Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

Ray

Duración

152min

Dirección

Taylor Hackford

Guión

Taylor Hackford, James L. White

Reparto

Jamie Foxx , Kerry Whasington, Regina King, Sharon Warren

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Crítica de Ray
Autor: bronte
Fecha: 28/01/2004.
Póster Ray

Ray

Digerido por bronte

Esto más que una película es un romance de ciego. Y no sólo por razones obvias. "Ray" nos ofrece un relato lineal, sin altos ni bajos, sin clímax ni anticlímax, en forma de larga letanía, aderezado además con una sobresaturación de música que parece más puesta para rellenar que por estrictas necesidades del guión. Lo malo de tener tal capacidad de síntesis, es que luego ya no sabe una que más poner.

Plantea esta producción un trabajo de perfecto acabado en el que sin lugar a dudas llama la atención Jamie Foxx en su caracterización como Ray Charles, que parece un sosias y hay que reconocerle que ha clavado el baile de san vito que tanto caracterizaba a este músico. Sobre todo si tenemos en cuenta cómo el meneo se va acentuando con la edad, detalle que al bueno de Jamie no se le ha escapado. Sin embargo, en una película escrita así como con asco, como para cumplir, poco puede uno lucirse como actor si no lo dan ni una buena frase en dos largas horas y media. Con todo esto quiero decir que a lo mejor hasta Carlos Latre hubiera podido hacer un papel en este personaje. Que va, era broma. Pero vamos, que hay más un trabajo de imitación que de auténtica interpretación, porque el dibujo del cantante es bastante esquemático y simple. Deja de indagar en la humanidad para quedarse en el perfil físico.

Las que sí que hacen un trabajo de interpretación, para mí más que notable, son C.J. Sanders, un actorazo infantil como la copa de un pino y como pocos se llegan a ver en las pantallas, Regina King en el papel de Margie Hendricks, "la otra", y Sharon Warren como madre del artista, que emocionan mucho más que el propio protagonista, gracias sobre todo a que el guionista no ha tenido tanto miedo a la hora de escribir sus personajes. Y es que aún no se sabe bien hacia dónde va está película. Yo no sé si Ray Charles era un santo o un demonio, aunque la cosa tenga envoltorio de hagiografía. Aparte de que su biografía está descrita con tan poca pasión que parece que hemos visto esta misma vida enésimas veces antes. Artista que empieza desde abajo, con gran handicap a sus espaldas, que va luchando, que se casa con la mujer de su vida, que le es infiel con todas las que pasan, que se mete en las drogas, que se sale, que además tiene visiones, que, como no podía faltar, tiene un trauma infantil... que se recuerda a través de unos flash-backs que si bien no merecen el abucheo, tampoco pasarán a la historia del cine por su originalidad y buen planteamiento.

Personalmente empiezo a estar cansada de la larga sombra del señor Freud en el cine. Las vidas pueden explicarse sin recurrir constantemente a los traumas infantiles sublimados en el inconsciente de abajo. Y sobre todo pueden explicarse sin que dé la impresión de que estamos ante un formulario administrativo en el que tienen que caer por necesidad traiciones de amigos del alma y escarceos sexuales por doquier. Sin ser una experta en Ray Charles, estoy completamente segura de que se le podría haber dado un sesgo mucho más interesante y profundo a su biografía evitando que pareciera la de siempre. Y sobre todo se podía haber evitado ese montaje trufado de canciones casi enteras que dejan mucho en evidencia a los responsables del filme. Por lo menos la música es la que es, y no son los éxitos completos de Miguel Bosé, y la cosa se aguanta dignamente. Que además tengo que decir, que si la cultura americana tan sólo hubiera aportado la música negra al mundo, ya estarían más que cumpliditos y sin necesidad de bajar la cabeza ante nadie.

Es esta la típica película diseñada para los Oscar y para ganar dinero rápidamente como quien no quiere la cosa. Pasa de puntillas por el tema del racismo, desprovee de todo sentido moral a la vida de juerga que Ray Charles se traía por ahí mientras su mujer estaba en casa cuidando hijos, explica deficientemente la aportación al mundo de la música de este buen hombre y al final, como calculaban que con lo rodado ya iban que chutaban para al menos dos estatuillas, terminan todo deprisa y corriendo haciendo una elipsis de nada más y nada menos que 40 años. Y menos mal, y no nos quejemos, que si lo ponen aún hubiera sido peor. Ahora eso sí, está muy bien vestida, muy bien ambientada, y es quinientas mil veces mejor que la biografía de Miguel Bosé de próxima producción (tal y como van las cosas). Por si había alguna duda. Recomendada para todos aquellos orgullosos de saber tocar la zambomba sin necesidad de mirar.

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