Ficha

País

USA

Año

2001

Título original

One night at McCool´s

Duración

93min

Dirección

Harald Zwart

Guión

Stan Seidel

Reparto

Matt Dillon, Liv Tyler, Michael Douglas, Paul Reiser, John Goodman, Richard Jenkins

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Crítica de Divina pero peligrosa
Autor: bronte
Fecha: 27/10/2003.
Póster Divina pero peligrosa

Divina pero peligrosa

Digerido por bronte

Me pregunto muchas veces por qué la "black comedy" no triunfa en España. Quizás será ese pañuelo con cuatro nudos que todos llevamos dentro que nos impide disfrutar de la sofisticación del humor negro americano. A nosotros nos gustan los catetos de verdad, los del paraguas enganchado en el cuello de la chaqueta, los que van tan rellenos de cadenas de oro que parecen Fort Knox. El cateto tradicional de toda la vida. El nuestro. Quieras que no, un cateto vestido de Elvis, con un tupe imposible, no deja de caernos así como lejos... como por Memphis, que vete tú a saber dónde está eso.

Y luego está el tema de las muertes... Es que a los españoles no nos gusta la muerte. Salvo a los gallegos, que tienen una especial predilección por el tema, pero que ya se han sacado de la manga el tema de "Santa Compaña" para poder re-ver a sus fallecidos, aunque pagando un caro precio, claro está. Podría sacar a colación el tema de la influencia católica, y de por qué no nos hace ni pizca de gracia que alguien se muera en medio de una comedia. Pero no es el tema.

El tema es justamente el tupé imposible de Michael Douglas en esta película. Un tupé que sintetiza "Divina pero peligrosa" de manera contundente. Un tupé hermoso, impactante, hilarante. Un tupé en el que ningún pelo se sale de su sitio, en el que cada cabello encaja a la perfección, cumpliendo al dedillo la función para la que nació. Un tupé que nos retrotrae a grandes tópicos del otro american way of life. Un tupé que simboliza el homenaje a tantos iconos de la cultura popular americana. Un tupé que nos recuerda que cuando los sobrinos del tío Sam se quieren reír de sí mismos, no hay quien les gane.

Y debajo del tupé, Michael Douglas. Creo poder asegurar que en uno de los mejores papeles de su carrera. Casi no sale, casi no habla, y sin embargo, cada una de sus apariciones deja huella. Sobre todo por el tupé. El señor este no debe de ser tonto. Produce una película que consiguió buenos resultados de taquilla en su USA original, y además se reserva un papel que le reconcilia con la comedia. Acompañándole, Matt Dillon, contenido pero desternillante en ese rol de panoli que tiene que reinterpretar varias veces para poder ejemplificar el punto de vista de cada personaje, y además más guapo que nunca. Por este hombre no pasan los años. También John Goodman. Qué gran reparto para este tipo de película. El marido de Roseanne recrea un policía católico con evidente míopia o una extraña facilidad para encontrar parecidos inexistentes. Y Paul Reiser, al que recordamos por la serie "Loco por ti", que aquí abandona el papel de amante marido para entrar en un mundo mucho más oscuro y doloroso.

Al final, pero no por ello menos importante, Liv Tyler, aparecida como una Venus naciendo de una concha con fanfarrias celestiales incluidas, recurso que el director no escatima en ningún momento. Está guapa, guapísima, y no es de extrañar que todos los personajes masculinos pierdan la cabeza y algo más por ella. Y todo ello, con una estética kitch, en la que la película deja claro que no le debe nada al naturalismo. Desde una anécdota tan simple como el deseo de un personaje por tener una casa bien decorada, Harald Zwart construye una comedia ágil y divertida, llena de muertos, en la que cada elemento tiene un porqué, funcionando como un reloj suizo, para el gran final de fiesta, excelentemente rodado. Lamentablemente la película está dedicada a Stan Seidel, el guionista, y digo lamentablemente porque como mandan las reglas de la comedia negra, escribió esta estupenda historia, y pasó a mejor vida, probablemente sin llegar a ver el copión.

Es muy posible que no tenga en nuestro país ningún éxito. Pese a ello, recomendada para adictos a la laca con afanes de internacionalización. Puntuacion