Ficha

País

Japón

Año

2002

Título original

Ritaanaa

Duración

116min

Dirección

Takashi Yamazaki

Guión

Takashi Yamazaki

Reparto

Takeshi Kaneshiro, Ann Suzuki, Kirin Kiki, Goro Kishitani

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Crítica de Returner
Autor: sensillo
Fecha: 09/03/2004.
Póster Returner

Returner

Digerido por sensillo

Aunque a primera vista pueda parecer deudora de la saga “Matrix”, este baturrillo le debe más al mundo del cómic de acción japonés del que tanto se inspiraron los hermanos Wachowski. Lo malo es que en este intento de trasladar al cine el mundo visual del manga, lamentablemente se ha tomado como referente la faceta más industrial y de corte mas descuidado. La filosofía del guión consiste en reunir gran cantidad de tópicos que han funcionado muy bien en otras películas, para que sirvan de reclamo a un público lo más amplio posible. Nos sirven robots transformables, viajes en el tiempo, peleas de artes marciales, tiroteos y extraterrestres que amenazan con la destrucción mundial. Tan sólo se echan en falta vampiros y algo de perejil, que si Arguiñano se lo echa a todos los platos, por algo será.

Hacer que encajaran tan dispares ingredientes no era tarea fácil, y el guionista ha optado por despreocuparse en soldarlos convenientemente entre sí, apelando a la indulgencia y caridad del espectador ante un guión chapucero, que se ha de contentar con unas cuantas escenas de acción repartidas con cicatería y de manera irregular a lo largo de la película. Visto así parece un producto merecedor de ser pasto de las llamas, o de ser deglutido y vomitado por una cabra. Esto sería cierto en el caso de malos cinéfilos, pues los buenos aficionados al cine comeríamos cosas que harían vomitar a la susodicha cabra, pues de lo contrario no sería verdadera afición. Con ciertas dosis de complicidad, que no deberían requerir demasiado esfuerzo, empiezan a aparecer unas pocas virtudes y también algunos momentos divertidos. Pero no garantizo a nadie que merezca la pena, por ser un asunto bastante vocacional.

Es como uno de estos programas de zapping de la televisión, pero cogiendo retales de un montón de películas, en lugar de famosos diciendo groserías. Es imposible perderse porque todo nos resulta muy familiar. La rebelión de las máquinas es la misma que la de “Terminator”, aunque en este caso los robots tienen forma de Transformers, que debe ser lo que regalan por allí a mansalva los Reyes Magos de Occidente. La chica que viene del futuro para salvar el mundo se lo cuenta al primero que por allí pasa, que no es otro que un joven pero curtido pistolero de corazón de oro. Por si todo esto no nos suena ya, el protagonista, obviamente, no cree nada de la increíble historia que le cuenta la heroína, para luego lamentarse amargamente: “¡Cómo habré sido tan tonto como para no creérmelo todo antes!”. Pues porque si eso fuera la vida real, serías tonto si te la creyeses, pero como no lo es, estás condenado a darte cuenta cuando la situación es crítica y solo un milagro puede salvarnos. Esto me lleva a pensar que sería curioso ver la cara de idiota que se le pondría al protagonista de una película de catástrofes sin catástrofe, pero ya sería volver a desviarme del tema. El caso es que por haber, también hay un pequeño “Mi amigo Mac”. Quede claro que no estoy destripando la película: ya la han visto.

A pesar de todo, hay cosas que funcionaron la primera vez y, a pesar de todo, no han perdido toda su eficacia. La eterna lucha entre el bien y el mal, y determinados arquetipos de personajes, parecen tener el don de la incombustibilidad. Nunca cansan y siempre queremos más. Y luego están, por supuesto, las escenas puramente de acción. Con unos efectos lo suficientemente correctos como para no resultar irrisorios, lo cual a veces no tiene por que ser malo, hay sentido del espectáculo y algún que otro golpe de efecto casi medianamente original. Lo peor de todo algunos huecos sin llenar entre tiro y tiro.

Aunque parezca una perogrullada, es una película mala que podría haber sido buena. Claro que todas las películas malas podrían haber sido buenas si hubiesen sido hechas de otra manera, pero ésta estuvo cerca de serlo, aunque luego se quedara tan lejos. Pero si no apetece sentarse a ver “Returner” para vislumbrar en ella la película que podría haber sido, una siesta no es mala alternativa.

Recomendada para los fanáticos de los duelos con pistola a lo John Woo, para los amigos de los alienígenas y, sobre todo, para los que vivimos siempre perdidos en el espacio-tiempo.

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