Ficha

País

Japón

Año

1997

Título original

Hana bi

Duración

103min

Dirección

Takeshi Kitano

Guión

Takeshi Kitano

Reparto

'Beat' Takeshi, Kayoko Kishimoto, Ren Osugi, Susumu Terajima

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Crítica de Hana bi
Autor: malabesta
Fecha: 09/02/2004.
Póster Hana bi

Hana bi

Digerido por malabesta

No deja de ser curioso que Kitano empezase su carrera como cómico televisivo. Pocos son los que lo recuerdan en ese ínclito programa que aquí llegó con el título de "Humor amarillo", que tantas mañanas de sábado nos alegró a los que lo supimos disfrutar. A pocos minutos del susodicho que uno haya visto, se da cuenta de que Japón es un sitio, ante todo, distinto. Sólo hay que imaginarse a Emilio Aragón vestido de yakuza, matando a diestro y siniestro y guiñando el ojo compulsivamente para comprender por qué Kitano no es de Cuenca.

Desde luego, "Hana bi" es una película que a mí me ha despejado muchas dudas. Uno que lee muchas revistas (y ve programas) de crítica cinéfila más o menos honrada (mucho menos honrada que la de esta página, ejemplo y compás de la crítica moderna) siempre se ha encontrado con que a Kitano se le considera poco menos que un maestro del cine, a la altura quizá de genios off-side como puede ser el mismo Lynch. Picado por la curiosidad, se acerca a su obra, y se encuentra con cosas como "Brother" o "El verano de Kikujiro". Yo no sé si es que mi sensibilidad está muy alejada de la nipona o de la de la crítica especializada, pero ambas películas se podrían resumir como una sucesión de gags protagonizada por un tipo que sabes que está vivo porque respira y te guiña el ojo como si estuviese jugando al mus contigo. La única diferencia estriba en los litros de sangre que se vierten por el suelo.

Por supuesto, si uno busca aún más atrás en el tiempo, se encuentra con cosas como "Violent cop", que siendo historias más convencionales, están mas cerca del bloodshed heróico típico del John Woo de Honk-Kong que de lo que cualquier crítico podría alabar sin ser apedreado por sus colegas. Eso hasta "Hana bi"; películas como ésta salvan cualquier carrera.

Destaca en cualquiera de sus aspectos. Es al cine de yakuzas y similares (como el ya citado John Woo) lo mismo que "Sin perdón" al western. Cuenta la historia de Nishi, un policía que decide pasar con su mujer moribunda sus últimos días (de ella). Mejor no destripar más historia, y que el que la vea la disfrute, pero principalmente vemos qué es lo que pasa con los héroes y antihéroes después de haber consumado su venganza, sobre ese asesino que ha matado a su compañero, por ejemplo. Qué pasa con sus familias, qué pasa con el compañero herido... todo lo que otras películas dejan para después de los créditos. A nivel actoral, es prácticamente imposible encontrar otra película en la que la ataraxia de Kitano encaje mejor; de nuevo recuerda sin duda al Clint Eastwood de la trilogía de los dólares, incluso su personaje apenas habla en toda la película, unas seis o siete líneas en total. Con la diferencia de que Kitano, cómico televisivo, añade a su personaje un cierto aire chaplinesco a base de escenas casi de slapstick que no hace sino aumentar el peso dramático de la historia.

A un nivel mas formal, la película está estructurada de manera un poco similar a cómo lo está "21 gramos" (pero mucho mejor, vamos), así que los sucesos en tiempo presente y los flashbacks se suceden de manera contínua, confusión que aumenta por el hecho de que casi todos los personajes lleven siempre la misma ropa (en Japón las lavanderías no deben dar mucho dinero) y tampoco modifiquen demasiado su aspecto, salvo quizá por alguna que otra secuela que van acumulando a base de encontrarse con el siempre expeditivo Nishi. Otro de los aspectos destacados de la película es el plástico. La película está sazonada de tiempos muertos, a lo que Kitano es muy prolijo, pero que lejos de romper el ritmo de la misma (como puede pasar en "El verano de Kikujiro"), que ya está roto por definición, nos permiten disfrutar de la mano que tiene para, demonios, hacer fotos bonitas de Japón, país en el que nunca he estado pero que, visto a través de los ojos de Takeshi (lo tuteo porque hay confianza y redundancia) tiene pinta de ser un sitio precioso.

En fin, la mejor película de Kitano (a falta de ver "Zatoichi"), recomendada para todas aquellas personas que aún están vivas y que han llegado al final de esta crítica, que parece un discurso de Fidel Castro. Puntuacion