Ficha

País

USA

Año

1971

Título original

Willy Wonka & the chocolate factory

Duración

100min

Dirección

Mel Stuart

Guión

Roald Dahl

Reparto

Gene Wilder, Jack Albertson, Julie Dawn Cole, Peter Ostrum

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Crítica de Willy Wonka y la fábrica de chocolate
Autor: bronte
Fecha: 20/06/2004.
Póster Willy Wonka y la fábrica de chocolate

Willy Wonka y la fábrica de chocolate

Digerido por bronte

Como Tim Burton está perpetrando un remake de "Willy Wonka y la fábrica de chocolate" interpretado por Johnny Depp y producido por esa pareja de guapos oficiales que son Brad Pitt y Jennifer Aniston, bien vale la pena repasar la película original. Y digo "perpetrar" porque me cuesta creer que ninguna nueva versión de esta película, pueda no ya superar, sino incluso igualar a su predecesora. Claro que esto nunca se sabe, y habrá que esperar pacientemente a ver el resultado final.

El caso es que "Willy Wonka y la fábrica de chocolate" es un superclásico que permanece entre algodones en el recuerdo de todos aquellos que crecimos libres de influencias tales como "Oliver y Benji" (no sé si no he perdido con este aserto un par de lectores; sigamos adelante como si nada hubiera pasado). Y es que las historias de Roald Dahl, están tan llenas de imaginación y de humor que bien se le puede considerar uno de los más importantes escritores para niños del Siglo XX. Sino el que más. La película recoge fiel y deliciosamente ese gusto por lo políticamente incorrecto de su autor, y nos expone situaciones que hoy en día prácticamente son imposibles de ver en una pantalla (como que un padre le diga a su hijo, muy sonrientemente, que en cuanto cumpla 12 años le comprará su primera pistola). Es algo parecido a lo que pasa con los cuentos tradicionales, que en su versión primigenia suelen ser truculentos y desgarradores, y que a nosotros han llegado en versiones totalmente toleradas para todos los públicos. Dahl corresponde al momento menos "matizado".

Con esto no quiero decir que en "Willy Wonka y la fábrica de chocolate" una sirenita se quede sola, muda y con cuchillos clavándosele en los pies a perpetuidad, pero sí que más que menos desaparecen niños de manera un tanto "drástica", y Wonka no se corta un pelo a la hora de expresar sus opiniones sobre ellos. Y esto es lo que hace de esta película inolvidable: cómo combina la fábula moral más básica, con detalles de humor absurdo, rasgos de sarcasmo máximo, críticas más que cínicas al mundo del SXX y la defensa de unos valores que sin lugar a dudas hoy serían considerados como "retrógrados" por las masas hambrientas de ver "Crónicas marcianas" cada noche.

En "Willy Wonka y la fábrica de chocolate" el chocolatero más famoso y misterioso del planeta, Wonka, esconde 5 papeletas doradas en cinco de sus productos, para ofrecer a cinco críos del mundo la posibilidad de visitar su inexpugnable fábrica llena de enigmas maravillosos. Uno de los cinco muchachos premiados es Charlie, un niño pobre, que junto a su madre, mantiene a sus cuatro abuelos enfermos. Una vez en la fábrica, Wonka irá deshaciéndose de los otros cuatro premiados, que no son más que unos caprichosos maleducados, triunfando al final la honestidad y bondad del buen Charlie quien recibirá un premio maravilloso.

Hasta aquí la parte de fábula moral, en sus rasgos más básicos muy similar a los grandes cuentos clásicos. Pero también cuenta el humor absurdo, como el hecho de que los cuatro abuelos de Charlie lleven 20 años metidos los cuatro en la misma cama, que los personajes tengan nombres como Mike Tele, Verónica Voluntad, Augusto Glotón o Violeta Siempremás. Estos niños representan los "vicios" más comunes de la niñez: la glotonería, el estar siempre "pegado" a la televisión, la mala educación y la desobediencia, y la malcriada niña rica. Ninguno de ellos conseguirá nada, por su falta de bondad, y todos serán "aniquilados", aunque al final sepamos que sólo ha sido un escarmiento inocente. Y es que esta película, también tiene su parte de "pseudocrueldad", y hasta de "pseudoterror", capitaneado por un incomprensible personaje principal, Wonka, sobresalientemente interpretado por Gene Wilder, y del que nunca sabemos si es un dulce y maravilloso chocolatero, o un psicópata que se dedica al negocio del caramelo.

Se critican muchas cosas en este film: la sobresaturación de violencia en los contenidos para niños; las tan traídas y llevadas reformas pedagógicas que propugnan que a los críos nunca se les puede negar nada, no vaya a ser que se traumaticen; el sistema consumista; el alentar la competitividad infantil; la obsesión con la tecnología... mientras que se defiende el que los niños sean niños durante mucho tiempo, y que se les eduque en ciertos valores sin los cuales el mundo se convertiría en lugar despreciable. Y subyaciendo bajo todo ello, unos claros aunque sutiles mensajes liberales, tan propios de las culturas anglosajonas que bien se pueden resumir en estas frases que pronuncian Charlie y su abuelo : "Tengo las mismas oportunidades que cualquier otro de encontrar una papeleta dorada", "Tienes más, porque lo deseas más". Esto es, en principio, la igualdad de todas las personas para conseguir lo que quieren sin ningún tipo de privilegio en el punto de partida, y en segundo lugar, la importancia de la propia voluntad y esfuerzo a la hora de conseguir lo que se quiere. Finalmente la idea de que el respeto a una ética consistente, siempre tiene su recompensa.

Además de todo esto, la magia que desprende la película con sus decorados coloristas, sus Umpa Lumpas (pequeños hombrecitos de color naranja que trabajan en la fábrica), los caramelos imposibles, los inventos psicodélicos, los escenarios con un toque alucinógeno... (Este film es del año 71, cosa que no puede negar en su realización). En esta película, todos los efectos especiales están hechos de manera artesanal. Muy artesanal, diría yo. Todo se basa en juegos ópticos, cromas, luces y en arneses de sujección. Y sin embargo funcionan de manera excelente, sin necesidad de infografía y hacen que todos creamos estar realmente en el mundo maravilloso que es la fábrica de Willy Wonka. Todo aderezado con la parte de musical (porque también es un musical), que incluye canciones memorables como "Pure imagination", espléndidamente interpretada por Gene Wilder. Y es que, el espíritu de esta película es justamente su actor principal. Sólo su primera aparición es impactante y digna de recuerdo. Dudo mucho que ningún actor en el mundo pueda superar su creación de este personaje, con su mezcla de ingenuidad, sarcasmo, ternura, locura, y chocolate.

Esta película ha sido homenajeada hasta en los Simpsons, y eso algo quiere decir. Muy recomendada para todo el mundo. Sobre todo para niños no resabiados por la actual programación infantil, para los que creen que el chocolate es mejor que el Prozac y para ese dentista de cada diez, que no recomienda tomar chicles sin azúcar.

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