Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

The Punisher

Duración

124min

Dirección

Jonathan Hensleigh

Guión

Jonathan Hensleigh, Michael France

Reparto

Thomas Jane, John Travolta, Laura Harring, Rebecca Romjin-Stamos, Samantha Mathis

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Crítica de The Punisher
Autor: malabesta
Fecha: 2004-06-10.
Póster The Punisher

The Punisher

Digerido por malabesta

Lástima de película. La cosa no empieza mal, con unos créditos que recuerdan vagamente a los que usaba Leone, al que parece que últimamente todo el mundo homenajea. Lástima que a partir de ese punto la película flojea bastante, pasando del aburrimiento a la decepción, de la decepción al horror y del horror al lado oscuro.

Lástima de personaje. Porque con esta fiebre de llevar superhéroes a la pantalla, volvemos a experimentar lo que se experimentó en el mundo del cómic. Mientras la mayoría de los protagonistas son ñoños que van por ahí correteando en unas mallas apretadas mientras su flequillo no se despeina, el Castigador representa a un frente de héroes mucho más oscuros, cercanos a los malos (como Batman o Lobezno) y francamente mucho más interesantes e incluso divertidos. Es algo así como el Harry el sucio de los tebeos. Claro que tras pasar por la mano de Jonathan Hensleigh, director y guionista en parte, con Harry lo único que le queda en común es el ir por ahí con una camiseta sudada y llena de lamparones, que en mi barrio seguro que le haría acreedor del mismo adjetivo.

Lástima de presupuesto. Porque con el dinero que se han gastado en meter en el reparto a gente como Rebecca Romjin-Stamos o Travolta, cuyos papeles bien podrían haber desempeñado parientes del director, podrían haberse gastado los cuartos en guionistas que hayan terminado el EGB, capaces de mantener cierta coherencia entre escena y escena, y que la película no parezca una festival del instituto. Ya puestos podrían haberle dado más brío a las escenas de acción, que se supone que deberían ser el motor de la película y están planeadas y rodadas de la manera más rápida y pobre posible. O haber contratado a un actor que no sea de látex, porque está bien que el Castigador sea un tío duro, pero este hombre ha nacido para interpretar al convidado de piedra.

Lástima de momentos. Porque es cierto que tiene algún que otro guiño divertido, no se sabe si puestos a posta o sin querer. Destacable es la galería de asesinos contratados para acabar con Frank Castle, cuyo cásting parece que haya hecho el mismo John Waters, de raros que son. Sólo nombrar al doble del mariachi de Rodríguez, en un guiño bastante divertido.

Pero por último y no por ello menos importante, ¡Ay de mí!, que la he tenido que ver.

Recomendada para irresponsables, amantes del dolor y para todos aquellos que quieran salir en "Jackass".

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