Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

Troy

Duración

163min

Dirección

Wolfgang Petersen

Guión

David Benioff

Reparto

Brad Pitt, Eric Bana, Brian Cox, Brendan Gleeson, Orlando Bloom, Peter O'Toole, Diane Kruger, Rose Byrne

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Crítica de Troya
Autor: bronte
Fecha: 2004-05-14.
Póster Troya

Troya

Digerido por bronte

Los dioses aman a Brad Pitt. De eso no cabe la menor duda. Los dioses y el director de fotografía de "Troya", que se desvive por presentarnos a un Pitt hermoso, hermosísimo, que junto al también en esta ocasión muy hermoso, hermosísimo Eric Bana en el papel de Héctor, son un regalo para los ojos de los espectadores que entienden de esto (y para las espectadoras también). Dos bellísimos kouroi que nos hacen viajar a aquellos tiempos en que aún existía la épica, y los hombres, que eran héroes, luchaban por su honor. Y todo ello, adornado por la definitoria lírica de Homero.

No quisiera detenerme excesivamente en el espectáculo grandioso que supone la visión de los cuerpos de los dos protagonistas, sin explicar que no es el desmayo lo que me induce a ello. No puedo imaginar una versión de "La Ilíada" sin que los personajes atiendan a esos cánones de belleza que hicieron famosos los griegos. No sería posible vislumbrar la magnificencia de estas historias sino es acompañada por la magnificencia visual de la recreación de semi-dioses y héroes en el celuloide. Lamentablemente, esa será la tumba de "Troya", pues no faltará quien acuse al filme de mero escaparate de guapitos oficiales, apoyándose en ello para desvalorar lo demás. Pero es que caracteres tan grandiosos como Aquiles y Héctor deben estar envueltos en físicos grandiosos. Lo dicen los dioses...

Durante todo el metraje planea una misma idea: la inmortalidad. Los diálogos, muchos de ellos memorables (hay que felicitar al neoguionista David Benioff), reflexionan sobre el tema y la poca importancia que tiene la vida en comparación a dejar el nombre grabado en una gesta. Cuando Brad Pitt dice eso de (cito de memoria) "cada momento es hermoso porque tiene un final", sólo un pedrolo podrá permanecer impasible ante la belleza y la trascendencia de esta frase. Pedrolos y todos aquellos que no hayan perdido algo que amaban. Porque de eso trata "Troya", de perder las cosas que se aman para ganar la batalla de la inmortalidad.

Sustentando este leit motiv, el destino de una ciudad, Troya, sitiada por los griegos durante diez años. Y como no podía faltar en las grandes historias, reyes ambiciosos, guerreros honorables, amores prohibidos, traciones, lealtades imperturbables y el poso de lo legendario que hace que esta historia haya perdurado durante siglos. Por un lado tenemos a Aquiles, un guerrero sin más motivo para luchar que el haber nacido para ello. Un personaje que a veces parece que quisiera burlar su destino. Y por otro lado a Héctor, un valiente príncipe, padre de familia, que no quiere luchar, pero que no dudará en hacerlo si es el bien de su patria quien se lo exige. Ambos héroes interpretados notablemente, aunque Brad Pitt se resienta en los momentos de mayor duda, y se crezca en los más épicos.

En medio de estos dos, un aniñado Paris, cuyo amor por Helena provoca la destrucción de Troya, y que en general el guión no ha tratado con cariño, y que Orlando Bloom tampoco es capaz de rescatar. Nadie puede negar el atractivo de Bloom en el primer ESDLA, pero a partir de ahí, espero que alguien me explique donde está su gracia, y más en "Troya" donde se enfrenta a estos dos hombretones (que por cierto, Eric Bana con esta película da nuevas esperanzas a su carrera, después del fiasco de "Hulk"). Y por ahí pululando, Saffron Burrows (Andrómaca), a quien más le valiera comer un poco más de tortilla de patata, porque está como escurrida, y los peplos le caen como caídos de un octavo piso, y Diane Kruger (Helena), que nos invita a pensar que quizás los labios neumáticos empiezan a estar en desuso. Y eclipsándolas a ambas, Rose Byrne (Briseida), pero no tanto por su interpretación, que no está mal, sino por los envidiables momentos que el guionista le ha regalado junto a Brad Pitt, y que hacen que el romance entre Paris y Helena, parezca el amorío de dos niños tontos.

A medias entre los roces de los personajes, muchas escenas de batallas, pero que nadie se piense que Petersen cae en la repetición con ellas. Mientras la primera, el desembarco en la playa, atiende a la moda creada por "Salvar al soldado Ryan" de luchas confusas y movimiento brusco de cámara, la segunda, a los pies de la muralla, despliega una acertada apertura de plano para darnos idea de la masa ingente que mueve la lucha. En un guiño al cinéfilo clásico hasta se llega a utilizar la noche americana, y los movimientos de Aquiles, su método de lucha, es un espectáculo en sí mismo. El duelo entre Paris y Menelao está lleno de tensión, y el cuerpo a cuerpo entre Aquiles y Héctor, es un monumento al dramatismo. Hay también que señalar, que pocas veces se han visto tan bien utilizados los efectos de sonido para subrayar un combate feroz.

En segunda línea, pero dando marchamo de calidad, Brian Cox como Agamenón, que no necesita demostrar a nadie que es un villano perfecto, y Peter O'Toole en una interpretación emocionante. Antes de que termine esta crítica, abortar ya (que me los conozco) los intentos de todos aquellos que digan que "Troya" es una mala película porque no sigue fielmente "La Ilíada". Tampoco "La Ilíada" sigue fielmente lo que de verdad pasó en Troya (si es que pasó) y aquí no pasa nada. Como película es un ente autónomo que merece ser juzgado por la emoción que despierta en sus espectadores. Y si uno se deja llevar, y además disfruta con las historias de amor y pasión, con un punto de trascendencia, lo pasarán estupendamente.

Sólo me resta recomendarle a Brad Pitt que no abuse de los contrapicados; que esté contento con lo que la naturaleza le dió y que no tiente a las fuerzas del mal con esas ventanas nasales. Y recomendarle la película a todos aquellos que entienden que sólo se recuerdan los nombres de aquellos que se atrevieron a luchar, y a amigos de meterse en ordenadores ajenos (que está muy feo). Puntuacion