Ficha

País

USA, Italia

Año

2003

Título original

Titus

Duración

162min

Dirección

Julie Taymor

Guión

Julie Taymor, William Shakespeare

Reparto

Anthony Hopkins, Jessica Lange, Jonathan Rhys-Meyers, Matthew Rhys, Harry J. Lennix, Alan Cumming

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Crítica de Titus
Autor: bronte
Fecha: 26/01/2004.
Póster Titus

Titus

Digerido por bronte

Lo primero que hay que decir de "Titus"es que el guionista no es malo. Eso dejando aparte la controversia de si la obra es de Shakespeare, o si él si limitó a hacer algunas correciones sobre el texto de un autor desconocido. A partir de ahí, recomendar encarecidamente a todo el posible público asistente que salga corriendo como alma que lleva el diablo antes de dejarse atrapar en este pastiche de 162 minutos de duración.

En "Titus", (película del 99 que ha tardado cinco años en estrenarse, y que podía haber tardado cinco siglos), se han respetado básicamente la estructura y el texto original. Gracias a eso podremos acercarnos a la obra isabelina, no entre las mejores de Don Guillermo, y horrorizarnos ante su gusto por la truculencia y la simplicidad psicológica de los personajes. Es "Titus Andronicus" una obra, en la que la impiedad de su protagonista con la reina goda Tamora, hará que ésta se vengue, desatando una serie de desgracias capaces de revolver cualquier estómago humano. En mi sesión se fueron como unas 20 personas. Dígamos, en resumen, que "Titus" es una obra senequista, lo que podríamos rebautizar como ancient-gore.

También podremos disfrutar con las metáforas shakesperianas originales y descubrir que la directora, Julie Taymor, ni sabe, ni entiende lo que es una metáfora. Pero es que la directora se las trae. En un alarde de humildad, comienza la película con un texto firmado por ella misma en el que dice que "es raro ver hoy en día una película como Titus". Lo que es raro es verla y no perder la cabeza ante tamaño despropósito. Pero a lo que iba. Estoy por hacer una colecta para explicarle a la Taymor lo que es una metáfora. Lo suyo más bien son las redundancias. Si un personaje dice "Lavinia, pobre cervatilla", acto seguido nos muestra una imagen de la tal Lavinia con patas de cierva, por si alguien no lo había pillado a la primera. Si alguien hace un mínimo comentario sexual, ella lo pone haciendo gestos obscenos por si acaso hay alguien en la sala que no se ha enterado de que están hablando de sexo. Así todo. Esta claro que para esta directora el público no es más que una ingente masa de retrasados mentales. A duras penas puedo creer que provenga del mundo del teatro.

Se puede decir que esto en vez de ser "Titus" es "Titus para dummies". Todo está explicado y requetexplicado. Digo yo que si ya Shakespeare situó la acción en época de los romanos, y ya él no vio la necesidad de traer la historia a su propio tiempo, será porque la obra se entiende perfectamente sin que haya que pasarla por el turmix. Pues esto es algo que la Señora Taymor tampoco ha entendido. Y lo peor de todo es que ni siquiera hace la traslación cronológica con un minímo de coherencia, lo que da lugar a una de las ensaladas espacio-temporales más grandes que se han visto últimamente en el cine. Si Saturnino le parece un emperador totalitario, lo viste de nazi. Si Quirón y Demetrio son dos adolescentes descerebrados, los pone drogándose y jugando a la play-station... No deja absolutamente nada a la imaginación del espectador. Todo lo rellena de sus propias interpretaciones y de imágenes cutre-churriguerescas migrañagénicas.

Se salvan de la quema Harry Lennix como moro diabólico, Angus MacFadyen, demasiado digno para esta chapuza, y Anthony Hopkins, que por primera vez en muchos años deja de interpretar a Anthony Hopkins para interpretar el papel por el que se le ha contratado. El resto está de juzgado de guardia. Allan Cumming está rematado con su más que tópica interpretación de Saturnino. Señores: Se puede ser un mandatario descerebrado sin ser amanerado. Repito: Estamos hartos de que todos los mandatarios descerebrados sean unos amanerados. También aparecen por ahí Jonathan Rhys-Myer y Matthew Rhys, interpretando a los hijos sádicos de Tamora. Pero más que interpretar parece que están haciendo una tabla de fitness violento por lo mucho que se remenean luciendo expresión corporal, lo que los hace francamente ridículos. El principio y el final, finalísimo, lo único que no escribió Shakespeare, horteras y patéticos. Y ya no me extiendo más. Un horror (en el peor sentido).

Recomendada para acérrimos detractores de Shakespeare y para amantes de las cosas fatalmente hechas. Puntuacion