Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

Van Helsing

Duración

132min

Dirección

Stephen Sommers

Guión

Stephen Sommers

Reparto

Hugh Jackman, Kate Beckinsale, Richard Roxburgh, David Wenham, Elena Anaya

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Crítica de Van Helsing
Autor: sensillo
Fecha: 2004-05-07.
Póster Van Helsing

Van Helsing

Digerido por sensillo

En la puerta del cine vi a un chaval maravillándose sobre lo buena que debía ser "Van Helsing", puesto que salían juntos nada menos que el conde Drácula y el hombre lobo. Todos aquellos a quienes tan humildes expectativas les colmen de felicidad están de enhorabuena: además, también aparecen el monstruo de Frankenstein y Mr Hyde, con lo cual la película será de las de mola mazo. Faltarían la momia y el abominable organillero del submundo para que la felicidad fuese total. Quienes, por el contrario, esperen más de una película que una colección de personajes célebres sobre los que ya han caducado sus derechos de autor, esperemos que sepan encontrar actividades más gratificantes fuera de las salas donde exhiban “Van Helsing”.

Protagoniza Hugh Jackman, “Lobezno” de los“X-men”, que en este caso cambia totalmente de registro para interpretar un personaje atormentado por un pasado que no consigue recordar, y que acostumbra a resolver sus problemas con expeditivos y siempre violentos métodos. A diferencia de Lobezno, Van Helsing lleva sombrero, por lo cual suponemos que el bueno de Jackman ha debido pasar estos últimos meses trabajando tan importante matiz.

Las premisas de las que parte la película no dejan de tener cierta gracia. El tal Van Helsing es un superagente de una organización secreta interreligiosa con sede en Roma que se dedica a salvar a la humanidad de ser devorada por el hombre del saco. Va equipado con todo tipo de gadgets de la más puntera tecnología de un siglo XIX fantástico y cuenta, además, con el eterno reproche de sus superiores, quienes no aprueban sus poco discretos métodos. Sin embargo, todos estos brochazos de humor paródico no llegan a cuajar en un guión carente de vida que hace aguas por todas partes.

“Van Helsing” queda pronto reducido a una exhibición de efectos especiales, no en todas las ocasiones excesivamente afortunados, en escenas que dejan una fuerte impresión de deja vû: todo eso ya lo hemos visto. Desgraciadamente, ésta es la única sensación que transmite. Hay tres o cuatro ocurrencias de lo que despectivamente se conoce como “fantasmadas” que, sin embargo, son lo único bueno de la película. Más bien, lo menos malo. Entre una y otra no pasa nada que echásemos de menos si nos ausentásemos para merendar, mientras los diálogos nos hacen echar de menos la época dorada del cine mudo.

Si bien no es algo propio de esta película, sino un cliché muy extendido en el cine de vampiros, no me voy a quedar sin expresar mi extrañeza ante el hecho de que ninguna asociación de vampiros haya alzado la voz contra la hortera y patética imagen que dan sobre el aristócrata europeo vampiro. Todos ellos son capaces de hablar a la perfección el idioma de los forasteros que llegan a su pueblo perdido entre los Cárpatos, pero ninguno se deshace de su ridículo acento. El Drácula de “Van Helsing” está caracterizado de tal manera que mientras los héroes se pasan toda la película investigando cual es el secreto que oculta el conde, el espectador lo primero que piensa es que no se trata de otra cosa que su inminente salida del armario.

Recomendada a Lex Luthor, que disfrutará con la kriptonita que le pegaron al monstruo de Frankenstein en la cabeza. Puntuacion