Ficha

País

USA, UK, Holanda

Año

2004

Título original

The passion of teh Christ

Duración

127min

Dirección

Mel Gibson

Guión

Marcos, Mateo, Lucas, Juan, Mel Gibson, Benedict Fitzgerald

Reparto

Jim Caviezel, Monica Bellucci, Maia Morgenstern

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Crítica de La pasión de Cristo
Autor: malabesta
Fecha: 2004-04-02.
Póster La pasión de Cristo

La pasión de Cristo

Digerido por malabesta

La historia de los últimos días de Jesucristo es conocida para casi todos. Libros, incluido el mayor bestseller de la historia, han sido escritos, ha habido películas, obras de teatro, musicales, un web-cómic (al menos) y su efigie y palabras aparecen en numerosos panfletos, pegatinas, octavillas y en USA, en la parte de atrás de las camionetas. Así que el que vaya a ver “La pasión de Cristo” no vaya a sorprenderse. No hay gran giro final, no hay “a veces veo muertos”, ni nada de las triquiñuelas típicas de los guiones de hoy en día.

Ante todo, la película es larga. No es que sea muy larga en tiempo real, es que se hace larguísima. El principal problema que parece tener Mel Gibson es que de pequeño no le enseñaron eso de “lo bueno si breve, dos veces bueno”, así que donde no hay historia para llenar dos horas, Mel la saca a base de un uso reiterativo, abusivo y cansino de la cámara lenta, además de la inserción de un montón de planos de los pies del público, la cocorota de los Apóstoles, el monte de los olivos, el Gólgota y cualquier otro paisaje que no viene mucho a cuento. Por lo tanto, la historia de la pasión de Cristo, que en Semana Santa nos la resumen amenamente en un par de misas de media hora, aquí se alarga de manera innecesaria hasta el hartazgo.

Otro de los grandes rasgos de “La pasión de Cristo” (que en inglés se llamó “La pasión del Cristo”, porque deben tener más de uno), es la explicitud de sus escenas de violencia. Todas y cada una de las torturas que le inflingieron a Jesús ha sido rodada en primerísimo plano y, por supuesto, en cámara lenta, para que usted, querido y lector, y yo, querido y crítico, nos deleitemos con el gore gratuito. Si bien es cierto que la cinta fue vista por el Papa antes que nadie, y que éste le dio su visto bueno, desde esta página sospechamos que se durmió a los cinco minutos (que es lo que un anciano de más de setenta años aguanta, por término medio, delante de la tele) y luego dijo que sí para disimular. Aunque nunca se sabe, de todos es conocido que el Papa es infalible.

No haremos aquí críticas al guión original, pues es pecado. Pero si nos podemos cebar a gusto con el adaptado. El principal punto débil de la película, aparte de que Mel Gibson participa en ella, está en los papeles de reparto. Mientras que los personajes principales están bien definidos, aunque sea porque son totalmente conocidos por el espectador, no porque en el film los desarrollen demasiado, los secundarios son poco menos que troquelados. Los judíos son todos unos avaros y unos conspiradores traicioneros. Los romanos todos unos violentos y unos blasfemos decadentes (a excepción de Poncio Pilatos, el único personaje normal de la película); luego está Herodes, que ni siquiera mencionaré para que el espectador de la película pueda sorprenderse por sí mismo. También aparece por allí el demonio, en forma de tío calvo; todos sabemos que los calvos traerán el fin de la civilización occidental.

Por otro lado, los actores acometen el trabajo de llevar a la pantalla unos personajes bastante complicados. Si cuando uno adapta libros con muchos seguidores como es “El señor de los anillos”, o “Dune”, siempre se expone a las críticas, cuando lo hace con un libro que en lugar de seguidores tiene fanáticos, lo que se expone es a guerras santas, fatuas o lindezas similares. Pero no están del todo mal. Jim Caviezel está bastante bien caracterizado, y a esto le suma un fervor religioso de cosecha propia que dejan un Cristo creíble. Las dos Marías se pasan la película llorando y mesándose los cabellos, y los apóstoles también tienen un papel bastante testimonial, pero el casting ha sido bastante acertado, porque en general todos recuerdan a quien tienen que recordar.

En fin, una película de Semana Santa, recomendada para todos aquellos que tengan que expiar sus pecados con dos horas de sufrimiento innecesario.

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