Ficha

País

Hong Kong

Año

1978

Título original

Zui quan

Duración

107min

Dirección

Woo-ping Yuen

Guión

Hsiao Lung

Reparto

Jackie Chan, Siu Tien Yuen, Jang Lee Hwang, Dean Shek

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Crítica de El mono borracho en el ojo del tigre
Autor: sensillo
Fecha: 17/03/2004.
Póster El mono borracho en el ojo del tigre

El mono borracho en el ojo del tigre

Digerido por sensillo

Va a parecer una afirmación muy manida, pero prefería las antiguas películas de Jackie Chan hechas en china que las de su actual etapa haciendo las américas. Por lo general, y pese a lo que digan algunos envidiosos o gente que ha perdido contacto con la realidad, ir a hacer cine allí donde trabajan los mejores es algo como para no pensárselo dos veces cuando se presenta esa oportunidad. Sin embargo, por algún extraño motivo, en el momento en que Jackie Chan se rodea de un equipo de producción de verdad, con sus guionistas, su director, sus fotógrafos, sus autógrafos y, en definitiva, todo lo que se espera de una producción de cine, el producto se vuelve bastante más aburrido. “El mono borracho en el ojo del tigre” pertenece a estas primeras.

Es ésta una película como cualquiera de las otras tantas que Jackie Chan pudo haber rodado esa misma semana. De hecho, podría estar hablando ahora de cualquiera de esas otras películas sin más que cambiar el título y respetando el resto del texto hasta la última coma. Inauguraría así una serie de críticas de corta-pega recorriendo buena parte de la cinematografía de Jackie Chan, pero lamentablemente el resto de equipo de redacción dudo que comprendiera y aprobase mis técnicas zen de trabajo con mínimo aumento de entropía.

Una vez acabada la película, cuesta creerse los títulos de crédito. Por más que uno se esfuerce, es difícil imaginar para qué tareas pudieron contratar a más de media docena de personas, que son las necesarias para acabar una cinta así. Y de esa media docena de personas, prácticamente todo el peso de la película cae sobre los hombros de Jackie Chan, quien además de ser el protagonista de la historia, también lo es sin duda de la película como tal.

Podría parecer con esto que digo que “El mono borracho en el ojo del tigre” es una mala alternativa a la carta de ajuste, pero esto no es así. Lo primero y más evidente que hay que hacer notar es que se trata de una película extremadamente sencilla, con todos los defectos pero también virtudes que ello conlleva, y ello se agradece cuando se han visto ya muchas artificiosas sencilleces con todos sus defectos y ninguna virtud. Lo que tenemos es un producto de muy fácil digestión, que se asimila sin ninguna dificultad aunque se empiece a ver la película por su mitad o se escuche en arameo y con subtítulos en escritura cuneiforme. No sólo es fácil engancharse a la película, sino que también lo es desengancharse, ir a hacer pis y volverse a enganchar sin el mayor esfuerzo. Suponiendo al espectador aficionado al género, cumple con su pretensión de entretener, sin ofrecer nada más que un guión escuálido y, subrayémoslo una vez más, a Jackie Chan. No hay nada más, pero eso es porque no lo necesita.

Las coreografías de estas películas son sorprendentemente imaginativas, sobre todo teniendo en cuenta que estamos hablando de unos productos hechos en serie. Con un ritmo tan frenético que no deja escapar la atención del espectador, los porrazos y las cabriolas se suceden en un escenario que deja de ser un elemento pasivo de la escena para convertirse en un actor más con quien interactúan todos los contendientes en las peleas.

La historia es la del hijo pródigo que se redime gracias a las artes marciales que, dentro de la iconografía del cine de Hong Kong, tienen más poder pedagógico y formador que el mismísimo Barrio Sésamo. Entre tanto hay también una historia de venganza que es posible que cogiesen de otra película y que reciclasen luego para otra posterior. Esta clase de guión es totalmente coherente con los títulos, construidos a partir de dos palabras al azar entre un pequeño conjunto de ellas. Recordemos que el título original es “Drunken Master”. Mientras que drunken es una aportación medianamente original, master es un buen referente a la hora de construir estos títulos. El repertorio de historias es, no obstante, algo más reducido. Cuando se acaba el duelo final, la película termina sin más, con imagen fija y el título “the end” rotulado en pantalla, pues ya no queda nada que añadir. No es más que otro significativo detalle de lo austero de la narración, en cuanto a su lenguaje fílmico, pero sin tener que remitirse a pedantes manifiestos a favor del naturalismo en el cine, porque no se trata de tomar el pelo al personal.

Recomendada a artistas marciales del botellón, y a los tigres, tigres, leones, leones, que todos quieren ser los campeones. Puntuacion