Ficha

País

España, UK, Italia

Año

2003

Título original

Carmen

Duración

119min

Dirección

Vicente Aranda

Guión

Vicente Aranda, Joaquín Jordá

Reparto

Paz Vega, Leonardo Sbaraglia, Antonio Dechent, Joan Crosas, Jay Benedict

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Crítica de Carmen
Autor: bronte
Fecha: 17/10/2003.
Póster Carmen

Carmen

Digerido por bronte

Tres son los mitos que los españoles hemos dado al mundo. Uno es el Quijote, otro Don Juan Tenorio, y el tercero, Carmen. Para nuestro bochorno y oprobio éste último hubo de ser codificado por los franceses, país que por otra parte, no en pocas ocasiones literalmente nos ha vampirizado, y a la historia de la literatura me remito. En las páginas de Merimée y en la música de Bizet, encontró esta mujer de rompe y rasga, acomodo suficiente como para dar la vuelta al mundo y conformar la leyenda de la española meridional, puro fuego en los ojos y en las venas.

Vicente Aranda nos muestra aquí una Carmen bastante fiel al original de Merimée, dentro de las limitaciones que el espectáculo impone. Carmen es una gitana desastrada de medias rotas, atractiva, pero tampoco una belleza despampanante. Y es que la novela tiene un estilo marcadamente naturalista, en el que las pasiones son el leit motif, por encima de evocaciones más bucólicas. El amor, el amor pasional no tiene que ver que con bellezas, con complementariedades ni con conveniencias. Nadie sabe de donde nace la pasión del amor, donde se origina o de que depende, pero desgraciado aquel que no llegue a sentirla alguna vez en su vida, aunque a menudo conduzca al peor de los infiernos.

Esto es lo que parece pensar José, el militar navarro de educación conservadora, guapo, católico y sentimental, que verá como todo su mundo inicia una espiral de degradación por culpa de esa gitana a la que no puede cambiar. Y ese es el acierto de la película, que deja de presentar a Carmen como una especie de máquina sexual, perdición de los hombres (mito muy arraigado en el imaginario masculino, el de la mujer como origen de todos los problemas del hombre), para presentarnos a una Carmen simplemente libre, cuya libertad se manifiesta en cada aspecto de su vida, ya sea en el social, en el sexual, o en el personal. Pero libre, sin necesidad de atarse a nada ni a nadie, y mucho menos a un hombre. Cosa que José, movido por su profunda pasión, no puede aceptar. Lo que está claro es que una mujer libre en el Siglo XIX, y más en España, en pocas más áreas podía ejercer su libertad, que no fuera en la sexual, pues ya se sabe del poco campo de acción que las féminas siempre han tenido.

La película reflexiona además, aunque muy de soslayo, en la simetría entre la historia de Carmen y José, y la de la España de Fernando VII, rey que fue apodado "el deseado", y que sin embargo protagonizó una de las dictaduras más terribles de la nación. El orden, la justicia, la tiranía y la libertad, se entremezclan entre la historia fundamental y su época de fondo. Época por otra parte excelentemente representada, ambientada y vestida, en una Sevilla con algunos barrios que poco han cambiado desde entonces. La película incluso se mantiene fiel a la presencia de Prosper Merimée como narrador integrado en la acción, y por supuesto, sobrepasa el matiz naturalista con las más que explícitas escenas sexuales. Pero ya se sabe que en las obras de este entrañable viejito verde de nuestra cinematografía que es Vicente Aranda, eso no puede faltar. Lo que sí se echa de menos, después de ver tanta carne de Paz Vega desde todos los ángulos, es un frontal completo de Leonardo Sbaraglia, pero eso quizás sea demasiado para esta generación de cineastas, que quieras que no, ya tienen sus añitos, y no deben poder admitir un desnudo masculino sin sacar el paraguas al retortero y empezar a golpear a todos los circundantes, cual cándidas Doña Urracas.

Con todo, se le agradece a Aranda, esta última época en la que se está dedicando a recrear mitos y trazos de la historia española, y en la que, en mi humilde opinión, están sus mejores obras. Porque digo yo, que si todos los países recrean a sus clásicos y a sus leyendas, es totalmente estúpido que en España sigamos creyendo que lo "progre" es relegarlas al olvido. Y más cuando lo que nosotros podemos ofrecer, no es en ningún caso, inferior a lo de los demás. Lo que pasa, es que con todo, aunque la película tenga pocas tachas, le falta acción, le falta que pasen más cosas, que los personajes hablen más, que tengan más profundidad, más simbolismo... es una película que con estar muy bien, se queda corta, y en sus dos horitas se hace un poquito pesada y tediosa. El reparto es digno de alabanza, aunque parece que a los dos protagonistas les hace falta aún comer mucha sopa para poder encarnar a estos dos gigantes de uno de los relatos de pasión y muerte más grandiosos de la historia. Porque la muerte también ronda la película, como ha de ser en cualquier mito en los aledaños del mediterráneo. Pasión, fuego, sexo y muerte.

En resumen, una película más que notable, a la que le ha faltado inspiración para ser una gran película. Recomendada para fumadores con un punto de masoquismo que estén intentando dejar el vicio.

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