Ficha

País

USA

Año

2003

Título original

The singing detective

Duración

109min

Dirección

Keith Gordon

Guión

Dennis Potter

Reparto

Robert Downey Jr., Robin Wright Penn, Mel Gibson, Jeremy Northam, Adrien Brody

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de El detective cantante
Autor: bronte
Fecha: 12/01/2004.
Póster El detective cantante

El detective cantante

Digerido por bronte

A no ser que se tenga la inteligencia de un acéfalo, el 90% de las ocasiones que se acude al cine, es posible prever la película de principio a fin. Las historias siguen unos esquemas estructurales tan clásicos, que todo aquel cinéfilo de pro sabe de antemano los giros y requetegiros que dará la intriga. No es éste el caso de "El detective cantante", aunque tampoco hay que echar las campanas al vuelo. Debajo de un formato un tanto desacostumbrado se esconde una vez más una historia de aprendizaje y superación de los propios fantasmas. Como "Cuento de Navidad", pero sin navidad, y sin que sea un cuento. Más bien una "pulp fiction". Todo ello para hacer una enésima reflexión sobre la relación entre ficción, realidad y la creatividad como puente entre ambas. Un nuevo repaso al propio ombligo, que en su motivación más ultrabásica recordará a obras como "El ladrón de orquídeas", por poner un ejemplo.

Es esta película un remake de una teleserie británica de los años 80, escrita por Dennis Potter, y en cierta manera algo autobiográfica, ya que el autor también sufría de la piel. Es por ello que nos encontraremos a un Robert Downey Jr. lleno de pústulas, y hay que reconocer que algunos momentos sí que da algo de grima. El filme aborda la historia de un escritor sin éxito, internado en un hospital a causa de su psoriasis galopante, que en medio de las alucinaciones causadas por su enfermedad va creando una historia de detectives ambientada en la América de los '50, mientras a su vez intercala números musicales interpretados por el personal sanitario que le atiende, y mientras, por si fuera poco, recuerda su infancia en sesiones de terapia. Esto es: cuatro niveles de realidad, que en teoría se retroalimentan y se explican mutuamente, aunque el acoplamiento entre los cuatro deje bastante que desear. Los espectadores, lectores de esta página, tan inteligentes como ellos son, podrán adivinar las pistas que se dan en cada nivel ficcional, pero más por su propia capacidad que porque el guión esté bien construido. De hecho hay una ligera desproporción entre el universo musical, y los otros tres, estando el primero en clara desventaja.

Eso sí, hay líneas de texto realmente brillantes, y es un placer escuchar diálogos tan vivaces y corrosivos en boca del que es en mi opinión, el mejor actor de su generación, Robert Downey Jr. Un genio al que las drogas han robado mucho tiempo dedicable al cine, y por lo tanto mucho tiempo robado a su público, que tanto disfrutamos con el par de ojos más comunicativos del panorama internacional. Su interpretación es destacable, en una película que titubea mucho y que parece que no se atreve del todo a convertirse en una orgía de color y paranoia aderezada con el más ácido humor británico. En el reparto también aparece Mel Gibson, totalmente irreconocible, y en la que es seguramente la mejor interpretación de su vida. Probablemente porque no se interpreta a sí mismo. Y probablemente también porque no nos premia con uno de esos gritos estentóreos que tanto le gusta meter en todas sus películas, tipo "Libertaaad" o "Devuélveme a mi hijooo". En la parte femenina, Robin Wright Penn, que parece un suspiro, y Carla Gugino, que semeja sacada de un calendario de pin-ups.

Hay que decir, que a Robert Downey le va el papel de detective clásico a la perfección, y que son pocos los actores que hoy en día pueden soportar roles tan característicos sin resultar ridículos. Sólo por ver como le cae el sombrero de ala ancha, merece la pena acercarse a ver esta película, en la que además, en los créditos finales aparece cantando con su propia voz. Cosa que no hace nada mal, como ya había demostrado en "Chaplin" o en "Corazones y almas". Una película entretenida, en fin, que pudo haber sido mucho más de lo que es.

Recomendada para nostálgicos de Sam Spade, para fanáticos de los cancanes, y para tipos que sepan como dar fuego a una mujer.

Puntuacion