Ficha

País

Japón

Año

1988

Título original

Tetsuo

Duración

67min

Dirección

Shinya Tsukamoto

Guión

Shinya Tsukamoto

Reparto

Tomorowo Taguchi, Kei Fujiwara, Nobu Kanaoka, Shinya Tsukamoto

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Crítica de Tetsuo
Autor: malabesta
Fecha: 21/04/2004.
Póster Tetsuo

Tetsuo

Digerido por malabesta

Una de las leyendas urbanas más extendidas en el mundo del cine es aquella en la que el público, horrorizado e impresionado ante la crudeza y/o horror de algunas películas abandona la sala cual masa menesterosa, vomita o incluso se muere de la impresión. Ejemplos de este fenómeno lo son "La pasión de Cristo" y el objeto de esta crítica, "Tetsuo".

Película estrenada allá por los ochenta en Japón, y con cierta repercusión fuera del país, que incluso engendró una segunda parte, a la que acusan de comercial. Esta película viene a ser una especie de versión surrealista gore de lo que podría ser el terror de Hollywood. La historia es la de un buen oficinista que, de buenas a primeras empieza a desarrollar miembros metálicos (todo tipo de miembros) extra, y a metamorfosearse en una especie de montón de chatarra móvil. A la par, una serie de personajes igualmente rocambolescos se dedican a perseguirlo con aviesas intenciones. Entre este grupo cabe destacar a una mujer cuya entrepierna está ocupada por una especie de manguera de ducha enorme con la que, tras una especie de baile rave-epiléptico, al mas puro estilo "trompa, trompa, qué pedazo de trompa" sodomiza al sufrido protagonista. Salir no me salí del cine, pero yo no me he vuelto a duchar de espaldas.

El guión en general deja bastante que desear, y entre escena sangrienta y escena sangrienta, la historia anda a trompicones, y trompicones confusos. Cuesta identificar el papel de muchos personajes (y no sólo porque todos los japoneses sean iguales), y a veces estos toman decisiones incomprensibles para el humano de a pie. Otro de los defectos es que mientras que la primera mitad de la película presenta una intención de terror de alto standing, llega un momento en el que se nos explica toda la trama en una especie de flashback, lo que ayuda a darle sentido a la mayoria de las imágenes incomprensibles que jalonan los primeros 30 minutos. Hasta ahí, bien. El problema es que a partir de entonces, la película se reduce a dos tipos, recubiertos de quincalla cual croqueta de tornillos, arreándose en una chatarrería. Tanto arte y desmayo para nada.

El apartado más novedoso y destacable es la técnica de rodaje. A pesar de ser en blanco y negro del barato, la película está hecha con una cámara al hombro y unos planos secuencia estilo documental que luego usaría el amigo Trier para su engendro 95. Otra técnica que se usa con asiduidad son las escenas rodadas fotograma a fotograma, que permiten a los personajes mover cables a voluntad, estrujar latas con la mente y desplazarse por la ciudad a velocidades enormes sin levantar los pies del suelo. Cierto es que estos desplazamientos recuerdan un poco a las carreras de Benny Hill, pero usando esta técnica supongo que se habrán ahorrado mucho dinero en efectos especiales.

"Tetsuo" es una película de presupuesto "La Farola", por lo que teniendo tendencias gore/metálicas, las escenas más macabras están solucionadas de manera sorprendentemente buena, supongo que con ayuda del blanco y negro y del abnegado trabajo de los actores. No dudan en entregarse a todo tipo de labores inhumanas: morder tuberías, introducirse tubos por el esófago, llenarse la boca de porquerías y andar por ahí dando saltos cubiertos con el maquillaje más extraño, y a juzgar por las apariencias pesado, imaginable.

A pesar de no ser una buena película, sólo su distribución escasa explica el hecho de que alguna de sus escenas no hayan pasado a la imaginería popular. Por citar, y a mayores de la ya mentada trompa, en sus escasos 65 minutos uno puede ver a un hombre que cambia su fémur pur una tubería del 7, al protagonista lucir un pene-taladro que agujerea mesas, una mujer simulando una felación a un tenedor (¿?) y a una persona a la que se le cae la mano para dejar paso a un cañón. Sin duda, el fruto de una mente sino perturbada, al menos preocupante.

Recomendada para amantes del bricolaje, ortopedas imaginativos y para todos aquellos que quieran llevarse las manos a la cabeza.




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