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Título: Cine político
Autor: bronte
Fecha: 06/11/2006

Cine político

Consulta de bronte

G. P. Nos escribe este correo:

"Señores de la Off off crítica:

Que sepan que les leo. Soy lector habitual de cienes de críticas, comentarios y análisis peregrinos y ustedes están entre mis más socorridos. Les leo, coincido a veces con ustedes y cuando no coincido, por lo menos, me parece que lo que escriben tiene su gracia. Sin embargo tienen un tic que emponzoña toda cuanta película tiene algo de política por el medio. Si ustedes adivinan (o creen que destila por algun lado) cierto mensaje de izquierdas, tiran de manual de insultos de Libertad digital, ("progres bienpensantes") y cosas por el estilo. Si la peli es española y mala, en seguida sacan el tema de las subvenciones, que no me dirán que es muy original. Pero si el guión es un bodrio mal hecho, la peli peor interpretada y el mensaje es de su cuerda la salvan porque sí, como esta última GAL, que achacan las malas a que son del otro bando (y ojo, GAL también disfruta de las subvenciones que tan poco les gustan).

Con las americanas pasa lo mismo: La última mierda de Andy García no es tan mierda porque dice que el Che era un chalado. Y la última mierda de Al Gore es un zurullo inclasificable porque huele a rollo progre. Yo escribo para un diario local y les aseguro que no recibo la llamada del director para decir que la peli de Miralles es un desastre por los cuatro costados. Es más, me sorprendería menos que me llamase por haber escrito lo que escribí, y tampoco lo ha hecho.

A mí me da igual que sean de centro o de izquierdas, pero tienen los mismos defectos que tanto critican: juzgar únicamente en función de si son o no de su cuerda ideológica.

Un saludo y sin acritud,
G. P."


Pues muy bien Señor G.P., por alusiones, le diré que personalmente me perturban tanto las subvenciones en las películas españolas que me agradan como en las que me repelen, porque al fin y al cabo el dinero siempre sale de mi bolsillo, así que no le extrañe que se repita el argumento. Si se remite usted a la reciente "Los Borgia", una producción que me pareció relativamente meritoria, verá que en su último párrafo digo "Pero no quiero que esta crítica pueda dar a entender que mucho me duele mi parte de los impuestos que han ido a parar a "Los Borgia". Bueno, sí, me duele mucho, pero más por un tema teórico que la pura práctica esta vez.", con lo que creo que queda bastante claro que mi reticencia hacia las subvenciones tiene muy poco que ver con la bondad o maldad de la película.

Se refiere usted a "La ciudad perdida". Si repasa usted la crítica, verá que a nivel técnico no la salvo en exceso, (quien quiera quedarse con eso, verá que soy honesta), y me limito a reseñar que "Puede que sea el aspecto político el más reseñable de esta película dirigida por Andy García. No porque el discurso sea intenso o ingenioso sino porque es novedoso. En un mundo dominado por la bienpensante progresía supone un respiro que un cineasta se atreva a retratar al Che Guevara como un iluminado maquiavélico, capaz de llevarse por delante a quien hiciera falta en nombre de ese concepto tan intangible y difuso como es la revolución, y no con el aire mesiánico, hacedor de milagros con el que se acostumbra a retratar iconográficamente, como por ejemplo en "Diarios de motocicleta". Mientras que directores tanto europeos como americanos, todos conocemos los nombres, se descancanillan en su intento de convencernos de cuán bondadosa es la revolución cubana y qué bien viven todos los cubanos, García prefiere dar un toque filosófico al tema preguntándose cómo es posible vivir bien en un país donde ni siquiera está permitido votar."

En este párrafo me limito a señalar que Andy García se atreve a dar otra visión del Che, lo cual, en mi humilde opinión es algo meritorio debido a la cantidad ingente de información, totalmente descompensada, que recibimos en el otro sentido a través del cine. Si se da cuenta no expreso en absoluto mi opinión sobre semejante personaje, pero reconozco que la visión crítica del revolucionario es prácticamente inexistente en el mundo del celuloide, cuando a nivel académico hay muchas voces que le consideran casi un "asesino en masa". Que yo sepa el Che también se dedicó a fusilar a unos cuantos, y esté yo de acuerdo o no con la figura, me parece una muestra de libertad de expresión que un cineasta prefiera resaltar esa faceta casi oculta en vez de la más comúnmente retratada. A mí siempre me parece bien que también en el cine haya discrepancias ideológicas, y cuando encuentro una película que se atreve a dar una visión novedosa sobre algún tema, de manera digna, por innovador, lo aplaudo. Que a usted le moleste que un cineasta muestre una faceta incontestable y no muy agradable de un icono popular, es algo que no tiene que ver con nosotros. Parece que no le importa que yo aplauda la crítica explícita de una dictadura de derechas en "Imagining Argentina", pero ya le desazona más que señale la crítica de una dictadura de izquierdas, como es la de Fidel Castro. Me pregunto, si estuviéramos en plena dictadura franquista, si a usted le molestaría que yo reseñara el valor de "Rojo y negro", película de 1942 de Carlos Arévalo, por el arrojo que mostró al señalar a un comunista como a una persona, y no con la imagen iconográfica que el franquismo vendió durante cuarenta años (y por lo que tardó poco en ser censurada).

Por otro lado, me sorprende que achaque usted el término "progresía" a determinado medio de comunicación, cuando, créame usted es un término acuñado mucho antes de que tal medio naciera. Que haya críticos que necesiten copiar de otros medios, no quiere decir que todos lo hagamos. En cuanto a lo de "bienpensante" es una voz que se refiere a la "corrección política", cosa que inventaron los americanos allá por los sesenta, con lo que vuelve a ser improcedente que lo achaque usted a un determinado medio. Creo que en La Off-off-crítica si algo nos caracteriza es el uso del lenguaje, muy alejado de los lugares comunes de la media de la prensa española. No ha lugar a buscar relaciones que no existen.

Con respecto a la película "GAL" ni está en mi cuerda ni deja de estarlo. Creo yo que se limita a reproducir hechos históricos más o menos dramatizados. Aparte de poner una vez más las cosas en su sitio con respecto a la pura cinematografía (una vez más he sido honesta), me limito a reseñar el mensaje que la película quería transmitir y que en mi humilde opinión, ha resultado fallido. Por eso utilizo el párrafo: "El segundo aspecto por el que el guión no es lo bueno que debía ser es porque se pierde en personas, personajes, personajillos y anécdotas en vez de centrarse en lo fundamental de su propia visión que es: 1) La denuncia del terrorismo de estado del Gobierno del PSOE en los años 80. 2) La defensa de la libertad de expresión como garante de cualquier otra libertad en el estado de derecho. 3) La guerra sucia emprendida contra los medios (en este caso medio) que quiso desenmascarar tan sucia trama.". Por eso digo "lo fundamental de su propia visión", que no tiene por qué ser la mía. Con todo, a mí me parece una película que se deja ver, y créame que si así no fuera, lo diría, porque yo no gano nada con su éxito. Es más, su aspecto más positivo, incluso diría muy positivo, es que ayuda a la normalización de la "épica" en el cine español, inexplicablemente tan castigada y labor tan necesaria, y eso creo que es algo digno de valorar como bien apunto en el último párrafo. Y además, he recomendado "GAL" porque creo que Jordi Mollà está fantástico y que su "Ariza" abre las puertas a un nuevo estilo de interpretación inédito por estos pagos. Que en España, después de décadas anclados en el naturalismo más amomiado nos dé dentera cualquier interpretación que no sea susurrada, matizada y en definitiva, gris, es otro tema. Imagínese por qué precipicio se hubiera desplomado la carrera de Jack Nicholson de haber nacido en este país. Hablando de dejarse ver, lo mismo dije con respecto a "20 centímetros", que igualmente me parece a mí, entra dentro de su definición de "progre", y la califiqué de "adulta, seria y profunda". Y le aseguro que "20 centímetros" no batió récords de taquilla. Debería estar acostumbrado a que nos gusten películas que disgustan a la mayoría y viceversa, sin que eso tenga nada que ver con su componente político.

Aunque la crítica de "Una verdad incómoda" no es de mi autoría, me solidarizo con Malabesta al decir que es de todos bien conocido que la comunidad científica está muy dividida en lo que concierne a la relación causa-efecto con respecto a la intervención humana y el calentamiento global. Me parece además a mí que Malabesta razona solidamente su opinión, no sólo citando a científicos sino además explicando la esencia de las relaciones o correlaciones. Aun creyendo el crítico que la película da una visión sesgada de la realidad, recomienda su visionado, le recuerdo, lo que se aleja bastante de "un zurullo inclasificable porque huele a rollo progre". Que usted quiera creer que el mensaje de Al Gore es de corte "progre", es una opinión personal de usted con la que nosotros no tenemos nada que ver de nuevo. El sentido común nos dice que habrá científicos "progres" y no "progres" de acuerdo y en desacuerdo con las ideas sostenidas por Al Gore. Y el sentido común también nos dice que alcanzar un desarrollo sostenible es labor de todos, sea cual sea la ideología, lo cual no quiere decir que cualquier tesis haya de ser tomada como palabra de Dios si apoya lo que uno quiere creer. Si usted me intenta decir que la ciencia ha de ser defendida en virtud de las ideologías, apañados vamos. Nos acusa de hacer una lectura ideológica que sólo usted ha hecho.

También, me gustaría decirle que el arte es un medio político por esencia, y no estamos de acuerdo con esa tendencia "bienpensante" a esterilizarlo, desproveyéndolo de cualquier implicación ideológica. Es como si se defendiera que "Casa de muñecas" de Ibsen ha pasado a la historia por sus diálogos y no por iniciar la corriente feminista propiamente dicha en el teatro. O como si no quisiéramos reconocer que artísticamente "Ubú Rey" de Alfred Jarry, deja mucho que desear pero que sin embargo, merece su lugar en la historia dramática por haber sacudido como lo hizo a la "bienpensante" burguesía de su tiempo. Nosotros no somos responsables de que se hayan estrenado simultáneamente películas como "GAL" o "La ciudad perdida", películas decididamente políticas, y visto lo visto, tan inmerecidamente controvertidas. Y no vamos a fingir que no son películas políticas sólo para guardar las formas. Cuando un autor firma una película, no la hace para lucir los decorados, sino para decir algo. Y desde ese punto de vista se expone a que se critique ese mensaje de la misma manera que se puede criticar cómo ha estructurado la historia. Si relee usted mis críticas verá que he acusado a muchas cintas de reaccionarias, y veo que eso no pesa en su ánimo. Por poner unos cuantos ejemplos al azar, En "Dick y Jane, ladrones de risa" he reseñado su crítica al capitalismo salvaje, en "Dogville" he alabado la película en su conjunto, y cito ésta, porque creo adivinar que según su sistema de valores, Trier será también un director "con cierto mensaje de izquierdas" y en el último párrafo señalo sus incoherencias de base, extradiegéticas, que creo que he presentado bien fundamentadas. En "Amén" alabo a Costa-Gavras, un autor reconocidamente de izquierdas, y alabo su valentía a la hora de reprobar la actitud del Vaticano en la Segunda Guerra Mundial. Porque además, y perdóneme, me parecería ridículo en este caso no entrar en el tema político cuando es el objetivo último de la película. Pero una cosa es hacer crítica seria, se esté o no de acuerdo con esa crítica, y otra es hacer panfletarismo, tendencia contra la que siempre me posicionaré. Al hilo de "Amén" si visita las consultas verá que un lector acusó a Costa-Gavras de sectario, y yo defendí el punto de vista del autor con datos y argumentos.

Finalizando, me gustaría recomendarle, humildemente, que procure usted encontrar también el sesgo de otros medios, que créame, existe, porque los críticos no somos objetos, sino sujetos, y que reflexione sobre el hecho de que si a lo mejor el nuestro le resulta tan evidente (aunque sólo en un sentido, porque el otro parece no apreciarlo), pudiéndole pasar desapercibidos los demás, es porque exponemos unas opiniones raras, por lo inusuales, en el panorama de la crítica española, tan amiga de avanzar en bloque. Un análisis más detallado quizás le sorprendería iluminándole sobre el hecho de que no somos nosotros los que empozoñamos sino aquellos que dando su visión de manera lapidaria y simplista, y no como una opinión más, hacen pasar a todos aquellos que no están de acuerdo con las corrientes “mainstream” como extremos, cuando seguramente están mucho más centrados en todos los sentidos.

Por último, alabo su gusto al incluirnos entre sus páginas más visitadas. Confíe en mí cuando le digo que encontrará pocas como La Off-off-crítica en cuanto a términos de independencia. Ni estamos integrados en ningún grupo mediático, ni recibimos dinero de ningún ministerio, ni nos paga ninguna productora. Respondemos únicamente ante nosotros mismos, por lo que mucho nos interesa hacer nuestro trabajo con la mayor seriedad, dignidad y ética.

Atenta y cordialmente,
Bronte