Ficha

País

UK, Francia, Italia

Año

2003

Título original

The Dreamers

Duración

130min

Dirección

Bernardo Bertolucci

Guión

Gilbert Adair

Reparto

Michael Pitt, Louis Garre, Eve Greene

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Crítica de So˝adores
Autor: bronte
Fecha: 20/10/2003.
Póster So˝adores

So˝adores

Digerido por bronte

En primer lugar, decir que todos aquellos espectadores entre 4 y 90 años que se acerquen a ver "Soñadores" se verán en mayor o menor medida identificados con este filme, porque como es bien sabido, España entera estaba en Paris en el mayo del 68. Por lo menos eso se deduce de las entrevistas a ilustres y no tan ilustres personajes que podemos ver en la tele. Me consta que mi madre no fue, y desde aquí quiero rendirle un sincero homenaje por haber sostenido ella sola todo el tejido industrial y social del país, durante aquel proceloso mes en que las calles españolas se quedaron desiertas.

Dicho esto, diré que "Soñadores" es lo que se se llama "una película con bufanda". Pero una bufanda enorme, una bufanda bufandísima, una bufanda sayón y escriba, una bufanda gigantemente deforme. En primer lugar, la película se basa en eso tan moderno y tan epatante, como es no contar ninguna historia. Aquí la cosa, primordialmente consiste en ser testigos de cómo los personajes se miran el ombligo, sin evolucionar un ápice y sin, por supuesto, aprender nada de nada (pese a tratar el despertar a la sexualité, el supuesto ánimo utópico, y todas esas cositas, obligatorias en este tipo de filme). Bertolucci quiere darnos una versión verista de lo que fue aquella revolución francesa y para ello arranca la anécdota de la propia cotidianeidad. Un trío amoroso-sexual, en el que dos de sus componentes son hermanos. Lo de todos los días, vamos. Quien no ha vivido alguna vez una experiencia de este jaez, por Dios...

Para ser más específica, la película va de dos hermanos franceses, ellos dicen que siameses, hermano y hermana, que se pasan el día en casa sin pegar palo al agua, bebiendo vinos caros, tocándose el potorro y la pilila, mutuamente, y dando la tabarra con su superioridad moral porque ellos "defienden la revolución". Estos adalides del nuevo orden mundial, cogen desprevenido a un pobre americano, que sinceramente parece el único sensato de toda la historia (que no hay), y entonces la cosa ya pasa a un potorro y dos pililas. Y ya.

A todo esto, hay diálogos ciertamente bonitos, eso nadie se lo niega, la película se aguanta bien sin desfallecer, y lo mejor de todo, la cinefilia de los personajes da pie a que Bertolucci intercale fotogramas de clásicos del cine como "La reina Cristina de Suecia", "Sombrero de copa", y "La venus rubia" entre otras. Sin lugar a dudas, una buena ocasión para comparar entre ese cine, y la película por la que habremos pagado 6 euros, aunque las comparaciones sean odiosas. Claro que más odioso es perder dinero. Por no haber, ni siquiera hay mucho sexo, y hay que decir que las secuencias con "sorpresa" son bastante predecibles. O será que yo estaba inspirada. O será que son muy predecibles.

El caso es que si todos los participantes del mayo del '68 eran así de pedantoides y chipiritifláuticos, habrá que dar las gracias al Dios Tiempo por haber pasado tan rápido y habernos librado de semejante densidad de repelentitos. Aunque teniendo en cuenta que de aquellos polvos del '68, llegaron los lodos de los años '80, la década del materialismo por antonomasia, habrá que creerse que tanta revolución, tanto Mao y tanta cosa, era una auténtica pose (como suele pasar), y que en cuanto se agarraron a la economía de mercado, todo aquello se les olvidó pronto. Claro que esto ya queda apuntado en la película. Yo no me invento nada.

Me quedo con tres cosas. En primer lugar, el montaje permite que estos tres elementos aparezcan identificados en un momento dado con los "Freaks" de Todd Browning. Pues sí, son bastante frikis, y además pesados, para que negarlo; en segundo lugar, que mucha tabarra de los hermanos con la revolución y la podredumbre de la sociedad burguesa, pero ellos bien que viven de los cheques de sus papás, sin saber lo que es tener que ganarse el propio sueldo (jo... pero que actual es esto); y en tercer lugar, el hecho de que alguien por fin diga que combatir el fascismo con cócteles molotov es a su vez, puro fascismo. Lo único realmente inteligente en este film nostálgico de las trenkas y las boinas ladeadas.

Absténgase aquellos a los que les dé repelús vivir con tres dedos de polvo. Recomendada para fabricantes de detergente buscando una localización para su próximo anuncio y para fabricantes de bufandas buscando clientela. Puntuacion