Ficha

País

USA

Año

2003

Título original

The league of extraordinary gentlemen

Duración

110min

Dirección

Stephen Norrington

Guión

James Robinson

Reparto

Sean Connery, Stuart Townsend, Shane West, Peta Wilson, Richard Roxburg

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Crítica de La liga de los hombres extraordinarios
Autor: malabesta
Fecha: 2003-09-06.
Póster La liga de los hombres extraordinarios

La liga de los hombres extraordinarios

Digerido por malabesta

Con el tiempo, y a medida que uno va yendo al cine, desarrolla un cierto sentido que le permite discriminar, así a bote pronto y a la vista del trailer o de unas fotos si la película tiene posibilidades o sera una peste negra. Así que después de ver el trailer de la Liga de hombres extraordinarios, a uno le entran unos picores bastante poco tranquilizantes.

La cosa va a peor cuando uno se sienta en el cine y empieza a verla. Se acuerda de los cómics, y del bueno de Allan Moore, que estará revolviéndose en su tumba, que allí se habrá escondido de pura vergüenza que le debe de dar haber cedido los derechos para perpetrar semejante esperpento.Y es que no hay por donde cogerla; cuanto más corre el rollo de película (entiéndase rollo como el receptáculo metálico y el adjetivo) mas te arrepientes de no fiarte de tu instinto y haber tirado el dinero una alcantarilla oscura y maloliente.

Poco a poco vas perdiendo la esperanza. En los primeros cinco minutos ya te das cuenta de que los efectos especiales parece que están hechos con el corta-pega del Word. Pero parece que la estética promete.De eso nada. La estética es más rancia que los desfiles de Noche de Fiesta; todo muy gótico, así como una mezcla entre el Batman de Tim Burton y la bisutería de TeleTienda, pero, piensas, seguro que el guión remonta.

Falso. El guión no sólo no remonta, sino que se sumerge en las más abisales de las letrinas infectas y ponzoñosas. Los personajes están horriblemente deformados para que cuadren de alguna manera en una película de superhéroes. A uno ya no se le ocurre pedir un mínimo de coherencia temporal con respecto a los libros originarios de cada personaje, que no quiero dármelas de Garci. Pero por Dios, un poco de decencia. Dorian Gray pasa de ser ese rubio mozalbete a un imitador de J. Depp, que con todo, es el que se salva. Quartermann es como un híbrido del Abuelo Cebolleta e Indiana Jones. Mina Harker se parece tanto a Mina Harker como yo a Mandela. Tom Sawyer es la planicie personificada, y no sólo porque tenga la nariz de un gato persa. El capitán Nemo es Apu con barba. El Dr. Jeckyll es el Vengador Tóxico visto con lupa, y encima con los conflictos intelectuales de Hulk. Y luego está el hombre invisible, que lo mejor y lo peor que se puede decir de él es eso, que está.

En fin, después uno ya echa mano de cosas como las escenas de acción, desesperado. Para darse de bruces y morros con la realidad de que están rodadas como con asco, cámara al hombro, pero a juzgar por lo que tiembla, debe ser por lo moenos al hombro izquierdo, sucesión de planos muy rápidos, de manera que no te enteras de nada. Claro que a lo mejor lo hacen para que no tengamos que ver a un tío de 73 años intentando levantar el brazo por encima de la cadera.

Y así, poco a poco la cosa se acaba; y cuando crees que acaba y ya no te puede pasar nada malo... te llevas la gran sorpresa final. Que ni el Sexto sentido... este final más que dar miedo, da naúsea vital. Sólo falta que aparezca Michael Jackson cantando el Trhiller. Por favor.

Bueno, más o menos ya he escupido todo el veneno que llevaba dentro. Por lo menos espero que le den algo de dinero a los pobres, a los leprosos a los afectados del síndrome de Klinefelter o algo así, a ver si por lo menos hacen algo útil con el dinero que me han robado. Malditos. Puntuacion