Ficha

País

Francia

Año

2003

Título original

Le fleur du mal

Duración

104min

Dirección

Claude Chabrol

Guión

Claude Chabrol, Caroline Eliacheff, Louise L. Lambrichs

Reparto

Benoît Magimel, Nathalie Baye, Mélanie Doutey, Suzanne Flon, Bernard Lecoq

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de La flor del mal
Autor: bronte
Fecha: 18/11/2003.
Póster La flor del mal

La flor del mal

Digerido por bronte

Como cada vez que en una película americana aparece una familia "sui generis", los exégetas se descuelgan con frases tipo "ácido retrato de la familia media americana", a mí casi que me dan ganas de decir que "La flor de mal" es el "cruel retrato de la familia tipo francesa". Pero como tengo vergüenza, y no tengo nada en contra de los franceses, pues me cortaré un pelo y diré que "La flor del mal" es una película sobre una familia llena de asesinos e incestuosos, que de paso aprovecha para mostrarnos algunos rasgos de la Francia pasada y actual. Entre esos rasgos destacan soberanamente el pasado pro-nazi francés (conviene recordar que en la guerra la mitad de Francia era amiguita de los ocupantes), y la presencia de la extrema-derecha en la política del país, que nos guste o no, allí sacan votos.

La película tiene una escena inicial en un invernadero, absolutamente gloriosa, llena de tensión, desasosegante, planteando interrogantes ya desde el primer momento para el resto de la película, con unos movimientos de cámara tan elegantes y distinguidos, que sería una bellaquería no hablar de ello. Así mismo, la última secuencia de la película, esa que va desde la planta baja hasta el primer piso es brillante, llena de humor, de emoción, con la interpretación sublime de Suzanne Flon, conocida por sus interpretaciones en "Mr. Arkadin" de Welles y en "El tren" de Frankenheimer. En medio, el resto del metraje es un páramo de aburrimiento lleno de historias que no interesan a nadie.

Pondré un ejemplo bastante representativo y simbólico. La familia está comiendo. Se ha insistido mucho en que la tía ha hecho lamprea para el recién venido. No está mal, así se traslada al espectador el carácter amable de la tieta, elemento bastante necesario para el desarrollo del film. Y cuando están comiendo, de pronto Chabrol nos premia con un primerísimo plano de la lamprea. Pero ¿a quién le importa la lamprea? La lamprea no es importante. Si no está envenenada, o va a tener ulterior importancia ese plano es totalmente inútil y fatuo. Pues el conjunto del film está lleno de cosas así. Subtramas que no aportan nada a la trama principal, pero que ralentizan, ocupan tiempo y aburren. A nadie le importa como Nathalie Baye hace campaña por los barrios pobres. Es totalmente superfluo a la historia principal. Y si lo que se quiere es dar conciencia de clase, que aprendan de Velázquez y que lo solucionen con tres pinceladas, en vez de estafarnos con tanto minuto de relleno. Con decir, que en la votación sacan absolutamente a todo el barrio metiendo la papeleta en la urna, uno a uno...

He de decir que el espectador que estaba delante de mí se durmió con el consiguiente malestar que provoca una cabeza tambaleante mientras intentas leer los subtítulos. En cuanto a los actores, todos están bastante correctos, aunque hay que apostillar que Mèlanie Doutey parece la fotocopia mala de Amèlie, con una sonrisa un tanto empalagosa. También hay que resaltar a Bernard Lecoq, ejemplo perfecto de lo amarga que puede ser la existencia actoril. Después de alcanzar fama, fortuna y reconozcámoslo, después de tocar el olimpo de la interpretación en aquellos anuncios de la tónica Schweppes, convenciéndonos que teníamos que tomarla más de una vez, ahora se ve obligado a hacer estos trabajos alimenticios... Qué terrible es la vida de la farándula.

Recomendada en fin, para amantes del cine que lo dice todo, todo, todo. Para tenderos que para despachar papel higiénico idóneo, necesitan que el cliente les enseñe el retrete en el que va a ser usado.

Puntuacion