Ficha

País

USA

Año

2003

Título original

Secondhand lions

Duración

111min

Dirección

Tim McCanlies

Guión

Tim McCanlies

Reparto

Michael Caine, Robert Duvall, Haley Joel Osment, Josh Lucas

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Crítica de El secreto de los McCann
Autor: bronte
Fecha: 20/04/2004.
Póster El secreto de los McCann

El secreto de los McCann

Digerido por bronte

Esta es una película que se deja ver. Con esto no quiero decir que vayan a hacer la ola cada tres minutos. Sólo quiero decir que es una película llena de buenos sentimientos, en la que ganan los buenos y triunfa el bien. Así que los que vayan buscando un entrenimiento para una tarde domingo, de estos de salir contentillo, saldrán encantados de la vida. Los que vayan buscando a Antonioni redivido saldrán echando humo, y encontrarán pocas similitudes entre "El secreto de los McCann" y un documental de denuncia de la situación del piojo verde en el Sáhara Occidental. Así que saldrán echando humo, y dejarán la sala muy atufada.

Pero no se preocupen aquellos a los que les toque la siguiente sesión, pues el guión peca de cierto deslabazamiento , y alguna que otra cortinilla de humo de vez en cuando tampoco dificulta mucho seguir la trama. Y es que este es el principal problema de "El secreto de los McCann", que tan preocupado está el director en poner "cosas bonitas" que animen al público a ser más buenos y a tener mejores sentimientos, que peca de una estructura un tanto episódica, en la que las historietas, al estar reunidas tipo juegos Geyper, no llegan a tener una coherencia interna, y parece que en conjunto no quieren decir nada.

Y ¿cómo se pone todo esto en acción? Pues de la manera más vieja del mundo: elemento perturbador, perturba la vida de dos elementos anquilosados. Y todo esto en megamix con una historia de aprendizaje, ya que el elemento perturbador es un púber, que con los dos ancianos aprenderá las lecciones imprescindibles ("lo único que importa en la vida es el honor, la decencia, y el amor") y a cambio, ablandará el corazón de los abueletes cascarrabias, que de eso se trata la cosa.

¿Novedades? Pues pocas en el contexto general del cine, pero sí que es de agradecer que en este envoltorio se hayan introducido unos flashbacks presentados por Michael Caine, en los que se rememora la juventud de los dos vejestorios. Y aquí llega la parte buena y para mí la realmente aprovechable del filme. Y es que estos viajes en el tiempo, nos llevan a un mundo arabizante de principios del Siglo XX, pero que recordará mucho a una cierta manera de hacer cine los años 50. Predominan aquí los colores chillones, y unos personajes cuasi teatrales rayanos en lo farsesco, que nos llevará de vuelta a la estética pulp, que tanto echamos de menos. En estas partes de la película, nos encontraremos con princesas auto-emancipadas, jeques malvados, luchas a cimitarra, todo lo que haga falta. Mucho se siente que toda la película no discurra por estos andurriales.

Claro que cuando la trama vuelve al tiempo "presente", el director y guionista, Tim McCanlies, se cuida muy mucho de que no se caiga en el aburrimiento, y para ello, llena el metraje de peripecias, coroladas por unos personajes sacados directamente de la tradición de la cultura de masas: una madre tarambana, un a-punto-de-ser-padrastro venido del infierno, una familia "aparente" deseosa de dinero... y todo ello con un sútil tono auto-paródico, que invalida cualquier consideración de "El secreto de los McCann" como película "sentimentaloide" o "almibarada", ya que el filme siempre esta rozando una ironía bastante saludable.

También se agradece la notable interpretación del trío protagonista (Caine, Duvall y Osment), y nos congratulamos, de que aunque no tan "mono", el niño-actor no haya perdido esa chispa que tan bien funcionó en "El sexto sentido". Una película por lo tanto para ver con la familia, para salir pletórico y lleno de buenos sentimientos, que gustará en general a la gente no retorcida y que recibirá la espalda que no el espaldarazo de la critica "on".

Recomendada para todos aquellos que tengan un abuelo con las gónadas suficientes como para cantarle las cuarenta a un jeque tuerto, que de esos, ya quedan pocos. Puntuacion