Ficha

País

Japón

Año

2003

Título original

Zatoichi

Duración

116min

Dirección

Takeshi Kitano

Guión

Takeshi Kitano

Reparto

Takeshi Kitano, Gadarukanaru Taka, Saburo Ishikura, Yuuko Daike

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de Zatoichi
Autor: malabesta
Fecha: 20/02/2004.
Póster Zatoichi

Zatoichi

Digerido por malabesta

Desde pequeño, Takeshi Kitano ha tenido de su parte a crítica, que lo alaba por norma, y a público (como mínimo en su país, que ya son muchos), que no duda en ir a ver sus películas. Supongo que por esto, y porque tiene su propia productora, siempre ha podido hacer lo que quiere con sus películas. Sólo bajo estas condiciones, es posible algo como "Zatoichi".

Para los que nunca hayan tenido contacto con el personaje, Zatoichi es un vagabundo ciego, que se gana la vida como masajista (lo habitual era que el Japón medieval era que éstos fuesen ciegos), pero que bajo una apariencia fragil y un pelo rubio (al menos en ésta) oculta un espadachín sin par, que daría miedo hasta al mismísimo Cardenal Richelieux. Pocos personajes de ficción han tenido tantas adaptaciones. Libros (como las novelas de Kan Shimozawa, en las que se basa esta película), una serie de televisión, muchas otras películas (incluída una versión más o menos libre, llamada "Justicia ciega" y protagonizada por el decadente Rutger Hauer), cómics... Supongo que Zatoichi formará parte de la iconografía japonesa (y casi mundial) tanto como Chanquete o Curro Giménez lo son de la propia. Pero pocas versiones tan particulares ha habido sobre este personaje. Bueno, quizá el cerdo ciego con nariz de madera de los comics de Stan Sakai sea un poco más raro que Kitano teñido de rubio. Pero no mucho.

Pero las pecularidades del film no se quedan en el pelo de Kitano. La película es, sin duda, hija de su padre. Así que hay que estar preparado para ciertas cosas que suelen campar en otros films del director. Intercalados con el discurrir de la historia, aparecen tiempos muertos en los que se desarrollan situaciones cómicas, como pasaba en "El verano de Kikujiro"; claro que las de esta película son infinitamente más divertidas. Tambien intercala números musicales, totalmente sublimes. Los propios aldeanos, o campesinos, o cualquiera que pasa por allí, comienza a realizar sus labores al ritmo de la banda sonora, a la que además vana a unirse también los sonidos que generan los paisanos. Así, habrá una canción interpretada por unos campesinos y sus hazadas, otra por unos carpinteros... pero lo mejor, sin duda, y uno de los números musicales más divertidos que he tenido el gusto de ver, consiste en un baile masivo de claqué (que ahora todo el mundo insiste en llamar tap dance) realizado por todo el reparto, ataviado con sus indumentarias de japonés medieval. Hay que verlo para creerlo, pero desde luego Kitano tiene un don indiscutible para el mestizaje. Ni siquiera Manu Chau se atrevería a mezclar cosas tan dispares, pues además la canción es una mezcla de tambores taiko, shamisen (una especie de guitarra tradicional con tres cuerdas), música electrónica y swing. Contado así puede parecer un mal sueño de un productor musical con exceso de trabajo, pero puesto en pantalla es absolutamente genial.

La película narra los acontecimientos que desencadena la llegada de una serie de personajes a un tranquilo pueblo; un ronin en busca de trabajo y su mujer, un par de geishas en busca de venganza, y Zatoichi. La presentación de los personajes es bastante pobre, excepto en el caso de la pareja de geishas, que más o menos son als que articulan la trama central de la película. Pero esto no es un gran problema, pues los personajes son muy simples, al igual que la historia, así que no es necesaria una presentación demasiado profunda. A lo mejor también es cosa de que son conocidos ya para el público japonés, entre el que yo no me encuentro. El trabajo actoral es bastante pobre, pero de nuevo la historia no lo exige. Es una película muy de serie B, con grandes dosis de sangre digital, personajes rocambolescos y situaciones inverosímiles, así que los actores poco menos que tienen que ponerse en su lugar y arrearse espadazos hasta que se acaba la película, y ya está.

Así que es una película muy entretenida, violenta, eso sí, pero con una violencia tan irreal que en ningún momento resulta desagradable. Recomendada sin duda para fans de Kitano, fans de la serie B, samurais, ninjas, ninjas blancos, geishas, y para todos aquellos que ponen cera quitan cera. Puntuacion