Ficha

País

USA

Año

2003

Título original

Seabiscuit

Duración

141min

Dirección

Gary Ross

Guión

Gary Ross, Guillermo Arriaga

Reparto

Jeff Bridges, Tobey Maguire, Chris Cooper, Elizabeth Banks

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Crítica de Seabiscuit
Autor: malabesta
Fecha: 07/02/2004.
Póster Seabiscuit

Seabiscuit

Digerido por malabesta

Dicen que en el manual del buen productor hay una frase que dice algo como "'Diez negritos' nuca falla" en referencia a la miríada de películas con esa estructura ("Alien", sin ir más lejos) que suelen dar buenos resultados. Pues alguien debería hacer un addendo a esa entrada, añadiendo que "Rocky" tampoco falla.

"Seabiscuit" es la película que hemos visto unos tres millones de veces, más o menos. El perdedor por el que nadie apuesta le da una patada en el trasero a todos sus rivales, en principio mucho mejores que él, por una razón muy simple. Donde los demás ponen técnica, músculo, inteligencia o lo que sea, el protagonista pone corazón, coraje, espíritu o, como diría Camacho, pelotas (aunque él probablemente usase algún termino malsonante). Esta vez el protagonista es un bruto, pero no Vin Diesel; es un noble bruto, o sea, un caballo. La película aprovecha la historia real del caballo Seabiscuit (no sé hasta que punto se mantiene fiel) un auténtico héroe de la América de la Gran Depresión.

Es difícil encontrar una película, salvo algún panfleto político cutrereaccionario como los que nos regalan alguno artistillas patrios y extranjeros, en la que se toquen tantos temas. Empieza de manera coral, contando en paralelo las historias del magnate y dueño del caballo (Jeff Bridges), de su entrenador (Chris Cooper) y de su jockey (Tobey Maguire); todos son perdedores a su manera (aunque unos más que otros) y todos triunfan a la vez a través del caballo, que a pesar de ser bajito, tener mal carácter y que en fin, parecía que sus carreras serían más bien en los caballitos que en el hipódromo, consigue vencer a todos y cada uno de los que se enfrentan a él, llegando a enfrentarse a War Admiral, un purasangre negro, enorme, musculado, hecho para correr... vamos, el Ivan Drago de las carreras de caballos.

A través de estas historias, vemos también cómo América entra y sale de la depresión; también se nos habla de la ley seca, de cuando los americanos vallaron las praderas del oeste, de la llegada de los coches, de la eterna lucha de burguesía y nobleza, del rico contra el pobre, de la necesidad de héroes, de cómo los que persiguen su sueño lo consiguen (con esta frase empieza la película, más o menos), y de muchas otras cosas, sin caer en ningún momento en un tono panfletario.

El trabajo actoral es correcto, pero nada más. Quizá el mejor sea Chris Cooper, encarnando a un ex-vaquero un tanto amargadillo y un poco extravagante. Sólo mencionar lo casi ridículo que está Tobey Maguire de pelirrojo, tono que acentúa su expresión de niño perdido en un centro comercial. Dan ganas de darle un caramelo para que se vaya.

Es en fin, una película bastante entretenida, a pesar de ser un poco larga, que juega a su favor con el hecho de que es muy fácil identificarse con los perdedores que acaban triunfando, porque al fin y al cabo, ninguno de nosotros somos perfectos. Bueno, yo casi. Claro que este tema cae a su vez, dentro de la trama de la película, pues el propio Jeff Bridges, que ha hecho fortuna vendiendo coches (una de las profesiones odiadas de los americanos, junto con abogado y vendedor de seguros), aprovecha sin dudarlo el filón de su caballo, y lo erige como el héroe de las clases bajas...

Recomendada pues para todos aquellos que quieran ver el trasero de Tobey Maguire durante horas, para los que le gusten los caballos y para todos aquellos que tras leer esta crítica no hayan pensado ni una sola vez en la heroína, en los Kalis o en Stairway to heaven. Puntuacion