Ficha

País

USA, Alemania

Año

2004

Título original

House of the Dead

Duración

99min

Dirección

Uwe Boll

Guión

Dave Parker, Mark A. Altman

Reparto

Jonathan Cherry, Tyron Leitso, Clint Howard, Kira Clavell

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Crítica de House of the Dead
Autor: sensillo
Fecha: 09/05/2004.
Póster House of the Dead

House of the Dead

Digerido por sensillo

Esta película es como uno de esos terribles accidentes en reactores nucleares, que sólo son posibles tras una fatal sucesión de improbables percances. Teniendo en cuenta la cantidad de personas que intervienen en el rodaje de una película, resulta escandaloso que nadie haya sido capaz, en ningún momento, de abortar semejante engendro. Si en los estudios de rodaje existiese un botón rojo de autodestrucción accesible para todos, bastaría una persona con la sensatez de un niño mayor de ocho años para habernos ahorrado este suplicio. Y es que hay veces que, como público, a uno le cuesta dar crédito a lo que le ponen delante de sus ojos. De hecho, si alguien me contara cómo es “House of the Dead”, no le creería.

Si alguna virtud tiene esta, por llamarla de alguna manera, grabación audiovisual, pudiera ser precisamente el ser tan mala. No se me malinterprete, no quiero decir con esto que sea entretenida o graciosa, del mismo modo que no recomendaría desde esta página el consumo de crack. El caso es que la sensación de estupor que produce inhibe en cierta medida el hastío, pero quede claro que sólo hasta cierto punto.

Un caso más de adaptación de un conocido videojuego, que en este caso consistía en ir pasando pantallas matando a cuanto zombie y bicho repugnante se pusiese a tiro. En su versión para la pantalla grande, el argumento es un poco más pobre. Un grupo de jóvenes se dispone a pasar un día de fiesta en una isla que resulta estar infestada de zombies asesinos. A partir de ahí, lo que sigue es una pesadilla. Los protagonistas tampoco lo pasan muy bien. La caracterización de los personajes es muy variada: uno es tonto, el otro más tonto y hay también descerebrados con distintos grados de idiotez. Por si quedaba alguna duda, al principio de la película se nos explica con voz en off quienes son los más estúpidos de todos. Suena muy surrealista, pero juro que así es.

A pesar de tomar el nombre del videojuego, lo cierto es que no toma mucho más de él, al margen de que en este caso también hay muertos vivientes y tiros a mansalva. La ambientación en general tiene un acabado mucho más cutre que su homónimo de las recreativas. Su aportación consiste en introducir todos los temas tópicos del cine de terror teen, incluyendo toda la retahíla de chistes escatológicos y soeces. Una vez más, se nos recuerda que enseñar los pechos o exhibir un comportamiento lascivo e indecoroso excita sobremanera la furia de las criaturas del mal.

Hay una escena de un tiroteo, que se alarga hasta límites un tanto absurdos, resuelta con tanta aparatosidad como falta de imaginación, que sin embargo puede resultar hasta graciosa, aunque sin querer. Mi personaje favorito, sin lugar a dudas, el de Liberty, una chica asiática que, con un escueto vestido de barras y estrellas, acuchillaba y aporreaba con golpes de kung fu a cuanto bicho se le pusiera por delante. ¡Qué icono friki pudiera haber sido en otras manos más hábiles!

Las escenas de violencia se presentan en un envoltorio demasiado tonto como para que puedan impresionar a nadie. En cuanto a miedo, la película se limita a meter sustos de vez en cuando, haciendo sonar una nota de improviso. Es como el típico amiguete que si te sorprende se espaldas te da una colleja, recurso antiquísimo que por más que se repita y pase el tiempo no pierde la gracia del primer día. Exactamente la misma. Por lo demás, a los zombies se les ve aparecer en todo momento, entre sombras y en segundo plano, corriendo de un lado para otro. Nadie sabe hacia donde van, pero se supone que eso tiene que meter miedo. El caso es que tanto correr más bien da la sensación de que se estén preparando para las olimpiadas, y que en cualquier momento aparezca uno lanzando el martillo o haciendo el cristo en unas anillas.

Para hacer un guiño al videojuego, las transiciones entre escenas incluyen casi todas casi a manera de flash secuencias de la recreativa. El resultado no sería más estridente si lo sustituyeran por la cortinilla del primer Telecinco, el de las Mama Chicho. Esta estridencia es una constante durante toda la película, fuertemente reforzada por una banda sonora bastante agresiva al tímpano.

Recomendada para matar bien muertos incluso a los muertos vivientes más contumaces. Puntuacion