Ficha

País

Alemania

Año

2003

Título original

Good Bye, Lenin!

Duración

121min

Dirección

Wolfgang Becker

Guión

Wolfgang Becker, Bernd Lichtenberg

Reparto

Daniel BrŘhl, Katrin Sa▀, Maria Simon, Chulpan Khamatova

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Crítica de Good Bye, Lenin!
Autor: bronte
Fecha: 02/12/2003.
Póster Good Bye, Lenin!

Good Bye, Lenin!

Digerido por bronte

Parece que estamos en racha. "Good bye, Lenin!" es una buena película y además europea. Si, sí, estas cosas pasan. De producción alemana, "Good bye, Lenin!" aborda el difícil momento que para los germanos supuso su reunificación a partir de 1989. Qué tiempos aquellos... Mientras los camaradas de la Democratísima República alemana empezaban a lidiar con las cosas del capitalismo, aquí nos desmelenábamos con Rick Astley... Al grano, este filme encarna con humor y sentimentalismo uno de los momentos más impactantes de la historia reciente europea.

La película no entra explícitamente en juicios políticos sobre ventajas y desventajas del comunismo vs capitalismo, sino que sigue la peripecia de unos personajes bastante comunes que intentan sobrevivir día a día, cosa difícil en todo tipo de sistema, aunque inevitablemente unos sean menos malos que otros. En una primera lectura, el mundo libre y el paraíso socialista quedan igual de desprestigiados, pero, y siempre hay un pero, la película en su conjunto no es más que una metáfora sobre lo que el régimen comunista supuso durante 40 años para muchos millones de europeos que no se merecían aquello. El intento del personaje interpretado por Daniel Brühl, de construir un socialismo ideal a través de una televisión trucada y de unos personajes que mienten sobre lo bien que se vive para no alterar a una madre moribunda, fue más o menos la base en la que se apoyaron durante su existencia los regímenes comunistas. La esencia de cualquier dictadura, vaya.

Extraordinario es el momento en el que la televisión (falsamente) informa de que los europeos occidentales escapan despavoridos de sus países de origen para refugiarse en los países súbditos del imperio soviético, huyendo del mundo de depravación que suponía el sistema capitalista; una ironía brillante pero amarga de la angustia de muchos húngaros, búlgaros, rumanos, alemanes, y un largo etc de europeos que durante muchos años, sofocados las revueltas populares, intentaban (a menudo con la pérdida de sus vidas) huir de unas dictaduras que nunca debieron existir. Ese intento continuo de convencer a la gente de que allí se estaba mejor que en ningún sitio, pero sin ofrecerles la posibilidad de elegir donde querían estar.

Aparte de su lectura política, la película consigue crear una historia amena, singular y muy humana, en la que todos los personajes funcionan a la perfección, y en la que las interpretaciones son notables. En contrapartida, lo demasiado discursivo del filme, y la musiquilla, que resulta un tanto cargante. El que quiera entender que escuche con atención la confesión que la madre hace en el jardín, declaración que resume a la perfección de que va realmente la película. Para que luego nos quejemos.

Especialmente recomendada para los Don Erre Que Erre con que con Lenin se vivía mejor y para aprendices de cineasta en general.
Puntuacion