Ficha

País

USA

Año

2003

Título original

Master and commander

Duración

138min

Dirección

Peter Weir

Guión

Peter Weir, John Collee

Reparto

Russell Crowe, Paul Bettany, James D'Arcy, Chris Larkin

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Crítica de Master and commander
Autor: bronte
Fecha: 28/11/2003.
Póster Master and commander

Master and commander

Digerido por bronte

Vaya, una buena película. Sí, sí, han leído bien. Una buena película. Hacía tiempo que no se veía por nuestras carteleras una película tan sobria, coherente, llena de significados, de ambigüedades, tan llena de reflexiones tan actuales porque son eternas. "Master and commander", subtitulada "Al otro lado del mundo" deja bien claro que donde hay, hay y donde no hay pues... hay que ponerse la bufanda.

"Master and commander" es una historia con vocación de verosimilitud y realismo, que sigue el espíritu de las novelas de Jack O'Brian, un excelente novelista británico, autor de una ingente obra, en la que destacan sobremanera las historias del marino Jack Aubrey, Capitán de la "Surprise" y de su amigo Maturin, el naturalista. Esta saga llegó a alcanzar las 20 entregas, aunque para esta película se haya elegido el título de la primera, que en español se tradujo como "Capitán de mar y de guerra", mucho más sugerente que "Al otro lado del mundo". O'Brian se distinguía por su pulcritud a la hora de reconstruir los espacios y las acciones históricas y por dotar a sus personajes de una compleja dimensión humana, aspectos que han sido más que respetados en el filme.

Como digo, lo primero que sorprenderá de esta película (que por cierto, engancha al espectador desde los primeros minutos), es el realismo existente en cada uno de los aspectos. Falta por ejemplo, la consabida trama amorosa, y es que en un barco de guerra no había de esas cosas. No hay mujeres en esta película. No hay concesiones. También es de reseñar el hecho de que todos los personajes estén llenos de cicatrices, aspecto que se suele ningunear, aun en producciones muy costosas, cuando toda esta gente dedicada al combate, por fuerza tenía que estar muy estropeada. Y sobre todo llamará la atención la edad de los oficiales, todos ellos muy jóvenes, detalle que frecuentemente se ha soslayado en la historia del cine, por la violencia que al espectador occidental le puede causar ver a un niño metido en una guerra. Pero la verdad es que también los europeos tenemos nuestros pecados.

Todos los detalles están llenos del más cuidado realismo. Los trajes, la suciedad, los grumetes descalzos... Y la imagen está tratada con un cuidado exquisito, a la par que exprimiendo todas las posibilidades expresivas de montajes rápidos con ubicaciones de cámara dificiles que trasladan al espectador el fragor de manejar un buque de guerra en medio de una feroz tormenta en el cabo de Hornos. Da gusto ver una película en la que la espectacularidad de la imagen responde a una necesidad perentórea de contar la historia tal y como está pasando. La fotografía es espléndida asímismo, y en combinación con un casting excelente, da como resultado, no pocas veces, imágenes que parecen recordar los cuadros de Sir Thomas Lawrence. Esas teces finas y blancas, esos ojos claros con ese punto vidrioso tan británico...

La película oscila continuamente entre los extremos de numerosos aspectos. El individuo frente al grupo. La libertad individual frente a la disciplina grupal como única forma de supervivencia. La racionalidad contra la superstición. La necesidad del rito y la ruptura de lo establecido. La voluntad contra el deber. La reputación y de cómo ésta puede dirigir la vida de un individuo. El respeto, la distancia entre personas, la amistad. El sacrificio por la amistad. El sacrificio por el ideal. Crecer (en el sentido más duro), hacerse viejo. Alternan en la película también la idea de la creación, de lo nuevo, con la idea de lo que debe permanecer, de lo que es erradicable, como dos polos opuestos pero condenados a entenderse. En este complejo entramado sobre el alma humana, brilla con especial identidad esa constante metáfora que se hace del ser humano con el orden natural, ese reflejo continuo que nos dice que no somos más que animales con sus mismas reglas aunque a veces creamos que estamos por encima de ellas.


"Master and commander" tiene momentos duros llevados con seriedad y sin efectismos, y numerosas ironías dramáticas que hacen de esta película una de las más inteligentes de los últimos tiempos. Por ejemplo, el momento en que el hombre que va a matar a la extraña ave, dispare sin querer al naturalista que la mira extasiado (salvando así la vida del animal). La vida contra la muerte. El devenir constante. Y es que la película pese a su complejidad, está planteada como un inmenso juego de mesa en el que cada personaje, individual o colectivo, hace su jugada consciente de que alguien movera ficha tras él. El barco enemigo es como el destino del que uno no se puede desprender, con ese cariz fantasmal, de algo más grande que nosotros mismos. Todas estas lecturas sin alaracas, dentro del fluir de la historia principal, sin que casi se note, pero presente. Historia principal que trata la persecución mutua de un barco británico y otro francés, justo antes de la batalla de Trafalgar. Por encima de toda su profundidad, ese ambiente épico, inigualable, de historia de aventuras marinas que nos retrotrae a los mejores momentos del género.

Russell Crowe inconmensurable, llenando la pantalla con cada una de sus miradas, con cada uno de sus gestos. El resto del reparto, excelente, sobresaliendo Paul Bettany en el papel del naturalista, que parece que va camino de formar pareja artística con el protagonista de "Una mente maravillosa". Aplausos también para Lee Ingleby que tan bien retrata la angustia de no sentirse aceptado, y parabienes para Max Pirkis, el niño que no se hace repelente. Reverencias ante Peter Weir, un director un tanto irregular, pero que en esta ocasión ha sabido llevar con mano firme una historia que reconcilia con el cine. No quiero acabar esta crítica sin hacer mención a la excelente selección musical que recupera el bellísimo "Preludio de la Suite nº 1 en Sol Mayor para cello" de Bach, muy popular en España por haber sido recientemente utilizado para una promoción de TVE.

Recomendada para todos aquellos a los que "Vacaciones en el mar" les parecía algo paradita, y para francófobos que crean que ayer como hoy, los franceses siguen siendo igual de puñeteros. God save the Queen. Puntuacion