Ficha

País

USA, Francia, UK

Año

2003

Título original

The Italian job

Duración

111min

Dirección

F. Gary Gray

Guión

Donna Powers, Wayne Powers

Reparto

Mark Wahlberg, Charlize Theron, Edward Norton, Donald Sutherland, Jason Statham

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Crítica de The Italian job
Autor: bronte
Fecha: 28/09/2003.
Póster The Italian job

The Italian job

Digerido por bronte

Las comparaciones son odiosas. Y en este caso más. La verdad es que no es un mal ejercicio comparar "Un trabajo en Italia" de 1969, con este "The Italian job" de 2003. No es que la película que ahora mismo esté en cartelera sea mala. Es más bien que le falta alma. Cuando era pequeña me encanta ver una y otra vez el trabajo en Italia de Michael Caine. Me encantaba su ácido humor inglés. Esa flema con ribetes absurdos en la "cosa nostra" británica. Me encantaban aquellos personajes extravagantes, aquellos diálogos chispeantes llenos de cargas de profundidad. Me encantaban asimismo las persecuciones con los minis, espectaculares a su manera, pero llenas de ingenio picaresco.

¿ Cuál es el problema de gran parte del cine americano actual? Yo diría que la industria se ha comido el arte. Por supuesto con esta frase no suscribo para nada las opiniones de los intelectuales europeos, ávidos de oscars, pero verdes de la envidia cuando no se los dan. Cuando me refiero a la industria, quiero decir que cualquier película americana, o por lo menos la gran mayoría, destaca sobre todo por el perfecto acabado de cada uno de sus aspectos. Todo está bien en el trabajo italiano de Mark Whalberg. Todos son guapos, la imagen está cuidada, los personajes están definidos, las persecuciones en mini son muy espectaculares y se puede ver en cada plano la explícita intención del "más difícil todavía". Sin embargo, no veo nada que pueda distinguir a esta película de muchas otras. Está igual de bien acabada. Pero juraría que he visto estos personajes 150 millones de veces más. Juraría que he oído esos diálogos muchas otras veces. Juraría que podría olvidar este filme en una semana.

Y eso es lo que no pasa con el trabajo italiano original. Nada es tan espectacular. Los robos son más rústicos, los ladrones no son tan sofisticados ni tan guapos, las imágenes no son tan impactantes... y sin embargo, la película original es mucho mejor que ésta. Creo, sinceramente, que el problema radica en el culto a la imagen en que ha ido degenerando el SXX (ya SXXI). En las artes dramáticas, tanto cine como teatro, en gran parte influidos por la cultura televisiva y cibernética, se ha dado tanta importancia a la imagen, que las palabras es como si ya no importaran. Y siempre son las palabras lo realmente importante. Las palabras son el vehículo de transmisión de lo que hay dentro. Por eso, la primera película es genial, porque cada uno de los diálogos invita a la sonrisa o a la reflexión o a la expresión más sardónica. Por eso esta película es una más. Porque sus diálogos son funcionales, porque sólo están puestos ahí para que ayuden a la acción a desarrollarse en virtud de escenas muy llamativas visualmente hablando.

Los fans de la película original deben desistir de encontrar una historia tan divertida como la de la primera (aunque podrán ver a Caine en esta misma película en el supertelevisor de Edward Norton). Y por supuesto, en esta segunda el final es convencional a más no poder, obviando aquel final singular que hizo que la película de Michael Caine (también con Benny Hill, Raf Vallone y el genial Nöel Coward) entrase en la historia del cine. Aquí la cosa se resume a la venganza, pero una venganza bastante previsible en su origen y en su conclusión. Las carreras con los minis son preciosas, eso sí; pero es que el mini es un coche precioso. Que por cierto, qué gran publicidad. Se ve que cada vez que el mini saca una nueva versión vamos a tener remake de "The italian job" al canto.

Lo que me agradó de la película es que como sería previsible, teniendo en cuenta que nos movemos entre ladrones que conducen a gran velocidad, era que nos obsequiaran con un superencuentro sexual de Mark Whalberg con Charlize Theron, (y es que la escenita tórrida parece formar parte de la ecuación industrial para que una película tenga éxito). Sin embargo, parece que el guionista se decanta por la parte sentimental, y prefiere mostrar a unos personajes que se abrazan y se aprecian antes que deleitarnos con sexo animal a destajo. Los progresistas dirán que es cosa del neoconservadurismo (vaya palabrita) americano. Yo digo que es parte de la vida. A las personas también nos gusta que nos abracen. No pasa nada por mostrar a un hombre y a una mujer abrazándose.

Entre los actores reseñar a Donald Sutherland, ese todo terreno que en todo queda bien. Jason Statham, en proceso de rehabilitación despues de aquel delito cinematográfico llamado "The transporter", bodrio resultante de la ingenua creencia de los franceses de que podían hacer películas americanas como los americanos, y Mos Def que resulta ser un conocido cantante de hip hop responsable del tema principal de "La última llamada" y que yo para mí, es el hijo de Leroy, aquel bailarin de color y de culo gordo que salía en la famosa serie "Fama". Charlize muy mona como siempre, y Mark elevando la temperatura de mi butaca.

Así que, película para entretenerse. Gris en muchos aspectos, pero muy entretenida. Además sale Mark, el otro chico que me gusta un montón. Para ellos, que sepáis que Charlize Therón sale en sujetador brevemente. En resumen, para matar una tarde de sábado si no se dispone de la original en vídeo. (Por cierto, será muy gris, pero ya quisiera cualquiera de aquí ser capaz de rodar algunas de las secuencias que aparecen en esta película). Puntuacion