Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

The final cut

Duración

105min

Dirección

Omar Naim

Guión

Omar Naim

Reparto

Robin Williams, Jim Caviezel, Miral Sorvino, Mimi Kuzyk

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Crítica de La memoria de los muertos
Autor: bronte
Fecha: 30/01/2004.
Póster La memoria de los muertos

La memoria de los muertos

Digerido por bronte

Puede parecer a simple vista una muy interesante película sobre ética y tecnología. Pero si uno se fija más pormenorizadamente, lo cierto es que "La memoria de los muertos" es un batiburrillo sin pies ni cabeza. Fallan de manera estrepitosa no sólo la coherencia de las ideas del filme, la actitud de los personajes o las motivaciones de cada hecho concreto, es que además también falla la manera en que está construida la historia. No es dificil darse cuenta de los costurones de este thriller a medio camino entre la intriga, la ciencia ficción, y el tema del año: "los recursos de la memoria".
Omar Naim, jovencito escandalosamente falto de experiencia, toma un poquito de aquí y un poquito de allá. Ora nos pone el consabido y traumático recuerdo infantil (que ya cansa), ora introduce un poquito de debate ético sobre la privacidad, nos coloca a un personaje protagonista introvertido, juega asimismo con el recurso del regador regado y adorna la película con movimientos insurgentes contra la nueva tecnología (y con aspecto chupiguay, otro tópico que no falla) que en una paradoja digna del cubo de la basura necesitan desesperadamente hacer uso de esa misma tecnología para poder destruírla. Vamos, que sólo faltaba Manolo, el del bombo. Y es que cuando la premisa inicial temblequea tanto, poco hay que hacer.

Les explico: en el mundo del futuro las clases pudientes implantan a sus bebés un microchip que grabará toda su vida segundo a segundo. Una vez muerto el sujeto se le extrae el microchip, y con todo el material, un montador profesional hace un filme muy bonito que se pasa en el funeral. ¿Tiene esto algún sentido? ¿No llega con coger el video de la primera comunión? ¿Qué objetivo tiene llevar dentro un microchip que no vas a poder disfrutar y que cuya única función es distraer durante una hora a tus allegados? La única ventaja que le veo es que hace un poquito más llevaderos los funerales, pero poco más.


Todo este tinglado lo aprovecha el guionista para introducir un debate ético de pacotilla, puesto que el montador elimina todas las partes escabrosas de la vida del homenajeado, y aquí se pone el acento de manera sobresaliente. Pero bueno, ¿no constituyen a veces los obituarios de los periódicos auténticas vergüenzas en tanto en cuanto elevan a los altares a auténticos sinvergüenzas? ¿Qué tiene de diferente hacerlo de manera audiovisual? Y además... yo veo poca diferencia entre que las imágenes las grabe un microchip en tu cabeza, o una cámara fuera de ellas. Que sería de los Oscar, los Goya, y tantos otros grandes premios si no fuera por esos recordatorios visuales que hacen cada año de "los que se han ido...".

Si dijéramos "es que el microchip lo implanta la policía para tener controlados a los ciudadanos", pero el microchip famoso es de implante totalmente voluntario y su única finalidad, ya que el trabajo de montador es totalmente confidencial, es hacer más "bonito" el funeral. Digo yo que a los usuarios se les podría acusar de horteras, pero de poco más. Dicho esto, añadir que el montador protagonista, Williams, también tiene cierto recuerdo que tiene que solucionar y de ahí que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid pues relacionen una cosa con la otra para que no queden cabos sueltos, aunque eso parezca un mantón de Manila de flecos que tiene el invento.

También hay una trama de amor minúscula, asimismo relacionada con la intriga memorística de manera chapucera, y sobre todo lo que hay es un montaje fatídico. Para que se hagan una idea la verdadera trama no empieza hasta el minuto 35 de película, y hay minutos y minutos y minutos de auténtico relleno intentando ocultar las deficiencias de una historia que no da para más. El director ha querido crear un engendro próximo a Asimov, plagiando incluso las leyes de la robotica de manera patética, y forzando a los actores al límite de sus peores interpretaciones (ese Caviezel, madre mía, pobre chico; ese Williams tan callado y de repente con esos ataques...), nos ofrece un trhiler pomposo y vacío, con una profundidad filosófica próxima a la del libro gordo de Petete, basado en el recurrente asco a la tecnología (cosa que les gusta mucho a la vanguardia, culpar a la tecnología de todos los males del mundo, cuando eso es responsabilidad humana hoy y hace 3000 años).

Que se me entienda. Sirve para pasar un rato, plantea interrogantes, pero que nadie espere encontrar respuestas inteligentes o una buena planificación con respecto a esas preguntas. Recomendada para fanáticos del Pharmatón Complex. Puntuacion