Ficha

País

España

Año

2003

Título original

La pelota vasca, la piel contra la piedra

Duración

110min

Dirección

Julio Médem

Guión

Julio Médem

Reparto

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Crítica de La pelota vasca, la piel contra la piedra
Autor: malabesta
Fecha: 03/12/2003.
Póster La pelota vasca, la piel contra la piedra

La pelota vasca, la piel contra la piedra

Digerido por malabesta

A mi modo de ver, la mayoría del cine documental tiene el valor artístico de cortarse las uñas de los pies: es bastante aburrido y te puedes hacer daño, pero es necesario de vez en cuando. No hay que engañarse, la última "película" de Médem es un documental. Y no de deportes.

La idea del mismo es encadenar unas cuantas entrevistas, hiladas alrededor y a ambos bandos del "problema vasco" (o sea, el terrorismo), junto con muchos planos alegóricos, y bonitos paisajes, y gente dándole golpes a la pelota, y demás. Uno de los testimonios, el de Gregorio Peces Barba dice algo como que "todo esfuerzo ímprobo produce melancolía". Después de las casi dos horas de documental, yo me sentía muy melancólico.

Empecemos por el principio; la factura del mismo es de "patio de colegio". Las entrevistas se suceden sin descanso, de manera que independientemente de cual sea tu base político-cultural, a la media hora de película estas más que harto de oír hablar a la gente, y sólo rezas porque saquen a Schwarzenegger, aunque sólo sea de refilón, para que anime un poco la cosa y le dé a esos terroristas y a Médem mismo, lo que se merecen. Pero lo peor no es eso; dichas entrevistas están montadas muy al estilo de programas como "Pecado Original", es decir, omitiendo la pregunta (aunque en estos programas luego incluyen en off la que les da la gana), y con sucesivos y continuos cortes rápidos, de manera que, a mi modo de ver, se consigue hacer creer al cinevidente que está mas recortada y manipulada que el testimonio de Copérnico delante del Papa. Además, tampoco es que ayude mucho a hacer soportable el conjunto.

Luego está el tema de la música. Será que no soy vasco, y mi espíritu nacional no se inflama al ver un marmitako, pero la banda sonora es totalmente desagradable. Tras asistir a "Pelota vasca", cada vez que oigo un txistu me siento como el protagonista de "La naranja mecánica" al escuchar música clásica. No es que sea un experto en la materia, pero aseguro que la música popular de Euskadi tiene canciones que no incluyen a gente gritando como jabalíes en celo, por mucho que ello simbolice el dolor del bombardeo de Gernika.

Bueno, dejando de lado los aspectos técnico-artísticos, queda el tema de la ideología de la película. Es normal, a mi modo de ver, que uno sesgue las cosas hacia su modo de ver, ya sea por convicción o por interés. Pero es que todo tiene un límite. No voy a entrar en qué es lo que dicen personalidades joyosas como las de Arzalluz o Arnaldo Otegui, o sobre si Sabino Arana era más malo que la tiña; pero es que hay cosas que no me puedo callar. Concretamente, y con todo el cinismo del mundo, Médem se atreve a hacer un montaje en paralelo de una mujer contando cómo vio a su marido morir a manos del coche-bomba con la odisea de la esposa de un preso que tiene que ir a ver a su cónyuge en autobús. Es como si a mí me da por hacer un documental sobre el Holocausto y saco a la madre de Hitler diciendo que su hijo come mal por culpa de los judíos.

En fin, no se la recomendaría a nadie vivo, pero puestos a hacerlo, para pelotaris desorientados y pro-etarras con necesidad de readoctrinamiento, para que nunca olviden que Franco es el demonio y que, citando fielmente a la película: "los españoles nos mienten de nuevo".

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