Ficha

País

Francia

Año

1929

Título original

Un chien andalou

Duración

16min

Dirección

Luis Buñuel

Guión

Salvador Dalí, Luis Buñuel

Reparto

Simone Mareuil, Pierre Batcheff, Salvador Dalí, Luis Buñuel

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Crítica de Un perro andaluz
Autor: bronte
Fecha: 11/05/2004.
Póster Un perro andaluz

Un perro andaluz

Digerido por bronte

Como el 11 de Mayo de 2004 se celebra el centenario del nacimiento de Dalí, y además estamos en el año de Dalí, no hay mejor ocasión para comentar una película icónica del cine español, y en general de cine mundial, que supuso el primer acercamiento de D. Salvador al séptimo arte, y no sólo como actor, sino también como guionista. Me refiero, cómo no, a "Un perro andaluz", filme dirigido por Luis Buñuel y manifiesto surrealista allí donde se precie.

Repasando literatura sobre el tema me encuentro con un estudioso que afirma que "la cinta aún sigue estremeciendo a quienes se acercan, por primera o por enésima vez, a las inquietantes imágenes capturadas por el ojo de Buñuel". Digo yo que este buen hombre se ha quedado un tanto desfasado, porque cualquier niño con una exposición semanal de tres horas a la MTV considerará "Un perro andaluz" un pastiche carente de imaginación y falto de fuerza visual se coja por donde se coja. Y es que, no se asusten ustedes si no entienden la historia, porque la cosa les salió redonda, o sea que no tiene ni pies ni cabeza. Pero es que hay que contextualizar. La película es de 1929 y ya bastante hicieron.

Por ejemplo, en sus dieciséis minutos (cortedad sin duda aliciente para acercarse a este clásico de manufactura española), se observa el gusto por los saltos temporales en la narración, los efectos especiales, los fundidos, los picados y contrapicados, e incluso, para que luego venga Trier faroleando, hay una cortísima toma con cámara al hombro. Todo al servicio de un guión en el que tanto Dalí como Buñuel pusieron especial interés en que no tuviera ningún tipo de explicación. Aún así, encontramos rasgos que nos retrotraen a sus autores, como el momento de los dos maristas arrastrados por el suelo (y es que Buñuel era un tanto anticlericalista, cosa que ya por entonces estaba de moda), o la fijación que tenía Dalí con las hormigas, nadie sabe si acompañada por una gran afición a comer pan o no. Además de ello, aparece un personaje andrógino golpeando con un bastón una mano cortada, y el protagonista acosa sexualmente a la protagonista mientras la muerte se adivina en su rostro. Y es que Buñuel dio muestras de ser un forofo del bdsm, desde muy temprana edad.

Consideración aparte merece la celebérrima imagen inicial en la que el propio Buñuel, ni corto ni perezoso, después de afilar su navaja con mucho primor, le corta el ojo a la protagonista (aunque no se apuren, 15 segundos después vuelve a aparecer enterita). No hay duda que la imagen impresionar, impresiona. Y es que los ojos es una zona que en general a todos nos da mucha grima. Pero vamos, también habría que comentar el hecho de esos rumores que apuntan a que para rodar dicha "genialidad", no se les ocurriera nada mejor que "desojar" un perro. Que digo yo, que se podían haber desojado ellos otra cosa, y aquí paz y después gloria. Los amigos de los animales también sentirán un cierto asquito (sino ira) con las imágenes de los dos burros podridos, pero ahora sabemos de donde nacen los concursos esos en los que la gente tiene que meter la mano en cosas putrefactas.

"Un perro andaluz" merece su lugar en la historia del cine, por lo que de rompedor tuvo en su momento y por el hecho de juntar en un mismo celuloide a Luis Buñuel, y a un genio como Salvador Dalí, pero, reconozcámoslo, en la época de los video-juegos, la video-creación y los talk-shows, su surrealismo ya no puede ser tan impactante como era.

Recomendada para eremitas que haya vivido toda su vida en una cueva, que seguramente les impresionará mucho.

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