Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

Harry Potter and the prisoner of Azkaban

Duración

146min

Dirección

Alfonso Cuarón

Guión

Steven Kloves

Reparto

Daniel Radcliffe, Gary Oldman, Tom Felton, Emma Watson, Alan Rickman

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Crítica de Harry Potter y el prisionero de Azkaban
Autor: bronte
Fecha: 18/06/2004.
Póster Harry Potter y el prisionero de Azkaban

Harry Potter y el prisionero de Azkaban

Digerido por bronte

Si hay que hacer caso a la vesánica teoría de Luis Tosar, según la cual la gente va a ver las películas americanas, no porque sean mejores o más entretenidas, sino porque los dobladores españoles ocultan lo malísimos que son los actores estadounidenses, entonces se impone decir que "Harry Potter y el prisionero de Azkabán" debe de ser la excepción que confirma la regla. Porque hay bofetadas en las colas para hacerse con una entrada, y sin embargo, el doblaje sigue siendo tan malo como en anteriores ocasiones. De entre todos los niños se salva Michelle Jenner, dobladora de Hermione, y el resto deben de ser "cómplices" de Tosar, en el plan diabólico de expulsar a los colonizadores malignos de nuestras pantallas. Y de nuestras vidas.

Afortunadamente, la mayoría de la población normal no comparte estas ideas y se está acercando en masa a ver la última entrega del niño aprendiz de mago, que sinceramente parece ser la que mejor manufactura tiene en todos los aspectos. En todos menos en el de la imaginación. Y con esto no quiero decir que la película falle, que no falla en ningún momento, sino que más bien recuerdo las anteriores historias en su conjunto como más fantasiosas (aunque siga teniendo todos esos pequeños detalles deliciosamente ingeniosos). Sin embargo, la conversión de los libros de Harry Potter en cada vez más "oscuros" según las declaraciones de su propia autora, pueden explicar el hecho de que las tramas cada vez sean más "tenebrosas" y complejas en sus elementos y menos "fantásticas". Lo cual no es necesariamente malo. Se llama crecer y nos pasa a todos.

Aparte de la historia en sí, cosa no achacable al film, sino al formato original (la novela), la película brilla en su estructura más que sus precedentes. El guión está construido con mano mucho más certera, los tempos mucho mejor calculados para que no haya un momento de aburrimiento, los efectos especiales más contenidos pero a la vez más efectivos, las imágenes más bellas y espectaculares, y en general el paso del tiempo se puede notar en todo y no sólo en la edad de los caracteres principales. Uno de los efectos más lucidos del paso de los años es como han mejorado las interpretaciones de los tres niños de Hogwarts, especialmente la de Daniel Radcliffe (Harry), que no sólo está experimentando un cambio físico a la adolescencia bastante benévolo, sino que además se supera de película a película (que falta hacía). Aparte de eso, es una virtud de este largometraje el enseñarnos cómo los aprendices se van conviertiendo poco a poco en adultos en sus decisiones y en sus acciones.

La película ofrece pocas novedades en cuanto a los ingredientes básicos de esta historia. Un internado, magia, mitología, intriga... la eterna lucha del bien y del mal... Pero combina todo ello de manera hábil, y manera que no voy a explicar para no desvelar nada a todos aquellos que crean que detrás de un mediocre doblaje puede haber una gran película. Ahora eso sí, hay que apuntar que para una película en la que Gary Oldman podía desmelenarse a gusto sobreactuando sin que nadie le dijera nada, está el tipo totalmente contenido, conmovedor y espléndido. Poco más que añadir sobre el resto del reparto que incluye a otras grandes estrellas "british" tales como Maggie Smith, Michael Gambon (bueno, este es irlandés, pero de por la zona) sustituyendo al malogrado Richard Harris, David Thewlis, Emma Thompson (si estuvo Kenneth Branagh no podía faltar ella), Alan Rickman con su siempre imponente presencia y hasta Julie Christie en una aparición estelar. Y es que no podía ser de otra forma en una película en la que se habla varias veces de tomar el té de las cinco, en las que los edificios reflejan el hermoso gótico inglés y cuya historia recoge las constantes de la mejor y más exitosa literatura británica.

Cuesta creer que el director, Alfonso Cuarón sea el mismo de aquella cosa llamada "Great expectations". Se ve que todo el mundo puede llegar a enmendarse. Obviamente esta película está recomendada para todos aquellos padres con ganas de pasárselo bien, y que si se animan hasta pueden llevar a sus hijos a pasárselo aún mejor con aplausos del foro incluidos. Y recomendada también para todos aquellos que lean a Calderón, que nunca llegó a descubrir la ternura que puede haber en un "Hipogrifo violento...". Puntuacion