Ficha

País

USA,UK,Italia

Año

2003

Título original

Ripley's game

Duración

110min

Dirección

Liliana Cavani

Guión

Liliana Cavani, Charles McKeown

Reparto

John Malkovich, Dougray Scott, Evelina Meghangi, Lena Headey, Ray Winstone

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Crítica de El juego de Ripley
Autor: malabesta
Fecha: 20/09/2003.
Póster El juego de Ripley

El juego de Ripley

Digerido por malabesta

Si hay que buscar una palabra para definir esta película, la más adecuada es tedio. A uno le da tiempo hasta de fijarse en el gotelé de las paredes del cine, y en trivialidades como que los dobles de manos de Ripley y su novia a la hora de tocar el clavicordio parecen pelotaris.

Si es que no se entiende la devoción que la gente que hace cine parece tener por Tom Ripley. Si uno busca en la IMDB aparecen al menos cinco películas con este curioso personajillo. Ahora cabe preguntarse por qué. Vamos a ver, no tiene superpoderes (salvo la capacidad de aburrir hasta la náusea). No es guapo (por lo menos no en esta versión, y en la de Matt Damon tampoco mucho, la verdad). Tampoco es que tenga habilidades especialmente sobresalientes, a excepción de ser muy culto y refinado, y poder soltar gracias a todas horas, con una ironía que, la verdad, hiede a niño muerto. Si es que más que Míster Ripley, parece ya Míster Replay.

En lo que concierne a esta película, lo demás tampoco es para tirar flores. Todo está hecho como sin gana. Aunque se agradece que no haya nada rodado con intención de marear. Nada de cámaras al hombro, ni al pie ni a nada. La historia es normalucha, que perfectamente la podría haber rodado Charles Bronson, que en paz descanse, y además nos regala con miles de escenas de cama que la verdad, no aportan demasiado, salvo el miedo a ver a John Malkovich desnudo, cosa que a mí, personalmente, me aterra.

Los actores también están bastante grises. Malkovich está ahí como quién no quiere la cosa, como si estuviese esperando el autobús, y al final su Ripley es como Hannibal Lecter a dieta. Su mujer está puesta ahí por el ayuntamiento, y para que Ripley no tenga que restregarse contra una columna cuando está en casa. Luego el bueno de Dougray Scott y su mujer, bueno, le ponen más ganas que nada, aunque tampoco es que haya mucho de donde sacar.

En fin, que es bastante aburrido, pero si no tienes otro sitio donde ocultarte de la mafia, bien puedes meterte en ésta. Puntuacion