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Autor: malabesta
Fecha: 14/02/2004.
Cuando menos te lo esperas
Digerido por malabesta Cuando Jack Nicholson recogió el Oscar por su papel en "Alguién voló sobre el nido del cuco", le agradeció a su primer representante el haberle recomendado (textualmente) "que mejor se dedicase a otra cosa". Públicamente, y después de ver "Cuando menos te lo esperas", yo también quisiera darle las gracias.
La película es una comedia romántica no demasiado complicada; cuenta la historia de un bon vivant, Harry Sanborn (Nicholson), ya entrado en años, que tiene por norma no salir con mujeres mayores de treinta años. Tras un conato de infarto cuando estaba en tratos carnales con uno de sus ligues, (Amanda Peet), traba relación con la madre de la veinteañera, Erica Barry (Diane Keaton). A la sazón, Erica es una famosa dramaturga. Por supuesto, a partir de ahí las cosas y las relaciones se complican, como es típico, para dar una nueva vuelta de tuerca cuando aparece el médico de Nicholson (Keanu Reeves), un treintañero que se interesa por Keaton.
Supongo que le hilo argumental no sorprenderá a nadie. Ni por su novedad ni por su calidad, que más o menos está a la altura de cualquier teleserie americana y a tres millones de años luz de cualquier teleserie patria. La dirección tampoco es ninguna maravilla. Nancy Meyers, la directora y guionista, no deja de ser bastante mediocre, e incluso llega a ser molesta en determinados momentos, pues sus personajes se comportan como quinceañeros en un anuncio de dentífrico, sonriendo y pataleando como idiotas en las escenas menos pensadas. Pero claro. Cuando tu película la protagonizan Jack Nicholson y Diane Keaton, tampoco hace falta demasiado talento, ni una historia demasiado buena. Basta con poner la cámara delante, y darles algo para leer. Todos los momentos divertidos y/o emocionantes son responsabilidad de la vis cómica/dramática de los protagonistas. Nicholson, de nuevo, da una lección de actuación que habría que obligarle a ver a actorcillos como Sean Penn o Robert De Niro, que aún creen que para llorar hay que poner cara de estreñimiento, taparse la boca y rasgarse las vestiduras. Para Keaton, lo mismo; ningún director necesita recurrir a mucho más para llenar la pantalla. Yo no sé si la justicia existe, pero el Oscar que el año pasado debió haber ganado Nicholson por "A propósito de Schmidt" quizá se lo entreguen este año, como hicieron en su momento con Rusell Crowe y "Gladiator". Claro que este año, sin duda, Nicholson se lo merecerá.
En fin, una comedia muy liviana, recomendada para todos aquellos que necesiten carisma y aprender a actuar, como por ejemplo mimos, actores españoles, agentes de seguros y ZP.
