Ficha

País

USA

Año

2003

Título original

Peter Pan

Duración

113min

Dirección

P.J. Hogan

Guión

P.J. Hogan, Michael Goldenberg

Reparto

Jeremy Sumpter, Rachel Hurd-Wood, Jason Isaacs, Ludivine Sagnier

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Crítica de Peter Pan
Autor: bronte
Fecha: 27/03/2004.
Póster Peter Pan

Peter Pan

Digerido por bronte

Cuando uno revisa el clásico de J. M. Barrie, tiene dos opciones: o mete la cabeza en la bañera durante el tiempo suficiente como para causarse lesiones cerebrales, o no le queda más remedio que reconocer que el mundo occidental está inmerso en una decadencia absoluta y puede que irreversible. Porque cuando uno compara la increíble aventura de Peter y Wendy, y luego echa un vistazo al 99% de la literatura infantil y juvenil contemporánea, o simplemente enciende la televisión, empieza a entender muchas cosas de por qué nos va como nos va.

Confieso que "Peter Pan" es uno de los libros que mas honda huella me ha dejado en la vida. Peter Pan es el cuento total. El cuento definitivo. No sólo contiene ingredientes de gran aventura, como es la trama pirata, o ingredientes mágicos como la inclusión de hadas y sirenas. Es que además de eso, Peter Pan es uno de los tratados más lúcidos e inteligentes sobre la vida que se han escrito en la historia de la humanidad. Por eso, nadie puede quedar indiferente ante esta historia, porque tiene tantos niveles de lectura, que avispados y tontos podrán disfrutar con él. Como pasa en todas las grandes obras.

Afortunadamente, y pese a ligeras variaciones que no desmerecen, "Peter Pan" la película, respeta muy mucho el tono original de obra de Barrie. Y no me refiero sólo a su gran sentido de aventura, de humor, de sensibilidad, de belleza y de magia. Me refiero también a que deja patente esa gran fábula humana que es la historia de Peter. De ahí que el erotismo prepúber sea un tema muy presente en todo el metraje, pero no en un tono pederasta (aunque hay que reconocer que a éstos también agradará la película), sino más bien a situar la acción en ese momento de la vida en la que todo es perfecto, el momento de la hermosura, del esplendor en la hierba... Ese instante que todos llegamos a vislumbrar, a veces durante sólo segundos. Lamentablemente, ese paraíso desaparece pronto, y pasamos el resto de nuestra vida recordándolo. A menudo, lo situamos en la niñez. De ahí la genialidad de Barrie en la construcción de esta historia.

P.J. Hogan refleja a la perfección esa sensación de arcadia perdida, y para ello, adorna la película con un tratamiento estético tan magnífico, que a veces cuesta distinguir lo que es imagen y lo que es dibujo. Una dirección de arte tan cuidada y brillante, que tocará el corazón de todos los adultos, recordando el lugar al que siempre quisimos ir, pero que nunca pudimos. Y además de ello, el director elige un casting infantil tan cuidado, unos niños tan bonitos y tan efectivos en el contexto de la historia, que más de uno querrá atrasar el reloj unos cuantos años. Desafortunadamente, entre tanta belleza y tanto acierto, desentona gravemente el tema musical principal, un techno-chimpum de lo más ramplón, que desmerece mucho del conjunto de la película.

El guión, combina sabiamente los elementos de los que se compone esta inmortal historia. Sabe dosificar la aventura, el humor, la sensibilidad, el amor... y al mismo tiempo, respeta las inolvidables metáforas de Barrie, como el beso prendido en la comisura de los labios, el que pensar cosas bonitas le haga a uno volar, o que cada vez que uno pronuncia la frase "Las hadas no existen", esté matando a una... Los despiertos se encontrarán con una película que aporta tantísimos significados, que su cerebro tendrá que estar trabajando a pleno rendimiento. Por ejemplo, el hecho de que Jason Isaac interprete al Sr. Darling, pero también al Capitán Garfío, eleva a esta película a consideración de gran obra. Porque... el Capitán Garfio es el malo de la película, sí. Pero también es el adulto. Es el ser que sufre, que tiene sentimientos. Cosa que no podrá hacer nunca Peter. Y el Señor Darling, es el hombre adulto que quiere que su hija Wendy crezca. Ambos personajes son el polo que intenta que Wendy deje de ser una niña, mientras que Peter Pan es el niño que siempre creerá en las hadas, lo único que retiene a Wendy en el mundo de la niñez.

Pero es que, la historia es tan magnífica, que hasta acaba como tiene que acabar. Como suele pasar en la vida real. Ser niño es maravilloso, pero ser niño también significa no llegar nunca a conocer muchas cosas... Significa quedarse para siempre volando en el limbo de la ilusión, rodeado de hadas y de aventuras, y significa no poder conocer el amor. Porque el amor significa compromiso, como bien no explica Mrs. Darling... y quien no puede comprometerse ni con su propio crecimiento, no puede comprometerse con nada más. ¿Decidirá Wendy crecer o se quedará con Peter para siempre, aunque esté no la pueda amar? P.J. Hogan nos ofrece el final con la delicadeza y nostalgia requerida para tan gran historia.

El reparto de la película es excepcional, desde Ludivine Sagnier, en una Campanilla de lo más pizpireta, a Jason Isaac que me ha impresionado como Capitán Garfio (aunque... no lo puedo evitar: mi corazón siempre estará ocupado por el Capitán Garfio de Alan Rickman en "Una insólita aventura"), pasando por Olivia Williams, que después de estar todo "El sexto sentido" dormida, le ha cogido el tranquillo a la cosa, aunque hay que reconocer que es una "bella (bellísima) durmiente". Los niños, preciosos, gloriosos, magníficos actores... recordándonos a los mayores muchas sensaciones perdidas hace tiempo..

No me quiero extender, porque todos conocemos la historia. Sólo decir que agradará a niños (los de mi sesión además de reírse muchísimo, hasta aplaudieron), y agradará muchísimo más a los mayores, que podrán disfrutar como niños, y al mismo tiempo pensar sobre las muchas cosas que a veces nos dejamos abandonadas en la almohada. Recomendada por lo tanto para todos aquellos con Síndrome de Peter Pan, véase, nueve de cada diez lectores de esta página.

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