Ficha

País

UK, Alemania

Año

2002

Título original

Bend it like Beckham

Duración

115min

Dirección

Gurinder Chadha

Guión

Gurinder Chadha, Paul Mayeda Berges, Guljit Bindra

Reparto

Parminder K. Nagra, Keira Knightley, Jonathan Rhys-Meyers, Archie Panjabi

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Crítica de Quiero ser como Beckham
Autor: malabesta
Fecha: 07/10/2003.
Póster Quiero ser como Beckham

Quiero ser como Beckham

Digerido por malabesta

No recuerdo bien si era en un anuncio de televisión, o en una caja de los propios dulces, pero había unos mantecados (o similares) cuyo lema era algo como "hecho con todo el cariño de las hermanas ... (aquí va la respectiva orden)". Uno se imaginaba a unas rubicundas y bonachonas monjas cocinando sus dulces entre canciones y rezos. Pues bueno, de esta película se podría decir eso, que está hecha con todo el cariño de las monjitas.

Así que la película trata un tema un tanto escabroso; la posición de la mujer (y algún que otro hombre) dentro de la familia y la sociedad. Se centra sobre todo en la vida de dos adolescentes, sendas futbolistas: una de ellas de origen hindú e inglés la otra. Pero en lugar de ofrecer un retrato descarnado de la machista sociedad hindú y de lo inhumano que es comerse un curry demasiado picante, Gurinder Chadha (el director y guionista) ofrece una comedia bastante blanca, pero no por ello liviana. Muy al estilo de “Full Monty” o “Billy Elliot”.

Con lápiz grueso, la historia es la de una chica hindú (Parminder K. Nagra) que en lugar de hacer lo que todo el mundo espera de ella, es decir, buscar marido y atender la cocina, se dedica a jugar al fútbol y a atender a Beckham. Un buen día conoce a Keira Knightley (suspiro enajenado), que la introduce en un equipo femenino aficionado. Por supuesto, sus hindúes padres están absolutamente en contra, pues son mas bien lo que se podría llamar ultra-recontra-conservadores. Para contrapuntear, está la familia de Keira Knightley (suspiro enajenado) que apoya a su hija en su carrera futbolera, aunque su madre lo haga a regañadientes (pues tiene miedo de que su hija se convierta en un hombre, o algo peor). Destacar también a Jonathan Rhys-Meyers, a quien le toca hacer de entrenador amargadillo de las futbolistas.

Eso sí, aunque hecha con mucho cariño, la película también tiene sus defectos. Principalmente, los partidos están rodados un poco chapuceramente, mucha cámara subjetiva y mucho remeneo, supongo que para que parezcan más emocionantes y dinámicos de lo que en realidad eran, pues a mí me parece que ninguna de las protagonistas (suspiro enajenado donde corresponda) tenía mucha idea de jugar a la pelota. Con todo, se hacen bastante pesados y no transmiten mucha emoción, que digamos.

Es en fin, una de esas películas que se termina de ver con una sonrisa en la boca, sabiendo que, por muy puñetero que sea el mundo, uno siempre se puede encontrar a Beckham en un aeropuerto. Recomendada pues para todo aquel que no piense en hacerse un abrigo con 101 perritos.

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