Ficha

País

USA

Año

1984

Título original

Dune

Duración

137min

Dirección

David Lynch

Guión

David Lynch

Reparto

Kyle MacLachlan, Francesca Annis, JosÚ Ferrer, JŘrgen Prochnov, Sting

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Crítica de Dune
Autor: malabesta
Fecha: 12/02/2004.
Póster Dune

Dune

Digerido por malabesta

A estas alturas, “Dune” ya es considerada casi un clásico. A expensas por un lado de la legión de seguidores de Lynch y por otro de los seguidores de Frank Herbert, creador del universo "Dune", supongo que del cielo de las películas alguien habrá echado a otra que se merecía más la salvación que este producto, que no es ninguna maravilla.

Desde luego, cuando uno ve una película de Lynch, y tras recuperarse del mareo, siempre tiene la sensación de que estaba hecha para él mismo y sus amigos, y que si uno no pertenece a ese selecto grupo, no puede entender los chistes ni las anécdotas, ni esas sucesiones de imágenes inconexas a las que Lynch es aficionado. Pues a "Dune" sólo hay que aplicarle el cuento. Claro que no se sabe muy bien si es porque es de su época temprana, o bien porque estaba atado por que era una producción destinada a ganar dinero, o quién sabe si el propio Frank Herbert o herederos metería la pezuña, pero el caso es que en la película se le han quedado trozos que se entienden.

Así que lo que queda es una historia nada novedosa, que basa todo su empaque en la ambientación y complejidad del mundo en el que se desenvuelve, característica común con otros grandes autores de la mito-iconografía de hoy en día, como puede ser Tolkien. Por lo demás, la película trata de un liberador que intenta vengarse de los que se han cargado a su familia, defendiendo una nacionalidad oprimida por el mismo precio. Vamos, lo típico de Mel Gibson, pero con láseres. La historia está regada con las secuencias a las que Lynch nos acostumbra; escenas oníricas, una estética bizarra, rozando lo desagradable, y actores enanos. Mención especial hay que hacer a la que para mí, es la escena mas absurda de la historia del cine. Cuando los Harkonnen (los malos de turno) entran a saco en Arrakis (el planeta a liberar) y lo conquistan, una de las celebraciones que nos enseña Lynch consiste en tres enanos torturando a una vaca con la cabeza vendada y colgada de una pared. Vivir para ver.

De hecho, a veces la película adolece de tanta inconexión que hay que recurrir a una voz en off para que explique qué es lo que pasa, pues si ese onirismo es soportable en otras películas del autor, en ésta, claro producto de aventuras, es necesario que en todo momento quede claro por qué pasan las cosas, quién es ese señor y de dónde le han salido esos ojos que parecen linternas de discoteca. También hay que destacar que, muy al contrario que otras muestras de género similar, como puede ser la trilogía original de "Star Wars", la película ha envejecido muy mal, y sus efectos especiales hoy en día son poco menos que insoportables. Claro que a lo mejor también afecta el hecho de que ésta no tiene el grado de entrañabilidad que presentan las otras, lo que hace que los juicios sobre ella siempre sean más duros. Por lo menos yo la he aguantado entera.

Resumiendo, un proto-clásico que más bien es una rareza; recomendada para alérgicos al polvo, aficionados al perejil y a todos aquellos deseosos de ver a Sting en calzoncillos.

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