Ficha

País

Japón

Año

2002

Título original

Tasogare Seibei

Duración

129min

Dirección

Yoji Yamada

Guión

Yoshitaka Asama, Shuuhei Fujisawa, Yoji Yamada

Reparto

Hiroyuki Sanada, Rie Miyazawa, Nenji Kobayashi, Min Tanaka

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Crítica de El ocaso del samurái
Autor: malabesta
Fecha: 18/02/2004.
Póster El ocaso del samurái

El ocaso del samurái

Digerido por malabesta

"El ocaso del samurái", o "Seibei el del crepúsculo", que es más o menos como se podría traducir el original son los sugerentes nombres, anticipadores del tono, con los que podemos encontrar la película. Sin duda amparada en la nominación al Óscar extranjero en su año, al fin llega a nosotros, poco tiempo antes de que se estrena también la siguiente película del director, que además continúa la serie que empezó esta, conocida como "Kakushi Ken", a falta de un título en castellano.

Rompiendo el dicho, "El ocaso del samurái" ha sido profeta en su tierra, en la que ha ganado todo premio que se le ha puesto por delante. También ha traspasado sus fronteras, y así ha pasado sin pena ni gloria por el Festival de Berlín, y casi lo consigue en los Oscars.

Entrando en materia, la película narra, curiosamente, la historia de uno de los últimos samurais que poblaron Japón. Supongo que todos aquellos que hayan visto "El último samurái" o hayan tenido cualquier otro contacto con el mundillo, se estarán imaginando a un japonés malencarado, de regia figura repartiendo mandobles a diestra y siniestra, golpe que pega, familia de luto. Nada más lejos de lo que muestra la película. Seibei Iguchi, interpretado por Hiroyuki Sanada (el marido/médium de "Ringu"), es un samurái, pero de los de adarga antigua y lanza en astillero. Rocín flaco y galgo corredor no tiene, pero si tiene una hacienda bastante miserable, con la que ha de mantener a dos hijas y a una madre enferma. Lejos de ser un aguerrido luchador, y a pesar de que ha recibido entrenamiento como tal (una de las obligaciones de la casta), Iguchi trabaja en la despensa del castillo (es una especie de contable) y se gana un sobresueldo, para mantener a la familia, dedicándose a la romántica, lucrativa y siempre peligrosa actividad de fabricar jaulas para grillos.

A lo largo de la historia, Seibei se verá atrapado tanto en el devenir histórico del país como en el férreo sistema de castas, la base de la sociedad nipona del momento. La película ofrece una visión del momento histórico bastante curiosa, muy lejos del romanticismo al que es tan dado el tema. Así, vemos cómo las vidas de los protagonistas están dominadas por los antojos de las clases superiores, que mientras acumulan riquezas (la despensa en la que trabaja el protagonista tiene reservas para tres años) dejan que el vulgo muera de hambre, sin la menor oportunidad. Pero todo esto lo consigue con sumo cuidado, como uno esperaría de un japonés. Trata a los personajes con educación, y en (casi) ningún momento las actitudes de éstos son crueles o negativas, salvo, claro está, en aquellos puntos en los que es imperativo que los protagonistas tengan antagonistas, más que nada con el fin de que la película no se convierta en un montón de diapositivas. Por supuesto, no se trata de cine social, y la historia está mucho mas cerca del género crepuscular que vaticina el título; a riesgo de parecer redundante, a mí tanto el personaje como las escenas de su vida cotidiana (cuidando de la granja y cultivando la tierra) me recuerda al William Munny de "Sin perdón", viudez incluida.

Los actores cumplen muy bien con sus papeles, dando ese aspecto contenido, casi reprimido, que uno espera de unos personajes y una cultura con tal fanatismo por el protocolo y el respeto mútuo. Especialmente acertada es la del protagonista, Hiroyuki Sanada, sobre el que recae todo el peso de la película, sin que en ningún momento baje el nivel de su actuación. Quizá lo peor de "Tasogare Seibei" sea la vacuidad con la que trata a la mayoría de los personajes secundarios que, salvando a Tomoe (amiga de la infancia del protagonista) se limitan a circular por la película, trayendo y llevando la historia según convenga.

Recomendada, sin duda, para compradores de katanas, hijosdalgo venidos a menos y gente de buena voluntad. Claro que va a hacer falta más que buena voluntad para que esta película tenga cierta distribución en España. Eso sí, grandes clásicos como "Días de fútbol" nunca carecen de sala en la que ser expuestos. Puntuacion