Ficha

País

USA

Año

2003

Título original

Down with love

Duración

101min

Dirección

Peyton Reed

Guión

Eve Ahlert, Dennis Drake

Reparto

RenÚ Zellweger, Ewan McGregor, Sarah Paulson, David Hyde Pierce

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Crítica de Abajo el amor
Autor: bronte
Fecha: 16/09/2003.
Póster Abajo el amor

Abajo el amor

Digerido por bronte

Y yo me pregunto por qué Ewan McGregor no se arregla los dientes. No es que sea muy importante, vaya, y definitivamente trasluce una gran personalidad el hecho de que se niegue a ir al dentista. Pero es que esos dientes así tan oscuros, son realmente anti-vicio. Mucho habría que decir también de Renée Zellweger, y sus "patas", que ella sí que parece un insecto palo (cuánto mejor estaba en Bridget Jones), además como tiene esos mofletones y esas patitas, diríase que tiene forma de cerilla. Pero bueno, hecha esta pequeña salvedad (estoy segura de que mis queridos lectores me dan la razón en lo de los dientes del mozo) voy a centrarme en la película en cuestión.

A nadie le voy a abrir los ojos si digo que "Abajo el amor" recrea las películas de guerra de sexos de los 60 interpretadas por Doris Day y Rock Hudson. Las recrea formalmente y estructuralmente, pero esencialmente en este film nos encontramos sin lugar a dudas una lectura contemporánea de dicho conflicto. Formalmente porque la imagen de la película atiende perfectamente a la de aquellas obras sesenteras: los trajes, los colores pastel, los evidentes decorados, las superposiciones, los apartamentos imposibles del estilo formalista...; estructuralmente, porque pocas diferencias vamos a encontrar entre este argumento y los argumentos de Day/Hudson: mujer emancipada intenta demostrarle a ligoncete empedernido que no va a caer en las redes de su amor. Pero, donde podemos dilucidar que "Abajo el amor" es una película actual, es en los deseos últimos de los personajes en sí. Más bien en el personaje de Renée Zellweger, porque bien mirado, el de Ewan McGregor tiene la misma psicología que los de Rock Hudson (¿Quiere eso decir que sólo las mujeres hemos cambiado, mientras que los hombres siguen anclados? Mmm... puede ser, puede ser...). El caso es que si en los filmes precedentes Doris Day al final descubría que su mayor ambición era esperar en casa a Rock mientras tendía sus slips (calzoncillo queda un tanto grosero en una página tan fina como esta), Barbara Novack se dará cuenta que hay vida más allá del tendal.

Más cosas. En las películas de los sesenta, Hudson siempre tenía un amigo rico y tímido que no triunfaba con las mujeres, como contraposición al macho principal. En esta película también. Si en aquellas, Tony Randall hacía nuestras delicias los sábados por la tarde, en esta David Hyde Pierce (conocido por ser el hermano de Fraser) nos demuestra que un buen cómico puede y deber mover los músculos faciales. Soberbio en su papel. Como siempre. Y gracias al director Peyton Reed, por incluir en el reparto en forma de cameo a su antecesor. Está hecho polvo.

La amiga de ella es Sarah Paulson, también conocida por la serie "Jack y Jill" , quien me ha sorprendido gratamente, haciendo un excelente papel cómico envuelto, en mucho, en mucho glamour. Y es que el glamour se sale de cada fotograma de la película; que si esa luna enorme colgada del cielo, que si esos ventanales con sus gigantes cortinas corredizas, esos trajes, esos sombreros... Aún así y con todo, el espectador inocente verá una evidente parodia en esta película con respecto a las de los años sesenta, sin percatarse que ya las originales contenían una gran ironía auto-referencial. Hay algunas expresiones de Doris Day, algunos ademanes de Rock, que harán pensar a los más atentos que ellos mismos eran conscientes del ejercicio naive que estaban realizando.

Reed también recupera formas cinematográficas propias de la época para recrear mejor su film, como por ejemplo las pantallas partidas (aquí en un uso ciertamente procaz, imposible en los castos films de los sesenta). Los guionistas, Eve Ahlert y Dennis Drake (que por cierto si no son pareja en los sentimental, obviamente lo son en lo profesional), han retomado también muchos recursos de las películas originales: las conversaciones telefónicas, personajes que ocultan su identidad (este suele ser el núcleo primigenio de este tipo de film), los apartamentos de ligoteo llenos de ingenios (vease si no "Confidencias a media noche"), entre otras muchas cosas. Renée Zellweger e Ewan McGregor muy bien también, dando el pego perfectamente como personajes sesenteros.

En resumen, una buena película, con un guión encajadísimo, lleno de buenos gags. Una comedia sobre el amor con parámetros del siglo XXI, y forma de hace 40 años. Inolvidable la escena de la fiesta beatnik, que demuestra que los intelectuales son igual de repelentes en cualquier momento de la historia.
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