores del mundo, el elegido fue uno con un físico que podría pasar por un nazi sádico en un campo de concentración perfectamente. Es lo que tienen los grandes, que saben decir sin abrir la boca. Por último, yo tampoco tengo nada que ver con ninguno de los dos bandos, pero "Munich" no me pareció ecuánime, sino equidistante, que no es lo mismo.

Por otro lado, el muy abstracto Javier C. nos dice:

"Buenos días Bronte. Ayer fui a ver la película Munich y hoy he leído tu crítica en Internet.
Este correo no pretende ser una contra-crítica, a pesar de que tu juicio me ha sorprendido; para que no te sorprendas tú, me explico: das en el clavo cuando asumes que la película no es -cómo se ha promocionado desde sus lecturas palestinas, judías o europeas- una película sobre el conflicto judío en Israel. Difícilmente podría serlo cuando la acción transcurre en Europa, cuando los personajes sólo son peones, cuando uno no sabe ni para qué o quién matan, y cuando la película, en vez de llamarse Israel se llama Munich . ¿Y qué pintan personajes como Louis o Papa en todo esto? ¿Por qué todos pueden ser de la CIA, la KGB, la OLP o del mismísimo ETA?

Espero serte franco y nada ofensivo si interpreto, tal vez equivocadamente, que Spielberg ha hecho exactamente lo que se proponía. Ninguno de los personajes de Munich tiene identidad política; matan porque Deben; pasan información porque les pagan. Guardan lealtad a un Gobierno, no a un pueblo. Obedecen al "honor", no a la necesidad (¿quién necesita matar?). ¿Es el mundo mejor después de esto?, es la pregunta que debe hacerse Avner tras concluir su misión. Pero no la del espectador. El espectador asiste a una constante desinformación. Nunca sabe quién anda detrás de esto o aquello. El espectador debe preguntarse ¿qué podemos sacar en claro de esta extraña carrera de espías?

Es curioso que entres a valorar el conflicto Árabe-Israelí en una película que ha decidido no hacerlo . ¿Qué le responderías a Spielberg si éste te dijera que el tratamiento leve y casi inexistente del asunto era su voluntad? ¿O que le interesaba más mostrar el Caos? Me resultaría igual de chocante que exigieses a Flaubert un estudio de la castidad y la felicidad matrimonial en Madame Bovary.

Así, cuando afirmas "El discurso anti-operaciones encubiertas de "Munich" parece propio de un niño, pero no porque se posicione claramente contra él, sino porque es incapaz de identificar su función y esencia en el complejo mundo de las relaciones internacionales. Intenta hacer buena la idea de que terrorismo y antiterrorismo son la misma cosa, y no parece que eso sea así, o al menos eso dice el sentido común " o también en " ¿No es toda la reflexión última de "Munich" de una inocencia o de una ligereza, o quizás de una perversión intolerable?" , no estás criticando la película que vemos, sino mostrando la que a ti te hubiese gustado ver. Te hubiese gustado descubrir secretos del estado de Israel, te hubiera gustado ver charlas políticas de densidades dignas de un congreso de expertos en Relaciones Internacionales, te hubiese gustado una trama enrevesada en donde se mezclasen Gobiernos, organizaciones y terroristas, compleja y ordenadamente: Que Spielberg te mostrara el funcionamiento exacto del terrorismo internacional; que se situara con elegancia para darnos una buena lección moral. Lo siento, pero no es así.

Creo que en esta película se mantiene por completo al margen de todo. Creo que enfrenta al espectador con la psique de Avner porque la posición individual es ineludible. Creo que Spielberg produce incertidumbre porque moverse en esos ámbitos es incertidumbre. Creo que produce amoralidad porque es difícil saber en nombre de qué matas cuando tienes frente a ti las vísceras de un enemigo. Creo que iguala terrorismos porque, a tan poca distancia, cuando es tu mano la que aprieta un gatillo no hay diferencia. Creo que Munich, en esencia, es la destrucción del discurso estatal que justifica o condena una muerte. Lo que Spielberg quiere decirnos es: 1- A nivel individual no hay certezas en la muerte ni en el terrorismo, 2- Cómo el terrorismo, las muertes de Estado o los crímenes políticos se fraguan y se resuelven entre 2 personas que los proponen, 3 que los financian, 4 que facilitan la información, y 5 que los ejecutan. Y que nunca se puede saber cuánta más gente puede estar implicada, ni a favor de qué parte. 3- Que el pueblo, los votantes, los espectadores, sólo nacen y mueren en esta absurda carrera de muertes hacia la nada. 4- Que el ojo por ojo no es el camino equivocado, sino el interminable (hasta que alguno de los dos se quede ciego, cosa improbable), mientras se maneje desde las sombras.

Seguramente puedan hacérsele muchos reproches, pero no los ideológicos. La simpatía de los árabes, la usura de los judíos... no entran en el juicio moral porque el espectador se siente judío: el espectador es Avner, es su mujer y su hija esperando en Nueva York. Si el árabe simpático resulta incómodo, lo resulta porque pone a Avner en un compromiso moral.

Sólo una cosa más. Cuando afirmas " Tras más de cincuenta años de matanzas por un lado y por el otro, en el puro presente parece que ya nadie tiene razón ni deja de tenerla, y eso aparece justamente reflejado en la película ", antes de exponer tu teoría sobre un conflicto que Spielberg ni siquiera toca, vuelves a incurrir en el error de interpretarlo. Spielberg no busca la pregunta de ¿quién tiene razón? ¿los dos? ¿ninguno?, sino ¿puede existir el mismísimo concepto de "tener razón" en un escenario como éste?

No he querido resultar ofensivo con esta opinión, a pesar de que me gusta defender mis convicciones de un modo insistente, pero te rogaría que considerases Munich desde el punto de vistal individual, desinformante, y al margen del conflicto Judío-Palestino (dado que una película sobre el IRA e Irlanda, o sobre la Guerrilla Colombiana y el Estado de Colombia sería igual que ésta con sólo cambiar el escenario). Spielberg, desde mi perspectiva, quiere cegarnos y lo consigue. Quiere dejarnos confusos, incapacitados moralmente, para que asumamos que los que mueren y matan no son órdenes, sino individuos. Que en ese nivel, no hay morales ni estados que valgan. No es la película más infantil de Spielberg. Es la más anti-humana, la más fría y desestabilizante.

Que tú quieras verla como algo fallido es porque quieres ver otra película.

Es más, te doy una opinión personalísima que la película no sostiene pero que yo sí extraigo: el verdadero cáncer de este mundo son los "Papás", esos hijos de la gran puta que ayudan a cualquiera que les pague. Si se enfrentan 2 pueblos, se enfrentan. Pero que entre medias haya cabrones forrándose por ayudar a que la muerte siga me parece insoportable. Spielberg no dice eso en su película, pero es una muestra más de su calidad que uno pueda situarse moralmente con independencia de unos valores morales que no existen durante sus 164 minutos.

Muchas gracias."


Buenos días y no tenga usted miedo de resultar ofensivo, porque en absoluto es el caso. Siempre es un placer leer opiniones inteligentes aunque sean discrepantes.
A colación de este e-mail, me gustaría recalcar lo mucho que me ha llamado la atención la importancia que nuestros lectores han dado a la subtrama de "Papá" (toda la historia de espionaje y contraespionaje). Lo que en principio parece una "argucia" para dar fondo dramático a la historia, desmantelando su posible esqueleto de "película política", ha sido interpretado por gran parte del público de Digerido Por como el gran catalizador de este tipo de conflictos.

Me ha gustado especialmente la lectura, tan abstracta, que Javier C. ha dado a este filme. Porque tiene usted razón (con reservas si nos ponemos puristas) cuando dice que "dado que una película sobre el IRA e Irlanda, o sobre la Guerrilla Colombiana y el Estado de Colombia sería igual que ésta con sólo cambiar el escenario". Sin embargo, tengo aquí que recordar que Spielberg ha elegido el conflicto árabe-israelí, y debe ser consecuente con ello. Si lo que quería mostrar es la carrera hacia la nada de las acciones y reacciones armadas, bien podía haber elegido un escenario ficticio. No obstante, Spielberg elige uno muy concreto, y sobre el que casi todo el mundo, con información o sin ella, tiene una opinión bastante formada. Si realmente la película quiere ser una reflexión abstracta sobre el uso de la violencia (terrorismo y contraterrorismo), ¿por qué elige un enfrentamiento real? Creo yo que obviamente, porque esto le evita tener que poner en antecedentes al espectador, ya que todo el mundo sabe más o menos de qué va la cosa. Pero si hace esto, no puede, ni debe, presentar el conflicto como nacido de la nada, ni mucho menos omitir informaciones que harán interpretar de una manera u de otra lo que él plasma en su película.

Personalmente, aplaudo la lectura, insisto tan abstracta, que ha hecho este lector. Pero siento discrepar al afirmar que yo sí que creo que Spielberg ha querido dar su opinión sobre el conflicto árabe-israelí. Y más, siendo judío. Me resulta inconcebible creer que para exponer toda su filosofía sobre la violencia, elija una contienda que le toca tan de cerca. Evidentemente las películas, como obras narrativas que son, han de ser juzgadas desde un punto de vista técnico. Pero también se puede calibrar el mensaje moral, el mensaje último que éstas tienen más allá del evidente. Sostiene usted que "Spielberg ni siquiera toca el conflicto". Las acciones "disuasorias" o de "impartición de justicia", considérelas usted como quiera, de Israel, sean en Europa o en Pernambuco, ¿realmente cree que no son parte del conflicto árabe-israelí?. Que la parte palestina asesinara a 11 atletas israelíes y que más tarde el gobierno hebreo ordenara ejecutar a los autores inmateriales del hecho, ¿no cree usted que no son más que otro capítulo de ese enfrentamiento?

Yo entiendo perfectamente lo que nuestros lectores quieren decir cuando aseveran cosas como: "A nivel individual no hay certezas en la muerte ni en el terrorismo".Y hasta lo puedo compartir sentada en una mesa departiendo amigablemente con un buen café. Pero detrás de todo eso, hay gente que muere. Hay elementos patentes y profundamente reales. Hay el día el día. La concreción. Y hay que llegar hasta el origen para saber dónde empieza todo y erradicar el mal. Mientras no se haga ese esfuerzo, todo parecerá (y nunca dejará de ser) el caos que Javier C. ha percibido en este filme. Y eso es justo el reproche a esta película: Spielberg nos muestra la sinrazón de la violencia, sin más, lo cual es siempre una obviedad. Pero la violencia nace de alguna parte. No vale con decir "se acabó y borrón y cuenta nueva" porque la experiencia nos muestra que no existen nuevas cuentas en estas cosas. Hay que razonar, hay que entender, y ceder en la medida de lo justo.

Si realmente "Munich" es tan sólo una reflexión sobre la violencia y no un posicionamiento sobre el conflicto, le propongo otro enfoque: ¿Qué tal haber mostrado el enfrentamiento y las dudas desde ambas partes? Sería lógico pensar que sendos bandos tuvieran sus vacilaciones, ¿verdad? Sin embargo, no podemos ver esto en esta cinta. Toda la trama se presenta desde la parte israelí, como si sólo ellos tuvieran la responsabilidad de lo que pasa. ¿En qué momento Avner se pregunta por qué los palestinos musulmanes no entienden que lo que hacen no está bien? Tan sólo afirma, un tanto arrogantemente, que nunca recuperarán esa tierra. ¿En qué parte de la película se dice que los israelíes defienden su derecho a existir? Le recuerdo a usted que con todo este problema de las caricaturas de Mahoma, el líder supremo iraní, el ayatola Alí Jamenei, sin que venga a cuento, ya ha dicho que ha sido todo una conspiración de Israel, y que como represalia contra Dinamarca, Irán va a publicar unas viñetas satíricas sobre el holocausto. ¿Cómo obviar este ambiente irracional y hostilísimo en una película ubicada en este conflicto?

La reflexión abstracta no parece coartada suficiente como para dejar al espectador con la sensación de que todo esto nace de la nada, y que no es más que una espiral de violencia "porque sí". El hecho de que la posible intención de Spielberg fuera tocar levemente o nada el conflicto, muy al contrario, semeja una jugada un tanto irresponsable. Si no quería entrar en el conflicto, mejor hubiera sido que no entrara en absoluto. El escamotear al público el origen del problema no es de recibo, si luego se va a permitir el lujo de enunciar el posible comportamiento a seguir. Como recomendar un tratamiento sin haber hecho primero un diagnóstico. Primero, porque en el mejor de los casos, el director nos da entender que las causas por las que gente se lleva matando durante 50 años, no son importantes, lo cuál es sinceramente una falta de tacto para con tanta sangre derramada, y segundo, el peor de los casos, porque el director quiere dar a entender que las causas no tienen el suficiente peso específico como para explicar un conflicto tan enconado, lo cual es inadmisible si no explica cuáles son esas causas, y da la posibilidad al espectador de decidir por sí mismo. Usted acepta sin reparo que Avner no encuentre sentido a su misión. ¿Sería para usted igual que de válido que en una película sobre la segunda guerra mundial de pronto un soldado americano en Polonia se preguntara "¿qué hago yo aquí?" y se diera la media vuelta?

Dice usted: "Te hubiese gustado descubrir secretos del estado de Israel, [...] Que Spielberg te mostrara el funcionamiento exacto del terrorismo internacional; que se situara con elegancia para darnos una buena lección moral.". No, no me hubiera gustado ver todo eso. Y tampoco hubiera pedido yo nunca que Spielberg valorara el enfrentamiento de ninguna manera., cosa que sí que hace. Pero sí que puedo pedir y pido hechos, que ya los valorará el espectador como le parezca bien. Me hubiera gustado que Spielberg mostrará cómo los árabes se negaron a compartir una tierra en la que ya habían convivido durante siglos, que labor de la audiencia sería discernir si hicieron bien o mal con esa actitud, y me hubiera gustado que Spielberg mostrara las veces que Israel respondió a las guerras declaradas multilateralmente contra su integridad, que ya los espectadores decidirían si eran procedentes esas respuestas o no. Insisto, sólo a la luz de esos antecedentes, Spielberg hubiera dejado que la actitud de Avner fuera tan sólo de Avner, y no el discurso monolítico, no discutible, en el que el director se esconde intentando hacernos creer que no se pronuncia en este tema.

No crea usted que se me escapa a mí la visión individual que el director quiere dar de esta contienda. Es por ello que en mi crítica digo "Pese a ser un genio, Spielberg no puede permitirse el lujo de explicar una historia tan compleja y enrevesada como es el conflicto árabe-israelí a través de la psique de un único hombre". Porque además, es a través de esa misma psique que el director da su opinión clara y rotunda, debido a la fuerte identificación del espectador con el "héroe", identificación que usted mismo ha percibido. ¿Cuál es el recorrido vital de Avner? Cuando llega el momento, haciendo ver a la audiencia que no hay causas para "esa lucha", decide abandonarla, y retirarse a vivir tranquilamente a Nueva York. Traducción: "sean cual sean los antecedentes del conflicto, no hay justificación alguna para que los judíos respondan, y si quieren vivir en paz, lo mejor que pueden hacer es trasladarse a otra esquina de planeta. Por cierto, en USA parece que se les trata bien" (y añado yo, conectando con el final de la película: "quizás por ello los americanos también merezcan algún escarmiento"). ¿Realmente cree que Spielberg no valora el conflicto? Claro que lo valora, y de la manera más perjudicial para el estado de Israel.

Pero fíjese lo que son las cosas: en cuanto al plano final de las Torres Gemelas, la interpretación mayoritaria ha sido la de "de aquellos polvos nacen estos lodos". Avner podría dimitir en el Mossad, pero quedarse en Israel, compartiendo con sus compatriotas el día a día de la amenaza terrorista, pero no lo hace. Se desentiende del problema, y simplemente finge que no existe. Pero y aprovechando el último plano de Spielberg yo le doy otra posible interpretación. Da igual a donde se vaya, lo mucho que se entierre la cabeza en el suelo, o los esfuerzos que se empleen en convencerse de que "no pasa nada". Mientras el problema no se soluciona, en ningún sitio se está libre de que reaparezca, porque los problemas le siguen a uno allí donde vaya.

Por último, le informo de que yo sí que creo que Flaubert hace un minucioso análisis de la castidad y de la felicidad matrimonial en "Madame Bovary", una novela incomensurable. Fíjese si disecciona ambos temas, hasta tal punto, que incluso hubo responder en un juicio en el que se le acusó de haber escrito una novela pornográfica, debido a sus opiniones al respecto. Es imposible retraerse de las consecuencias morales de lo que hacemos. También para Spielberg.

Gracias a usted.