Ficha

País

USA

Año

2003

Título original

House of the 1000 corpses

Duración

88min

Dirección

Rob Zombie

Guión

Rob Zombie

Reparto

Sid Haig, Bill Moseley, Sheri Moon, Karen Black, Chris Hardwick

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Crítica de La casa de los mil cadáveres
Autor: sensillo
Fecha: 22/12/2003.
Póster La casa de los mil cadáveres

La casa de los mil cadáveres

Digerido por sensillo

Rob Zombie, confeso devoto del cine de terror, homenajea el género de la mejor manera que sabe: presentando una película tan mala que cualquier otra brilla a su lado con el doble de intensidad.

Que nadie se espere, sin embargo, una película como tantas otras hechas mal a conciencia, y que pueden ofrecer risas y diversión a un público cómplice. “La casa de los mil cadáveres” es un producto con pretensiones artísticas, pedante y autocomplaciente en su totalidad y, sobre todo, muy aburrida.

El asunto parece consistir en hacer muchos guiños y referencias a otras películas, principalmente a “La matanza de Texas”, triquiñuela que ante cierta crítica cinéfila y un determinado sector del frikismo del mas rancio abolengo que deglutía con voracidad el género pudiera tener muchas posibilidades de resultar airosa. Pero el fácil recurso de apelar a la nostalgia merecía un trabajo mucho más humilde y digno.

La película empieza con una gratuita e innecesaria secuencia de un atraco en una bizarra gasolinera-comedor-museo de los horrores que carece de conexión con el resto de la película. Ya desde el primer momento Rob Zombie intenta provocar de la manera más pueril imaginable, a través de unos diálogos escatológicos y soeces, con chistes de polla y caca, que dudo que provocasen el menor revuelo en una escuela de primaria. Se nota que, a pesar de haber mamado seguramente de los mas hediondos cenagales del celuloide de serie Z, este buen señor no ha visto ningún capítulo de Shinchan.

A partir de esta primera escena que presenta la película, el argumento queda más descoyuntado que los brazos de los malotes al paso de Steven Seagal. Cuatro jóvenes en busca de curiosidades de la América profunda se refugian en la casa de lo que resulta ser una familia de psicópatas freaks que se toman muy en serio la noche de Halloween. La película va dando tumbos mientras desarrolla esta idea, a través de una sucesión de desafortunadas ocurrencias sin demasiado orden ni concierto. El final es el típico final estúpido que todo el mundo se espera cuando lo que se espera es un final estúpido. Me abstendré de desvelarlo por si alguno de mis lectores jamás hubiese visto una película idiota.

Y para darle a todo este indigesto refrito cierto toque de cine de autor, la película está salpicada de breves y fastidiosas secuencias de viejas películas de terror, grabaciones de videoaficionado y alguna otra fastidiosa lindeza, que no hacen más que fastidiar. Por lo demás, personajes mal perfilados, pésimos diálogos y total carencia de sentido del ritmo.

Recomendada a cineastas en busca de motivación para hacer mala música.

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