Ficha

País

UK, Alemania

Año

2001

Título original

Buffalo soldiers

Duración

97min

Dirección

Gregor Jordan

Guión

Eric Weiss, Nora Maccoby, Gregor Jordan

Reparto

Joaquin Phoenix, Ed Harris, Scott Glenn, Anna Paquin

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Crítica de Buffalo soldiers
Autor: bronte
Fecha: 03/07/2004.
Póster Buffalo soldiers

Buffalo soldiers

Digerido por bronte

A ver, yo entiendo que pasado el trauma del 11S en USA, hubiera que retrasar el estreno de esta película, en un momento en el que todo un país necesitaba más que nunca creer en sus cuerpos de seguridad. Pero de ahí, a que en Europa hagamos una lectura antimilitarista de "Buffalo Soldiers", me parece que va un trecho. El que la trama discurra en una base militar en tiempos de paz, en la que todo son trapicheos y mercado negro no creo que ponga ni quite a una versión realista del ejército. Criticar las normas del ejército es antimilitarista; presentar una perversión de las normas del ejército no es antimilitarista. De hecho, dudo que haya algún promilitarista mayor de 12 años que crea que en las fuerzas armadas todo el mundo es bueno y honesto. Porque ya sabemos que pasa cuando encierras a un grupo de más de diez hombres en una habitación...

Muy al contrario, "Buffalo Soldiers" nos presenta una visión bastante desencantada de la condición humana y la sitúa en el ejército como potenciador de ese efecto. Al fin y al cabo en las fuerzas armadas es donde mejor encaja el mito romántico del honor y la decencia. Y digo yo ¿presentar una base corrupta, atestada de delincuentes, significa acaso que todo aquello que no es ejército no es igual de corrupto? No, mis queridos amigos. El que ha nacido para el latrocinio se dedica a él caiga donde caiga, y ya bien se encarga de demostrárnoslo Joaquin Phoenix en esta película. Ingresar en el ejército no garantiza ningún código ético, como tampoco ingresar en la Iglesia o en una ONG. Va a resultar que definitivamente el hábito no hace al monje.

Claro que es entendible que haya mucha canallesca deseando hacer una lectura de este filme perniciosa hacia el ejército norteamericano, lo cual deja en evidencia sus propias premisas, porque... si algo hay igual en todas partes del mundo es justamente el ejercito. Y es que el ejército es el más fiel reflejo de ese cerebro reptil del que aún no hemos sido capaz de desprendernos, (y me parece a mí que por muchos años). La película lo deja bien claro en sus últimos momentos cuando parafrasea esa frase de Nietzsche que dice: "En tiempos de paz, los guerreros luchan contra ellos mismos", abundando luego en la idea de que en realidad nunca hay paz, que aunque no entren los ejércitos en acción, siempre hay alguien luchando contra alguien.

Aparte de la tesis de la película, que insisto, reducir a una crítica más o menos velada del ejército americano es un ejercicio de simplificación, "Buffalo Soldiers" nos muestra la historia de un pillo (Phoenix) que aburrido en una base de Alemania Federal, justo en el momento en el que el bloque soviético se está derrumbando, mata el aburrimiento traficando con todo lo que puede, drogas y detergentes incluidos. Todo esto enmarcado en lo muchísimo que al parecer se aburren los soldados cuando no están trajinando en una guerra. Así que de primeras nos encontramos con una historia de polis y cacos. El poli será Scott Glenn (que nunca podrá agradecer demasiado la hermosa voz de Ernesto Aura), un militar bastante respetuoso con la disciplina y con bastantes pocos escrúpulos para hacerla cumplir. Todo ello con un tono de comedia sarcástica que tiene sus buenos momentos, y sobre todo un ritmo brillante al compás de temas hip-hop. Aquí no hay nadie bueno. O casi nadie.

La trama, que bien podríamos definir como un "correcaminos pausado" con un fondo militarista, está trabajada de manera excepcional, y todo contribuye a arrebatar el aura de romanticismo que podría tener el tema en cuestión con cualquier otro tratamiento. Porque la cosa es como una película de chinos, una bofetada detrás de cada esquina. El fracaso profesional del único militar "no inmoral" de todo el sarao, Ed Harris, aumenta la sensación de que hay que ser muy duro para sobrevivir ahí fuera, y que ahí fuera puede ser el ejército o cualquier otra cosa, porque lo que falla realmente son las personas, y no las instituciones. Aparte de eso, momentos metáforicos excelentes, como el montaje en paralelo con la caída del muro de Berlín (la base que nos ocupa está en Alemania Federal), o la muerte a navajazos de dos de los soldados.

La interpretación está a la altura del inteligente y ácido guión, de la competente y estimulante dirección, y en ella destacan Joaquín Phoenix, el hombre sin hombros, como el ladrón con más encanto de la base (y con menos moral), Scott Glenn, como el psicópata belicista, Ed Harris, como el vitivinícola frustrado, y Anna Paquin, cumpliendo como actriz, pero que debería pedir daños y perjuicios al director de fotografía por el asco con que la ha retratado.

Recomendada para narcotraficantes patriotas y para todos aquellos pacifistas que el verano pasado agotaron los pantalones con estampado de camuflaje militar en las tiendas.

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