Ficha

País

USA

Año

2003

Título original

The Matrix Revolutions

Duración

129min

Dirección

Larry & Andy Wachowski

Guión

Larry & Andy Wachowski

Reparto

Keanu Reeves, Carrie-Anne Moss, Laurence Fishburne, Monica Bellucci

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Crítica de Matrix Revolutions
Autor: bronte
Fecha: 06/11/2003.
Póster Matrix Revolutions

Matrix Revolutions

Digerido por bronte

Yo siempre he sido una gran defensora de Matrix. Mientras otros críticos, seguramente con más barriga y menos pelo que yo, no veían en ella más que otra pelicula de acción, yo siempre he mantenido que Matrix constituía una de las creaciones cinematográficas más importantes de los últimos, muchos años. En plano visual y estético no hace falta incidir de nuevo. El famoso abrigo/sotana, con las famosas gafas ha influido hasta en los anuncios de pipas, la estética "informática" nos rodea por doquier, y el tema f/x... en esto sí que es inútil repertirse. Los efectos especiales y las coreografías creadas para este filme, las hemos vuelto a ver una y mil veces en infinidad de películas "post-Matrix". Recoge influencias de muchos tipos de cine, sobre todo el oriental, y sabe recrearlas de manera propia y original.

En el plano filosófico/conceptual, podemos decir otro tanto de lo mismo. Mientras un famoso crítico de un no menos famoso periódico nacional demostraba lo obsoleto de su "software", llamando a "Matrix" "hollypollez" , yo y muchos otros, hemos podido ver, tanto en la primera como en la segunda película referencias historicas, mitólogicas, narrativas, sociológicas, religiosas que parece que a otros se les escaparon. Por ejemplo, en "Matrix", se juega con la idea del elegido, del oráculo, del individuo y la autonomía individual, se juega sobre todo con la famosa disquisición barroca de la "fiabilidad de los sentidos" a la hora de determinar la realidad (¿De qué se creen que va "La vida es sueño" de Calderón"?); en "Matrix realoaded", aunque con abuso del uso espectacular de la imagen, la película tomaba nuevos aires hacia la parte final del metraje, reflexionando sobre la teoría de sistemas, los exhumos, los insumos, y de como el hecho de que hasta los inadaptados no son más que piezas que el propio sistema crea para auto-equilibrarse (para enojo de los "alternativos").

Y todo eso sin mencionar toda la reflexión sobre el destino, la predestinación, y el libre albedrío que planea sobre las dos primeras partes. ¿Qué es el arquitecto más que el "autor" de "El gran teatro del mundo" de Calderón? (Pero ¿qué pasa? ¿Qué aquí todo el mundo puede ver Hamlet en "El rey León" y nosotros no podemos reclamar lo nuestro?). El que uno de los personajes se llame "Deus ex-machina", ya debería ser prueba suficiente de que los Wachowski hicieron los deberes. A lo que íbamos, la gran baza de Matrix está en retomar temas y disquisiciones filosóficas, que huelga aquí citar en su totalidad, con el nuevo barniz del ciberpunk, trayendo al presente, con formas presentes, como es el mundo informático, las preguntas de siempre. Y por eso, pese a quien le pese, tanto "Matrix", como "Matrix reloaded" son ya parte del cine. Todo se puede encontrar en ellas, las tribus urbanas, Escher, Budismo, Cristianismo, cuentos tradicionales, el primitivismo, el Karma, Platón, Descartes... todo! Y encima, afortunadamente, con una ensalada racial que hace de la película un gran avance de lo que pronto será el mundo.

Ahora bien, "Matrix revolutions" es otra cosa. Esto me recuerda al caso de Star Wars, con permiso de los fanáticos de la saga. La primera es genial, la segunda tiene momentos, y la tercera se consume en batallitas. Pues aquí ha pasado lo mismo. "Matrix" es genial, "Matrix reloaded" peca de demasiada acción, y demasiada fiesta rave, aunque aguanta el tipo con todas las interrogantes que plantea, y en "Matrix revolutions", pasan piramidalmente de resolver cualquiera de esas incógnitas, y se quitan el muerto de encima consumiendo casi la totalidad del metraje en la guerra. En este filme, los diálogos casi brillan por su ausencia, y lo que es peor, nos escamotean de manera vil la belleza de Keanu Reeves. Si alguien espera enterarse en esta entrega de si Neo es o no es un programa, de si Merovingio y Perséfone, son o no son los anteriores Neo y Trinity, y tantas otras cosas, que vaya esperando sentado, porque nada de eso se responde. Y no sólo eso, sino que en esta propia entrega, quedan flecos sueltos, como el tema del ferroviario (nueva referencia mitológica), que tal como aparece, desaparece, o la intervención de Merovingio, que también semeja que está para rellenar. Eso sin contar, con que los guionistas parecen olvidarse de que las máquinas necesitan a los humanos para sobrevivir, y no digo más. Puede que esta manera de resolver la trilogía, dejando en el aire toda la intriga, le parezca a alguien una manera muy inteligente de suscitar polémica. En mi particular opinión, es decepcionante. Es una triste escondida de mano después de tirar una gigantesca piedra.

Visualmente, pasa lo mismo que en la segunda entrega. Es espectacular. Pero cuando la visualidad no va acompañada de una sólida base filosófica/conceptual corre el riesgo de parecer vacía y repetitiva. Son inolvidables esas mareas de engendros simulando maléficos bancos de peces, pero dura demasiado, sobran muchos minutos de asedio a Sión/Zion. Y los que estén atentos, verán que mucho de la estética parece copia flagrante de películas como "Alien", o "La guerra de las Galaxias". Además, si el casting original era perfecto, creo poder decir que el que se refiere a la ciudad de los humanos es nefasto. Cuando Neo, Morpheo y Trinity no están en pantalla la cosa decae de manera irremediable. Nos sobra Zion y nos falta mucho Matrix. Todos los actores que interpretan a los pseudosoldados, recuerdan al peor cine patriotero, con frases totalmente estúpidas, repartidas por todo el filme. Por ejemplo, se me viene a la cabeza, "He tardado diez minutos en abrocharme una bota", eso sin contar los abundantes tacos que tanto chirrían en una saga tan llena de espiritualidad. Pero sigamos con los actores: Jada Pinkett, en el papel de Niobe, parece que se ha pasado con el botox en una de sus cejas, porque no la baja ni para hacer pucheros. De hecho, no cambia la expresión de su cara en un sólo instante. Para mí que es una foto fija. Clayton Watson, que hace de Kid, mejor que en una película de culto como Matrix, yo le veo más como mimo haciendo malabares en la Gran Vía, y cuando le vean la cara me entenderan. Harold Perrineau, en el papel de Link... Dios mio... mucho me ha recordado a mi Barriguitas afroamericana. Y así todos.

El reparto original muy bien. Keanu Reeves, cumpliendo, y dando alegría a la vista. Carrie-Anne Moss aportando esa belleza fuera de todo canon actual, que la hace tan especial, y Laurence Fishburne, dejando claro que es un gran actor, aunque cada más metido en el papel de queso de bola. Es una pena que esta tercera película, resulte tan vacía, tan de salir del apuro, desmereciendo tanto a sus antecesoras. Podían haberse tomado más tiempo en escribir el guión y cerrar brillantemente todas las tramas planteadas, introduciendo nuevos y conocidos problemas filosóficos, cosa que no han hecho. El final de Neo, para salir del paso, aunque el final finalísimo lo arregle un poco. No obstante y con todo, yo puedo entender porque estamos hablando de una obra de culto. Matrix es pertenece a lo que se ha dado en llamar el "post-cine". Un nuevo paso en el séptimo arte.

Recomendada, en fin, para amantes de la saga y para aquellos que no renieguen de la espectacularidad que entra por los ojos. Puntuacion