Ficha

País

USA

Año

1998

Título original

Saving private Ryan

Duración

170min

Dirección

Steven Spielberg

Guión

Robert Rodat

Reparto

Tom Hanks, Edward Burns, Tom Sizemore, Matt Damon, Giovanni Ribisi, Vin Diesel, Ted Danson, Dennis Farina

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Crítica de Salvar al soldado Ryan
Autor: sensillo
Fecha: 24/03/2004.
Póster Salvar al soldado Ryan

Salvar al soldado Ryan

Digerido por sensillo

No hay ninguna necesidad de ocultar que en esta página tenemos en muy alta estima el trabajo de Steven Spielberg, que es capaz de demostrar habilidad y buen hacer incluso en sus películas más flojas. “Salvar al soldado Ryan” no se cuenta, ni mucho menos, entre sus peores trabajos.

Se me pondría en un grave aprieto si se me pidiese que buscase a alguien a quien no le haya gustado esta película, descontadas aquellas personas que exigen que el cine sea algo inaccesible, nihilistas rabiosos o simplemente gente que prefiere disfrutar del lanzamiento olímpico de ensaimada antes que acercarse a una pantalla. Por otra parte, es inevitable ganarse por lo menos dos o tres legiones de furiosos detractores cuando se ha triunfado de esa manera ante tanta gente. Es por ello que Spielberg es citado muchas veces por gente del cine cuando asegura que jamás se marcharían a la meca del cine a hacer películas como las suyas, o que jamás trabajarían para él. Declaraciones así deberían llenar de orgullo al Sr. Spielberg, pero aún más de alivio.

Tom Hanks, al mando de un pequeño pelotón de soldados americanos, nos lleva de paseo por la II Guerra Mundial. Es un espectáculo espeluznante, pero espectáculo al fin y al cabo, que es muy difícil de presenciar con indiferencia salvo que se sea una máquina sin sentimientos, y aún en este caso creo que incluso el clip del office de Microsoft se sentiría sobrecogido. Es también una historia épica con unos protagonistas que no son héroes, sino personas normales actuando en un escenario tan absurdo y monstruoso como es una guerra. Al contrario que en otros alegatos antibelicistas, los soldados de esta película no se dedican a posar ante la cámara, esforzándose por que su cara refleje su profundo drama interior, sino que básicamente se emplean en matar, que digo yo que es lo que hacen los soldados en las guerras. El gran acierto de Spielberg en “Salvar al soldado Ryan” consiste en presentar una historia muy bien narrada, contada con ritmo y también con fuerza, en la que en ningún momento se banaliza algo tan atroz.

Es inevitable hablar de la escena del desembarco, que es realmente impactante y seguramente la que más recordará mucha gente tiempo después de ver la película. Aquí resulta muy inteligente el uso de la cámara al hombro, que en esta ocasión nos evoca esas imágenes bélicas reales tomadas por reporteros que todos hemos visto por la televisión, dándonos así más cercanía, pero asimismo evita abusar de esta técnica, abandonándola cuando ya ha cumplido su cometido y, en cualquier caso, mucho antes de causar mareo en el espectador. Todo lo contrario ocurre en otras películas, en la que la cámara al hombro es usada por caprichos de la moda, y en las que aparte del mareo lo único que se consigue es crear la ilusión de estar viendo “Vídeos de primera” y esperar que, en cualquier momento, alguien tenga un resbalón con sonido de dibujos animados.
Lo único que se me ocurre reprochar a esta más que digna cinta es su excesivo metraje: más de dos horas y media. Afortunadamente, no es una de estas machaconas películas, como por ejemplo “Braveheart”, en que la misma idea se repite una y otra vez, alternando con momentos en los que no pasa nada de nada ante la desesperación del más paciente. Aquí pasar, pasan cosas y todas diferentes. Lo malo es que se trata de una película nada liviana con escenas bastante duras, y siendo así tan larga puede cansar a más de uno. Desde aquí hago públicos mis ruegos a los dioses de la distribución para que además de editar en dvd montajes con tonterías añadidas, que si no las pusieron en el cine, por algo sería, edite también montajes con tijera habilidosa. Quizás en esta película podían haber aligerado algo, sobre todo en la escena final.

Recomendada a jugadores del “Medal of Honor” con los dedos cansados, pero también a todos los demás.

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