Ficha
País
Año
Título original
Duración
Dirección
Guión
Reparto
Enlaces
Externos
Críticas
por autor
por título
Publicidad
Autor: sensillo
Fecha: 17/09/2003.
Shaolin Soccer
Digerido por sensillo Estoy convencido de que no se hacen más películas como Shaolin Soccer porque, perdónenme la expresión, no hay huevos. En estos momentos lamento no haberme equipado intelectualmente con esa retórica pseudomarxista tan útil, que tanto sirve para un roto como para un descolorido, y con la que podría largar unos cuantos párrafos echándole la culpa a la mojigatería moral burguesa, y a la más que obvia decadencia de la sociedad capitalista en general. Así que me voy a intentar explicar con mis propias palabras, lo cual es más difícil, pero tal vez también más gratificante.
Existe una terrible epidemia que aqueja a gran parte de los creadores del mundillo del cine que les obliga a tomarse a sí mismos demasiado en serio. Los síntomas de esta epidemia no se manifiestan únicamente en todas esas películas que todos sabemos que nacen con la intención de revolucionar el cine, el pensamiento actual y la configuración del universo conocido. Esta enfermedad ha infectado a casi toda la industria, y ello es un hecho perfectamente constatable. ¿Quién no ha visto alguno de esos odiosos programas promocionales “cómo se hizo...” en los que se desmenuzan las alegorías freudianas de películas del estilo de “Los albóndigas en remojo”?
Confieso que me dispuse a ver la película con la idea de que sería otra de esas películas hechas mal a conciencia, de manera que el realizador puede argumentar que se trataba de una broma y escapar de la vergüenza. Craso error. Shaolin Soccer es una película que trata sobre unos fanáticos del kung fu metidos a jugadores de fútbol, rodada sin mostrar el menor atisbo de pudor. Es una película “freak”, qué duda cabe, pero también un sorprendente espectáculo que reivindica una función muy denostada del cine que es la de entretener. Y vaya si entretiene...
El apartado visual es sobresaliente. No importa que los efectos especiales resulten poco naturales. Lo que nos mantiene pegados a la silla es esa sucesión de imágenes que parecen sacadas de spots publicitarios, pero de los buenos. Para quienes no viven en el planeta Tierra, apuntar que la publicidad televisiva es ese mundillo en el que se intenta impresionar al espectador en menos de un minuto. Huelga decir que conseguir ese impacto repetidas veces en una película es una labor digna de elogio.
El guión, en contra de lo que pueda parecer por su bizarro envoltorio, está construido con gran habilidad, y no escatima en recursos que no por muy vistos han dejado de ser nunca poderosamente eficaces.
Y por último, y ya en plan anécdota. Parece mentira que siendo España un país con tanta cultura futbolera y con tanta predisposición a hacer cine vocacionalmente casposo, no haya rodado jamás una escena tan desternillante y genial como la del partido de tercera regional.
Recomendable incluso para aquellos a quienes no les va a gustar.
