Ficha

País

USA, Canadá, Alemania

Año

2002

Título original

Confessions of a dangerous mind

Duración

113min

Dirección

George Cloney

Guión

Charlie Kaufman

Reparto

Sam Rockwell, Drew Barrymore, George Clooney, Julia Roberts, Maggie Gyllenhaal

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Crítica de Confesiones de una mente peligrosa
Autor: malabesta
Fecha: 04/07/2004.
Póster Confesiones de una mente peligrosa

Confesiones de una mente peligrosa

Digerido por malabesta

Chuck Barry, protagonista de la película, es un hombre al que la sociedad americana de los sesenta acusó, entre otras cosas, de destruir la moral, de bajar el estándar de la televisión a cotas sólo empeoradas por la MTv, o de cabalgar rodeado de tres hombres llamados hambre, guerra y el otro tipo del que nadie recuerda el nombre. Y todo por inventar concursos como "The dating game" ("Contacto, contacto"), o "The gong show" ("El semáforo") o incluso de crear el primer concurso de Miss televisado. Treinta años después, en España ya hemos alcanzado ese nivel televisivo.

El caso es que este buen hombre decidió escribir sus memorias, pero como le debieron quedar un poco sosas, y si algo es cierto es que él como nadie supo leer los deseos del público (no se han dejado de producir variantes, versiones o actualizaciones de sus programas), decidió que le quedarían más apañaditas añadiéndole algo de gancho. Así que decidió aderezar sus recuerdos reales del showbiz con una vida alternativa, bajo el nombre de Sunny Sixkiller, en la que recorría Europa y Latinoamérica matando para la C.I.A. A poco que uno lea el libro (siguiendo mi ejemplo) se da cuenta de que es absolutamente falso, no por el hecho de que sea más que rocambolesco que un presentador de una televisión vista por cientos de millones de personas sea agente secreto (que de tan absurdo podría hasta ser cierto) sino porque antes se coge a un mentiroso que a un cojo, y hay pasajes que son meras versiones de leyendas urbanas, por ejemplo, lo que le quita mucha veracidad al asunto.

Aún así, y gracias al realismo y truculencia con los que describe sus azañas como Hitman de la Compañía, muchos (entiéndase el muchos como muchos españoles) creen a pies juntillas todo lo que pone el libro, y seguido de la típica coletilla sobre la subnormalidad estadounidense, lo agitan como pasaporte chino en la plaza roja.

El caso, y volviendo a la crítica cinematográfica (que es por lo que me pagan), es que George Clooney ha decidido lanzarse al mundo de la dirección llevando a la pantalla dicha autobiografía. El guión lo escribe Charlie Kaufman, que muy lejos del nivel de su adaptación para "El ladrón de orquídeas", deslabaza la historia original recolocando acontecimientos, eliminando personas y tiempos y en general dándole un aire de gravedad que se queda un poco lejos del original. Así vemos como Chuck asciende a la cumbre de las ondas y del trabajo de "limpieza", sólo para comenzar un declive lento hacia el odio generalizado del público digamos intelectual y una paranoia galopante.

Como director Clooney no lo hace mal de todo. Supongo que de tanto alternar con Soderbergh algo se le habrá pegado. Aunque a veces resulta un poco pedante, apelando a rebuscados cambios de escena y con escenarios que parecen los restos del gabinete del Dr. Caligari, en general alterna bien los momentos de comedia con las escenas más negras de asesinato, aunque bien es cierto que con tanta alternancia, y con los remeneos que Kaufman le mete al guión, es complicado seguir la historia si uno no se ha leido el libro. Y aún así, uno espera que en cualquier momento se descubra que todo es un delirio de la mente del protagonista, o una pesadilla tras haber comido mucha pizza para cenar.

Las actuaciones principales caen sobre Sam Rockwell, con el que George había trabajado en "Bienvenidos a Collinwood", interpretando a un Chuck Barry quizá un poco sobrado de ticks. El papel de su eterna novia le toca a Drew Barrymore, que se limita a hacer de ella misma (cosa que dista mucho de ser un comentario negativo); como recultador de Chuck tenemos al propio George, que no es nada mal actor. También nos encontramos a Julia Roberts, con la que Clooney también ha actuado, trabajando para la C.I.A. Cameos de Brad Pitt y Matt Damon, colegas también del director. La gran reaparición a cargo de Rutger Hauer, rescatado de un abismo al que nunca debería haber caído. A la vista del plantel, se me plantea una duda. O bien Clooney mueve sus ahorros a paladas de billetes y puede permitirse cualquier casting imaginables o por el contrario debe ser un tipo simpático, porque casi todo el mundo parece querer repetir con él. Y si no, échenle un ojo a su ficha, y miren cuántas películas tiene planeadas con Steven Soderbergh y otros colegas similares.

En fin, una película un poco confusa, recomendada para todos aquellos que se hayan leído el libro y quieran ver la cara del tipo que lo escribió, para amantes de la teoría de la conspiración y del "I want to believe" y para agentes del C.N.I. que se ganen un sobresueldo en el "50x15".

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