Ficha

País

Usa, Francia, Holanda, UK

Año

2003

Título original

Anything else

Duración

108min

Dirección

Woody Allen

Guión

Woody Allen

Reparto

Woody Allen, Jason Biggs, Danny DeVito, Christina Ricci

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Crítica de Todo lo demás
Autor: bronte
Fecha: 07/12/2003.
Póster Todo lo demás

Todo lo demás

Digerido por bronte

Decía un sabio que "lo peor que le puede pasar a alguien con manía persecutoria es que le persigan de verdad". Esto es más o menos lo que le pasa a David Dobel, el personaje interpretado por Woody Allen en "Todo lo demás". Un hombre con manía persecutoria, adicto a la compra de armas y de material supervivencia, que vive con la angustiosa impresión de que detrás de cada esquina hay alguien que desea su final. Por supuesto, Dobel acabará utilizando su pistola. Como decían en "Luna nueva", "producción para uso". La lectura fácil, y claramente la que hará la gran mayoría de la crítica canallesca, será la de "inteligente metáfora sobre la política "neocon" de los halcones del pentágono". Faltaría más. Sin embargo, la cosa se complica un poco si aclaramos, que Dobel, al igual que Woody Allen es judío, y mira tú por donde que ya no parece tan paranoico que un judío crea que hay mucha gente en el mundo deseando su final.

Representa por lo tanto este personaje una ambigua paradoja del concepto de ataque/defensa y del ¿quién empezó primero?. Woody Allen, que no es tonto, aprovecha (entre risas) la película para repetir una y otra vez el mensaje de que el antisemitismo revive con fuerza (¿alguien lo dudaba?), y que a la primera de cambio, pase lo que pase, siempre habrá una pléyade (muy llena de fuerza moral, "bien sûr"), dispuesta a echarle la culpa a los judíos de todo. ¿Está entonces justificado el hacerse con un equipo de superviviencia? Y qué tal si traspasamos el tema a los Estados Unidos, a los que (con razón o sin ella) el resto del planeta culpa de todos los males del mundo ¿está entonces justificado el equipo de superviviencia?. Desventurado el que espere una película simple de Woody Allen...

Todo esto, engarzado en una historia de amor muy del estilo "Allen". Artistas en un ambiente urbano neoyorkino, con problemas de comunicación y de seguridad personal, algo desequilibrados, a través de los cuales este cineasta reflexiona sobre las relaciones entre las personas. Sobre el ascendiente del amor, sobre el que ama más y el que ama menos. Sobre el miedo a la muerte, a la soledad. Sobre cómo no somos capaces de acabar con relaciones que nos hacen daño por no hacer daño o por no estar solos... Lo de siempre, vamos, pero diferente, vaya. Esta vez Woody Allen ha dejado paso a dos actores jóvenes para llevar el peso de la trama, Jason Biggs y Christina Ricci, con el resultado de que cuando Allen está en pantalla, ésta se ilumina, la historia toma bríos, los chistes son el doble de graciosos, y uno se lo pasa muy bien. Cuando Allen no está la cosa decae inexorablemente. Jason Biggs resulta soso aunque cumple, y Christina Ricci cada día está más ortopédica. Digo yo que debe tener complejo de pecho, porque se pasa la película con los hombros encogidos y la espalda arqueada, como intentando disimular algo que tampoco es para tanto. En todo caso, su actitud corporal es de lo más incómoda y hace que se resienta cada escena en la que aparece.

Los secundarios, sin embargo, son de lujo. La escena de Danny DeVito, un agente/mayorista de telas, en el restaurante es notable, y Stockard Channing refleja a la perfección esa madre desquiciada, perteneciente a ese género de artistas algo locuelos a los que Woody Allen tanto gusta de retratar. La película es divertida, (insisto: sobre todo en los pasajes interpretados por Woody Allen), y está llena de frases absurdas que sin embargo encierran profundos pensamientos filosóficos. Humor judío en estado puro. Mucho village, mucho Central Park, mucho jazz, comida tandoori y un psicoanalista hilarante. Y cómo no, el uso de la apelación al público (recurso de origen teatral que tanto gusta a Allen), cuando sus personajes, en este caso Jason Biggs, que es el que cuenta la historia, mira directamente a cámara para introducir los flashbacks con los que se narra la trama.

Recomendada por lo tanto a espectadores que no ven las cosas tan claras, a incondicionales de Allen, y a todos aquellos que se fíen de conductores de autobus desnudos. Puntuacion